| Los aficionados a James Bond no
siguen la serie solo por la figura del
protagonista. Los que hoy lo hacen se volvieron
admiradores por un conjunto de elementos que
siempre caracterizaron a la serie: las escenas de
acción, la elegancia, las bellas mujeres, los
exóticos parajes universales, y demás tópicos.
 |
 |
|
A
la izquierda, Ian Lancaster Fleming en la
première de Dr. No. A la
derecha, Albert Romolo Broccoli en 1979.
|
En 1962, estos elementos
formaban parte del modus operandi del
dúo de productores Albert Broccoli y Harry
Saltzman, que plasmaron en el film Dr. No.
Éste primer film de la serie, junto con De
Rusia con Amor, la producción que continuó
la serie, tenían matices de seriedad con una
gran fidelidad a la obra de Ian Fleming, el
creador de Bond, que veía a su agente secreto
como un hombre rudo, pero a la vez refinado, características que no poseía
Sean Connery, el protagonista de la serie. El
escocés era bastante rudo, pero carecía de la
elegancia que actores como David Niven y James
Mason (favoritos del autor) transmitían en la
pantalla. No obstante, el director de estas dos
producciones, Terence Young, tuvo la maestría de
refinar a Connery hasta el punto de mezclar en
él la rudeza, ironía y elegancia que
caracterizaron sus siete películas oficiales
como James Bond.
La
selección de actor fue una de las primeras
discrepancias entre los productores y el autor.
Este último sólo llegó a vivir hasta 1964,
pero varias veces recalcó su aceptación hacia
el actor escocés y la serie fílmica, aunque se
sintió en un principio disgustado con la
adaptación fílmica de su sexta novela, Dr.
No., aunque de visita en el rodaje de el
segundo film de la serie, De Rusia con Amor,
su obra publicada en 1957, expresó en un informe
escrito en tercera persona que pronosticaba que
el resultado final sería positivo. Pero las
diferencias entre Ian Fleming y el dúo
Broccoli/Saltzman no salían a la luz, y ni
siquiera se sabe si alguna vez fueron discutidas.
Pero en pantalla se demuestra que son pocas las
adaptaciones fílmicas que siguen la prosa del
autor inglés al pie de la letra.
| A la izquierda,
Sean Connery. A la derecha, una escena de
Goldfinger, de 1964. |
 |
 |
|
1964
supuso el estreno de Goldfinger en las
carteleras mundiales y el guionista Richard
Maibaum se permitió aligerar un poco la seriedad
de la saga, tal vez alentado por la llegada de un
director más quijotesco, el parisino Guy
Hamilton. Esta fue la primera vez en la serie que
un guionista y un director obedecieron más la
visión de los productores que del propio
Fleming. El film, que hoy día es por unanimidad
el más popular de la serie, nos mostraba a un
Bond mujeriego, irónico, que manejaba un
automóvil Aston Martin plateado que podía
evadir (o aniquilar) a sus perseguidores con
apretar un par de botones en la guantera.
Brillaron también los personajes de Q, el
iracundo armero del Servicio Secreto, y
Moneypenny, la enamoradiza secretaria. El primero
era creación de los productores basado en un
personaje de las novelas, el segundo personaje
aparecía brevemente en los libros.
La
serie siguió con ideas más cercanas al ya
fallecido Fleming (Al Servicio Secreto de Su
Majestad, Sólo Para sus Ojos, Su Nombre
es Peligro) y otras más cercanas a la
visión espectacular de Broccoli (Sólo Se
Vive Dos Veces, Los Diamantes son Eternos, Moonraker,
Otro Día Para Morir). Hasta que en 2006
llegó Casino Royale y llegó la hora de
volver a las fuentes de Ian Fleming: menos
gadgets, más humanización de personajes, una
historia más substancial, y un clima mucho más noir
que los veinte films anteriores.
 |
 |
|
Personajes
como el armero Q (izquierda) y la
secretaria Moneypenny (derecha), fueron
un pilar importante en el éxito de la
serie.
|
Los
guionistas de Casino Royale, Neal Purvis
y Robert Wade, que se integraron en la serie
desde El Mundo no Basta, tuvieron la
misión de crear el renacimiento de Bond,
teniendo que hacer caso omiso de las reglas
doradas narrativas de Broccoli que los films
siguieron desde Dr. No hasta Otro
Día Para Morir. El dúo logró una buena y
bastante cercana adaptación (o modernización)
del best seller de 1953, es especial gracias a la
colaboración de Paul Haggis, que profundizó el
dramatismo en la trama, como muy bien lo había
logrado en un film anterior, Million Dolar
Baby.
Otro
Día Para Morir fue evidencia de que Purvis
y Wade no pueden solos, y sus ideas son muy
efectivas cuando un tercero se encarga de darle
una última revisión al guión. En El Mundo
no Basta contaron con la ayuda de Bruce
Feirstein, que logró darle más protagonismo a
Bond, y en Casino Royale de Paul Haggis,
que, como ya hemos dicho, enfatizó los rasgos
más humanos en los personajes. Los cambios en el
film fueron más allá de dejar de lado los
gadgets y la pirotecnia: iniciar el film en
blanco y negro, unir el gunbarrel con
los títulos de crédito, olvidar todo lo
acontecido en los veinte episodios anteriores, y
cerrar la trama con un final abierto que se ganó
sus buenos aplausos en las salas de cine.
El
trabajo en conjunto entre el trío
Purvis/Wade/Haggis y el director Martin Campbell
fue clave para convertir a Casino Royale
en un film muy apreciado que se gana los primeros
puestos en la escala de los fans de Bond
alrededor del mundo. No ocurrió lo mismo con su
secuela, Quantum of Solace. El segundo
film que protagonizó Daniel Craig como James
Bond tenía como finalidad atar los cabos que se
habían abierto en el film anterior. Los
productores herederos Michael G Wilson y Barbara
Broccoli contaban nuevamente con el trío de
guionistas, pero esta vez Campbell dejó la silla
del director y la ocupó un realizador bastante
inexperto en films de acción, el alemán Marc
Forster. El guión tampoco fue del todo efectivo,
particularmente porque Haggis esta vez se ocupó
mayoritariamente del guión y no actuó en
calidad de perfeccionador del texto.
| Casino
Royale (2006, izquierda) y Quantum
of Solace (2008, derecha) se
alejaron casi de manera radical a la
fórmula de la serie. |
 |
 |
Tanto
Forster como los guinistas se vieron en una
distyuntiva: seguir con una idea al Bond de Casino
Royale, o volver al Bond
"pochoclero" e irónico que duró
veinte films. Esto se evidencia con claridad en
el film, donde por un lado vemos faltas a la
fórmula (el gunbarrel se ubica - sin
sentido alguno - al final del film, un Bond que
usa pocos artilugios, etc.), pero por el otro
vemos situaciones sacadas de otros films (Fields
muere bañada en petróleo, la caída libre de un
avión entre Bond y Camille, 007 arrojando a un
matón desde un edificio, etc.). Purvis, Wade y
Haggis fallan por no darle la suficiente
profundidad a un argumento interesante, y Forster
por no objetar errores que un director con la
experiencia de Campbell hubiera hecho.
El
regreso de James Bond se pronostica ahora para el
2011. El guión de la aventura número
veintitrés esta a cargo de Neal Purvis y Robert
Wade, y recientemente se anunció a Peter Morgan
para colaborar en la historia.
Bond 23
será un film clave en esta nueva generación
bondiana: definirá el el rumbo que seguirá la
serie de ahora en adelante. Puede seguir una idea
más cercana a Ian Fleming, con un argumento fiel
a las novelas, como lo fue Casino Royale,
o una línea más relajada y espectacularizada,
orientada a la visión de Albert Broccoli. La
elección de Peter Morgan supone, a juzgar por su
excepcional trabajo en La Reina, el
regreso del típico humor inglés que
caracterizó a la serie allá por la década del
'60 y del '70, muy extrañado en los últimos
films, particularmente Quantum of Solace,
americanizado por el excesivo protagonismo de
Haggis en el material literario.
¿Tendremos
el preciado gunbarrel al principio del
film? ¿Tendremos escenas de acción
perfectamente coreografiadas? ¿Vuelven Q y
Moneypenny? Muchas preguntas aquejan a los fans
de Bond dos años antes del estreno de una nueva
aventura. Rumores circularon por la web
señalando al actor británico Michael Sheen
(intérprete de Tony Blair en La Reina)
en el rol de Ernst Stavro Blofeld, el lider de
SPECTRE. ¿Se atreverán los productores Broccoli
y Wilson a autorizar el regreso del hombre del
gato, ya fallecido McClory? ¿Le dejarán a este
nuevo Bond vengar la muerte de la mujer que
desposó en otra vida? ¿Surge una coalición
entre Quantum y SPECTRE? O, en el caso más
probable, todo esto no es ni más ni menos que un
rumor que surge en la red cibernética que todos
apropiamos, la Internet.
 |
 |
Neal Purvis y
Robert Wade (izquierda), cuentan esta vez
con la colaboración de Peter Morgan
(derecha) en la elaboración del guión
de Bond 23. |
Muchas
preguntas también surgen dentro de EON
Productions y las laboriosas mentes de los
señores Purvis, Wade y Morgan, el nuevo
integrante de la familia Bond. ¿A quién siguen?
¿A Fleming, el creador de Bond, o a Broccoli, el
que llevó a 007 a su éxito en el séptimo arte?
La
mejor respuesta para estos laboriosos señores es
recordar hace cuartenta años, una de las veces
en que tanto el productor como el autor
trabajaron en conjunto, y el director siguió
este razonamiento. Esa ocasión se llamó Al
Servicio Secreto de Su Majestad, donde la
tanto letra de Fleming como la visionaria mente
de Broccoli fueron obedecidas cual mandamiento
sagrado por el excepcional guionista Richard
Maibaum y el magistral cineasta Peter Hunt, que
mantuvieron el patrón fílmico de la serie
(léase gunbarrel al inicio, apariciones
de Q y Moneypenny, etc.) sin desobedecer el
material literario de 1963 (la adaptación es de
las más fieles que se ha visto).
Precisamente
ahora, cuando se está escribiendo el futuro de
la serie, es necesario no negar el pasado, sino
volver a los tópicos más positivos de los films
anteriores, que generaciones enteras de
bondmaníacos disfrutaban para aislarse de sus
conflictos y dejar volar su imaginación por dos
horas de puro entretenimiento y estilo.
|