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Por NICOLÁS SUSZCZYK

 

5 de julio de 1973. James Bond se proyecta en las pantallas panorámicas de cine con Vivir y dejar morir. Este film da inicio a una nueva versión de la creación de Ian Fleming. Una versión añorada y querida por muchos, y no tan querida por otros. Automóviles espectaculares, viajes al espacio, villanos invencibles, humor, mujeres despampanantes, y sorprendentes gadgets constituyen doce años y siete aventuras fílmicas que BondCollection recordará ahora mismo. Los invito a ingresar en la máquina del tiempo treinta y cincon años atrás, a 1973, para recordar a un auténtico señor Bond: Entonces, sírvanse un vaso de Bollinger RD o Dom Perignon '53 y saboreenlo mientras recordamos al señor Roger Moore.

 

EL FAMOSO SIMON TEMPLAR. Roger Moore en El Santo, en la que interpretaba a Simon Templar, un ladrón de guante blanco que ayudaba a los desamparados. DUROS DE DOMAR. Moore en el rol del aventurero aristócrata Lord Brett Sinclair, junto a su amigo, el empresario petrolero Danny Wilde (Tony Curtis), en Dos Tipos Audaces.

 

EL CAMINO HACIA UN NUEVO BOND

El final de la década del '60 dejó en jaque a la serie fílmica de James Bond: Un film que no fue exitoso protagonizado por un actor desconocido. El hecho de que George Lazenby interpretó a James Bond en Al Servicio Secreto de Su Majestad, considerado hoy uno de los mejores films de la serie, pero cuya recaudación fue tibia, hizo que los productores Albert R Cubby Broccoli y Harry Saltzman le pagaran un sueldo estrafalario a Sean Connery para que éste retornara en Los diamantes son eternos en 1971. Dicho film superó la taquilla de su predecesora, y, gracias al guión de Tom Mankiewicz y Richard Maibaum, se agregaron importantes dosis de humor que se alejaban del 007 de principios de los '60. Esta sería la base para el próximo film de James Bond, Vivir y dejar morir.

Sean Connery se negó a interpretar al espía otra vez, harto de la persecución de la prensa y los fans. La búsqueda por Bond, al igual que en 1961, volvió a comenzar. Guy Hamilton, el director, y Tom Mankiewicz pensaron en Burt Reynolds para el rol, pero Broccoli bajó el pulgar: "Cubby quería un Bond alto, de 1,80 m" -recuerda Mankiewicz en el documental Dentro de Vivir y dejar morir- "Y decía que no se le puede dar el rol a un actor norteamericano. Era como darle a un inglés un protagónico en un film de John Wayne". Así fue como en un club de caballeros los productores se encontraron con un actor considerado previamente para el papel: Roger Moore, un londinense de 44 años formado en films como Caesar and Cleopatra y The Little Hut, y series como Los de Alaska, y, muy especialmente, El Santo y Dos tipos audaces. Finalmente el actor fue telefoneado por los productores con este mensaje: "Te queremos en la próxima".

 

BOND Y SOLITAIRE. El agente 007 rescata a su amante en las escenas finales de Vivir y dejar morir. DESCANSO EN EL SET. Las estrellas de Vivir y dejar morir: Roger Moore, Jane Seymour y Yaphet Kotto.

 

NACE UN 007 PARA LOS '70

Vivir y dejar morir comenzó a ser filmada el domingo 8 de octubre de 1972 en Nueva Orleáns, filmando una espectacular persecución en bote. Roger Moore no solo escapa de la muerte en la ficción, sino también en la realidad, como él recuerda en su libro Roger Moore as James Bond: "Dicen que cuando te estás por morir toda tu vida se refleja en tus ojos. Lo único que se reflejaba frente a mis ojos era una gran chapa de acero corrugado sobresaliendo del pantano de Louisiana a la que me aproximaba a 60 millas por hora en un bote fuera de control. Iba a chocar y no poría impedirlo". El resultado de dicho choque fue la fractura de dos dientes, que le fueron colocados enseguida a Roger.

Para Moore ser un nuevo Bond tuvo otros desafíos: tuvo que adelgazar, cortarse el pelo, y no imitar a Sean Connery en su caracterización. "Sean era Sean y tú eres tú. Así será", le había dicho Guy Hamilton. Obedeciendo esto, Moore prefirió el Bourbon sin hielo al Vodka Martini, eligió golpear a sus rivales antes que dispararles, y escapaba de sus situaciones difíciles con los gadgets de Q en vez de su ingenio. Estas características evitarían la incesante comparación con el Bond anterior y lo posicionarían en una escala diferente. Nace una nueva versión de James Bond.

El film de James Bond que se estrenó hace siete lustros sitúa a Bond en Nueva York, Nueva Orleáns y el Caribe, para investigar la muerte de Dawes (representante británico en la ONU), Baines y Hamilton (agentes del MI6). Las sospechas apuntan a Mr Big (Yaphet Kotto), un pandillero negro que en realidad es una fachada del Dr. Kananga, dictador de San Monique, isla caribeña en la cual se efectúan ritos vudú para honrar al Barón Samedi (Geoffrey Holder) y ocultar los crímenes causados por el tráfico de drogas en la isla. ¿Que es lo que quiere hacer el buen doctor con la droga? Regalarla para que él y la compañía telefónica sean el único monopolio. Mientras tanto, 007 tiene formas menos complicadas de derrotar a Kananga. Él se dedica a seducir a Solitaire (Jane Seymour), la médium protegida de Kananga cuyos poderes están relacionados con su virginidad.

La recaudación universal de U$S 161 millones demostró que en Vivir y dejar morir, el agente 007 no sólo sedujo a la virginal Solitaire y venció al cruel Dr. Kananga, sino que hizo lo propio con la audiencia y con los críticos que lo opacaban con la imagen de Connery.

El segundo Bond de Moore y noveno film de la serie, El hombre del revólver de oro, no es bien recordada por los críticos y los aficionados a Bond. En el mencionado film, Francisco Scaramanga (Christopher Lee), el asesino a sueldo más peligroso y caro del mundo, le envía a Bond una bala de oro con un "007" grabado: algo entendido como una sentencia de muerte. A todo esto, el MI6 debe dar con el paradero del Profesor Gibson, experto en energía solar, para negociar la entrega de un agitador Solex, que permite el uso de la energía del Sol. Mientras 007 sigue a Scaramanga en Macau, Hong Kong y Thailandia, se enterará que Scaramanga es el poseedor de dicho artefacto y planea monopolizar la energía solar.

 

IL AGENTE SEGRETO. Poster italiano de El hombre del revólver de oro. YO AMO A LA TV. Roger Moore posa junto a un reflector en el set de su segundo film de 007.

 

 

Pese a ser considerado por muchos un gran film, la segunda aventura de 007 en el oriente falla en el delirio de su guión y en la poca seriedead de los acontecimientos que presenta el mismo: no es que se trate totalmente de un film fantasioso, pero destaca la falta de intriga de cintas anteriores. Aún así, el salto de 360º del AMC Hornet en un puente deterioriado en Bangkok y encarnación de Cristopher Lee del villano Scaramanga agregan puntos a favor a esta aventura.

BOND Y ALGO MÁS...

 

En 1975, Harry Saltzman, enfrentando múltiples poroblemas familiares y financieros, se abre de su asociación con Cubby Broccoli, dejándolo solo. Además, no volverían esta vez Guy Hamilton y Tom Mankiewicz a la serie. Sin embargo, Broccoli no se da por vencido y promete una gran aventura de Bond para 1977: La espía que me amó. Ante la negativa de Ian Fleming de adaptar la trama del homónimo libro a la pantalla, el habitual guionista Richard Maibaum con la colaboración de Christopher Wood, inventan una historia que usa como base la trama de Sólo se vive dos veces, llegando a ser casi una imitación de la misma (Desencadenamiento de una guerra mundial, naves secuestradas, etc.). Sin embargo, el guión plantea una gran diferencia con los dos primeros films de Moore: hay más acción, más seriedad, y un humor más irónico y connotativo que las denotaciones humorísticas que pululaban en Vivir y deja morir y El hombre del revólver de oro.

Párrafo aparte merece, la caracterización femenina de este film: Anya Amasova, interpretada por Barbara Bach, no es una simple distracción para Bond, que, aunque no se llegue a enamorar, se siente plenamente identificado con ella, una espía como él. La relación entre ambos es en un inicio competitiva y luego se vuelve cooperativa, demostrando que del odio al amor hay besos de distancia. Todo esto ocurre mientras Karl Stromberg (Curt Jurgens) secuestra dos submarinos (uno americano, otro ruso) para bombardear Nueva York y Moscú y luego, cuando el mundo se destruya tras el desencadenamiento de una guerra, crear una ciudad submarina. En este film aparece uno de los villanos más recordados de la etapa Moore: Jaws o Mandíbulas, interpretado por Richard Kiel, que sirve al megalómano Stromberg.

 

LA PASTA DE PAPÁ. En Egipto, filmando La espía que me amó, Moore y Cubby Broccoli sirven fideos a todo el elenco, tras un problema con el cátering. BOND Y SIR JAMES. David Niven, que interpretó a Sir James Bond en la versión cómica de Casino Royake, visitó a su amigo Moore en Pinewood. Aquí vemos a ambos junto al director Lewis Gilbert..

 

Persecuciones en esquí, tiroteos entre bandos del bien y el mal, peleas en la noche del desierto egipcio y escenas submarinas muy dinámicas afirman a este film como el mejor de la era Moore y justifican la recaudación mundial del film: U$S 185 millones. Nadie lo hizo mejor...

Moonraker, de 1979, es una imitación de la fórmula de su predecesora: Mujeres espías (Holly Goodhead, agente de la CIA), villanos que quieren destruir la humanidad para crear un nuevo mundo, y el regreso de Jaws, sumado con un extremo despliegue de efectos especiales, todo para aprovechar el éxito de La Guerra de las Galaxias (1977). Bond, entonces, viaja al espacio para impedir que Hugo Drax (Michael Lonsdale) aniquile a la humanidad y cree en la "cuna inmaculada de los cielos", una nueva raza perfecta. El film recaudó U$S 201 millones, resultando ser un gran éxito, pese a no ser querida por algunos fans, en especial los que añoran los tiempos de Sean Connery.

Volviendo al film, cabe destacar que Michael Lonsdale tuvo una gran relación con el mundo Bond después de su participación en Moonraker: Trabajó con Sean Connery en El Nombre de la Rosa (1981), y en Munich (2005), junto a Daniel Craig y Mathieu Amalric, estrellas de la pronta a estrenarse Quantum of Solace.

 

007 EN EL ESPACIO. Poster de Moonraker, el film que "comenzaba cuando todos los Bonds terminaban". 007 EN BRASIL Y ARGENTINA. James Bond desafía las peligrosas cataratas del Iguazú, ubicadas entre la provincia de Misiones y Brasil.

 

LOS PIES EN LA TIERRA

James Bond, una vez más caracterizado por Moore, ya con 54 años, ingresó a la década del '80 con Sólo para sus ojos, de 1981. El film fue dirigido por John Glen,montador de los primeros films de Bond que, luego de observar el delirio de films como Moonraker y El hombre del revólver de oro, decidió que era hora de que Bond entre en un mundo más realista. Por eso mismo, el agente 007 visita Madrid, Cortina d'Ampezzo y Corfú para recuperar el ATAC, un transmisor que puede controlar la artillería de los barcos. El agente le sigue la pista a Emile Leopold Locque, un psicópata con una gran cantidad de asesinatos en su prontuario, que se cree que trabaja para Milos Columbo (Topol) o Aris Kristatos (Julian Glover). James Bond debe descubrir la verdad mientras frena los impulsos de Melina Havelock (Carole Bouquet), que desea vengar la muerte de su padre a manos de un sicario de Locque.

El film no es malo, pero resulta demasiado "ochentoso": principalmente por la banda sonora de Bill Conti. Aunque se lo considere mejor que Moonraker, no lorgó superarla en las taquillas mundiales, recaudó seis millones menos que su predecesora.

Llega 1983, y Kevin McClory pone en marcha su proyecto de reversionar Operación Trueno, por lo que anuncia para ese año a Nunca digas nunca jamás, protagonizada por Sean Connery (por eso el título) y Kim Bassinger como Domino. Naturalmente, la serie oficial de James Bond a manos de Broccoli no se queda atrás: como fue anunciado al final de Sólo para sus ojos, James Bond vuelve en Octopussy, basada en los relatos "Octopussy" y "The Property of a Lady". El que no se sabía si volvía era Roger Moore, que comenzaba a dudar si volver o no al rol, por lo que se hicieron pruebas de cámaras a James Brolin para reemplazarlo, pero, a último momento, Moore aceptó volver.

 

TENSIÓN EN AL AIRE. 007 intenta tomar el control del helicóptero maniobrado por Blofeld (John Hollis) en Solo para sus ojos. BOND Y EL MURO. Roger Moore posa cerca del Muro de Berlín, en locación para Octopussy.

 

Otra vez dirigida por John Glen, 007 debe frenar el complot entre Kamal Kahn (Louis Jourdan), el General Orlov (Steven Berkoff) y la misteriosa Octopussy (Maud Adams), que en un inicio se trata de un simple contrabando de joyas, pero en realidad oculta el desencadenamiento de una nueva guerra mundial.

Octopussy se estrenó el 6 de junio de 1983, ganándole en la taquilla a Nunca digas nunca jamás, con U$S 184 millones en todo el mundo. La película es una de las mejores de Moore, pues tiene un trasfondo brillante que una a paranoicos generales sovieticos, con príncipes afganos y acróbatas de circo femeninas, esta última idea aportada por el genial guionista George MacDonald Fraser, coautor del guión con Richard Maibaum y Michael G Wilson, guionista desde Sólo para sus ojos.

ADIÓS A BOND

El verano anglosajón de 1985 fue decorado en los cines con posters de En la mira de los asesinos. Roger Moore ya tenía 56 años, por lo que creyó que la idea de renunciar podía efectuarse, pero decidió interpretar a Bond en dicho film. "Cubby (Broccoli) no va a encontrar un actor tan barato como yo", había dicho, por eso enfrentó a Max Zorin (Christopher Walken) y su amante/guardaespaldas May Day (Grace Jones), que planeaban destruir Sillicon Valley para acaparar el mercado de microchips.

 

TRABAJO EN LA NIEVE. En En la mira de los asesinos, Bond es perseguido por un helicóptero soviético, y huye con la ayuda de esquís, snowboard y un vehículo a motor. MINUTO RENAULT. 007 persigue a May Day (Grace Jones) en un Renault 14 turbo, mientras viola el cóligo napoleónico.

 

Una gran persecución en la nieve y una lucha en la cima del Golden Gate parecen hablar de un buen producto, más si decimos que la música fue John Barry y el tema de títulos de Duran Duran, pero lamentablemente En la mira de los asesinos no es una película entretenida: las escenas de acción están bien coordinadas, pero su desarrollo es tedioso y denso, en especial si le sumamos la idiotez del personaje de Tanya Roberts, Stacey Sutton.

Finalmente, Roger Moore decidió que era hora de retirarse de la serie. Si bien se cree que le dijeron que renuncie, los participantes del film y el propio Moore sostienen que fue él mismo el que decidió irse.

EL RETIRO DE UN SIMPÁTICO ESPÍA

Si bien Roger Moore renunció al rol en 1985, dándole el lugar a Timothy Dalton como James Bond en 1987, no se alejó completamente del personaje. Cuando la serie fílmica cumplió 25 años coincidiendo con el estreno de Su Nombre es Peligro (primer film de Dalton como Bond), Moore condujo el especial Feliz Aniversario 007, y, entre 1999 y 2005, tuvo una activa participación en la realización de los DVDs de la serie, ya sea con entrevistas o comentarios audibles.

Su carrera, sin embargo, no logró tener un buen éxito tras la saga. Tuvo mínimos roles en la serie Alias, y en los films Spice World, junto a las Spice Girls, y, recientemente, en El crucero de las locas, con Horatio Sanz y Cuba Gooding Jr.

 

SIR ROGER. Moore es nombrado caballero en marzo de 1999

UNA ESTRELLA PARA UNA ESTRELLA. En 2007, mientras celebra sus ochenta años, Moore recibe la estrella en el Hall de la Fama de Hollywood.

En 1999, Moore fue condecorado por la reina con un cargo noble, como más tarde le sucedería a sus colegas Sean Connery y Pierce Brosnan.

Sir Roger Moore también apoyó la caracterización de Daniel Craig como James Bond, cuando un grupo de fans lo criticaban. El 14 de octubre de 2007, tras celebrar su 80º cumpleaños, Moore tuvo su estrella en el Hall de la Fama de Hollowood, en compañía de su novia Cristina Toolstroop y Richard Kiel.

LA LEYENDA CONTINÚA

Algunos lo criticamos por ser muy cómico. Otros, crecimos con sus aventuras durante esa docena de años. Están incluso los que siempre dirán que él es Simon Templar o Lord Brett Sinclair en vez de James Bond. Y los que no lo consideran el mejor Bond, pero que disfrutaron sus films en video. Como sea, es seguro que, más allá de la seriedad que la franquicia Bond pueda tomar estos días, a cargo de Daniel Craig, nosotros podemos disfrutar con tecnologías como el DVD las fantásticas aventuras de este distinguido James Bond, que usaba su Walther PPK, pero su arma favorita era su gran simpatía y sentido del humor.

¡Un brindis por Roger!

 

Nicolás Suszczyk.