5
de julio de 1973. James Bond se proyecta
en las pantallas panorámicas de cine con
Vivir y dejar morir. Este film
da inicio a una nueva versión de la
creación de Ian Fleming. Una versión
añorada y querida por muchos, y no tan
querida por otros. Automóviles
espectaculares, viajes al espacio,
villanos invencibles, humor, mujeres
despampanantes, y sorprendentes gadgets
constituyen doce años y siete aventuras
fílmicas que BondCollection recordará
ahora mismo. Los invito a ingresar en la
máquina del tiempo treinta y cincon
años atrás, a 1973, para recordar a un
auténtico señor Bond: Entonces,
sírvanse un vaso de Bollinger RD o Dom
Perignon '53 y saboreenlo mientras
recordamos al señor Roger Moore.
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| EL FAMOSO SIMON
TEMPLAR. Roger Moore en El
Santo, en la que
interpretaba a Simon Templar, un
ladrón de guante blanco que
ayudaba a los desamparados. |
DUROS DE DOMAR.
Moore en el rol del aventurero
aristócrata Lord Brett Sinclair,
junto a su amigo, el empresario
petrolero Danny Wilde (Tony
Curtis), en Dos Tipos
Audaces. |
EL CAMINO
HACIA UN NUEVO BOND
El final de la
década del '60 dejó en jaque a la serie
fílmica de James Bond: Un film que no
fue exitoso protagonizado por un actor
desconocido. El hecho de que George
Lazenby interpretó a James Bond en Al
Servicio Secreto de Su Majestad,
considerado hoy uno de los mejores films
de la serie, pero cuya recaudación fue
tibia, hizo que los productores Albert R
Cubby Broccoli y Harry Saltzman le
pagaran un sueldo estrafalario a Sean
Connery para que éste retornara en Los
diamantes son eternos en 1971. Dicho
film superó la taquilla de su
predecesora, y, gracias al guión de Tom
Mankiewicz y Richard Maibaum, se
agregaron importantes dosis de humor que
se alejaban del 007 de principios de los
'60. Esta sería la base para el próximo
film de James Bond, Vivir y dejar
morir.
Sean Connery se
negó a interpretar al espía otra vez,
harto de la persecución de la prensa y
los fans. La búsqueda por Bond, al igual
que en 1961, volvió a comenzar. Guy
Hamilton, el director, y Tom Mankiewicz
pensaron en Burt Reynolds para el rol,
pero Broccoli bajó el pulgar:
"Cubby quería un Bond alto, de 1,80
m" -recuerda Mankiewicz en el
documental Dentro de Vivir y dejar
morir- "Y decía que no se le
puede dar el rol a un actor
norteamericano. Era como darle a un
inglés un protagónico en un film de
John Wayne". Así fue como en un
club de caballeros los productores se
encontraron con un actor considerado
previamente para el papel: Roger Moore,
un londinense de 44 años formado en
films como Caesar and Cleopatra
y The Little Hut, y series como Los
de Alaska, y, muy especialmente, El
Santo y Dos tipos audaces. Finalmente
el actor fue telefoneado por los
productores con este mensaje: "Te
queremos en la próxima".
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| BOND Y
SOLITAIRE. El agente 007
rescata a su amante en las
escenas finales de Vivir y
dejar morir. |
DESCANSO EN EL
SET. Las estrellas de Vivir
y dejar morir: Roger Moore,
Jane Seymour y Yaphet Kotto. |
NACE UN
007 PARA LOS '70
Vivir y dejar
morir comenzó a ser filmada el
domingo 8 de octubre de 1972 en Nueva
Orleáns, filmando una espectacular
persecución en bote. Roger Moore no solo
escapa de la muerte en la ficción, sino
también en la realidad, como él
recuerda en su libro Roger Moore as
James Bond: "Dicen que cuando
te estás por morir toda tu vida se
refleja en tus ojos. Lo único que se
reflejaba frente a mis ojos era una gran
chapa de acero corrugado sobresaliendo
del pantano de Louisiana a la que me
aproximaba a 60 millas por hora en un
bote fuera de control. Iba a chocar y no
poría impedirlo". El resultado de
dicho choque fue la fractura de dos
dientes, que le fueron colocados
enseguida a Roger.
Para Moore ser un
nuevo Bond tuvo otros desafíos: tuvo que
adelgazar, cortarse el pelo, y no imitar
a Sean Connery en su caracterización.
"Sean era Sean y tú eres tú. Así
será", le había dicho Guy
Hamilton. Obedeciendo esto, Moore
prefirió el Bourbon sin hielo al Vodka
Martini, eligió golpear a sus rivales
antes que dispararles, y escapaba de sus
situaciones difíciles con los gadgets de
Q en vez de su ingenio. Estas
características evitarían la incesante
comparación con el Bond anterior y lo
posicionarían en una escala diferente.
Nace una nueva versión de James Bond.
El film de James
Bond que se estrenó hace siete lustros
sitúa a Bond en Nueva York, Nueva
Orleáns y el Caribe, para investigar la
muerte de Dawes (representante británico
en la ONU), Baines y Hamilton (agentes
del MI6). Las sospechas apuntan a Mr Big
(Yaphet Kotto), un pandillero negro que
en realidad es una fachada del Dr.
Kananga, dictador de San Monique, isla
caribeña en la cual se efectúan ritos
vudú para honrar al Barón Samedi
(Geoffrey Holder) y ocultar los crímenes
causados por el tráfico de drogas en la
isla. ¿Que es lo que quiere hacer el
buen doctor con la droga? Regalarla para
que él y la compañía telefónica sean
el único monopolio. Mientras tanto, 007
tiene formas menos complicadas de
derrotar a Kananga. Él se dedica a
seducir a Solitaire (Jane Seymour), la
médium protegida de Kananga cuyos
poderes están relacionados con su
virginidad.
La recaudación
universal de U$S 161 millones demostró
que en Vivir y dejar morir, el
agente 007 no sólo sedujo a la virginal
Solitaire y venció al cruel Dr. Kananga,
sino que hizo lo propio con la audiencia
y con los críticos que lo opacaban con
la imagen de Connery.
El segundo Bond
de Moore y noveno film de la serie, El
hombre del revólver de oro, no es
bien recordada por los críticos y los
aficionados a Bond. En el mencionado
film, Francisco Scaramanga (Christopher
Lee), el asesino a sueldo más peligroso
y caro del mundo, le envía a Bond una
bala de oro con un "007"
grabado: algo entendido como una
sentencia de muerte. A todo esto, el MI6
debe dar con el paradero del Profesor
Gibson, experto en energía solar, para
negociar la entrega de un agitador Solex,
que permite el uso de la energía del
Sol. Mientras 007 sigue a Scaramanga en
Macau, Hong Kong y Thailandia, se
enterará que Scaramanga es el poseedor
de dicho artefacto y planea monopolizar
la energía solar.
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| IL AGENTE
SEGRETO. Poster italiano
de El hombre del revólver de
oro. |
YO AMO A LA TV.
Roger Moore posa junto a un
reflector en el set de su segundo
film de 007. |
Pese a ser
considerado por muchos un gran film, la
segunda aventura de 007 en el oriente
falla en el delirio de su guión y en la
poca seriedead de los acontecimientos que
presenta el mismo: no es que se trate
totalmente de un film fantasioso, pero
destaca la falta de intriga de cintas
anteriores. Aún así, el salto de 360º
del AMC Hornet en un puente deterioriado
en Bangkok y encarnación de Cristopher
Lee del villano Scaramanga agregan puntos
a favor a esta aventura.
BOND Y
ALGO MÁS...
En 1975, Harry
Saltzman, enfrentando múltiples
poroblemas familiares y financieros, se
abre de su asociación con Cubby
Broccoli, dejándolo solo. Además, no
volverían esta vez Guy Hamilton y Tom
Mankiewicz a la serie. Sin embargo,
Broccoli no se da por vencido y promete
una gran aventura de Bond para 1977: La
espía que me amó. Ante la negativa
de Ian Fleming de adaptar la trama del
homónimo libro a la pantalla, el
habitual guionista Richard Maibaum con la
colaboración de Christopher Wood,
inventan una historia que usa como base
la trama de Sólo se vive dos veces,
llegando a ser casi una imitación de la
misma (Desencadenamiento de una guerra
mundial, naves secuestradas, etc.). Sin
embargo, el guión plantea una gran
diferencia con los dos primeros films de
Moore: hay más acción, más seriedad, y
un humor más irónico y connotativo que
las denotaciones humorísticas que
pululaban en Vivir y deja morir y
El hombre del revólver de oro.
Párrafo aparte
merece, la caracterización femenina de
este film: Anya Amasova, interpretada por
Barbara Bach, no es una simple
distracción para Bond, que, aunque no se
llegue a enamorar, se siente plenamente
identificado con ella, una espía como
él. La relación entre ambos es en un
inicio competitiva y luego se vuelve
cooperativa, demostrando que del odio al
amor hay besos de distancia. Todo esto
ocurre mientras Karl Stromberg (Curt
Jurgens) secuestra dos submarinos (uno
americano, otro ruso) para bombardear
Nueva York y Moscú y luego, cuando el
mundo se destruya tras el
desencadenamiento de una guerra, crear
una ciudad submarina. En este film
aparece uno de los villanos más
recordados de la etapa Moore: Jaws o
Mandíbulas, interpretado por Richard
Kiel, que sirve al megalómano Stromberg.
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| LA PASTA DE
PAPÁ. En Egipto,
filmando La espía que me
amó, Moore y Cubby Broccoli
sirven fideos a todo el elenco,
tras un problema con el
cátering. |
BOND Y SIR
JAMES. David Niven, que
interpretó a Sir James Bond en
la versión cómica de Casino
Royake, visitó a su amigo
Moore en Pinewood. Aquí vemos a
ambos junto al director Lewis
Gilbert.. |
Persecuciones en
esquí, tiroteos entre bandos del bien y
el mal, peleas en la noche del desierto
egipcio y escenas submarinas muy
dinámicas afirman a este film como el
mejor de la era Moore y justifican la
recaudación mundial del film: U$S 185
millones. Nadie lo hizo mejor...
Moonraker,
de 1979, es una imitación de la fórmula
de su predecesora: Mujeres espías (Holly
Goodhead, agente de la CIA), villanos que
quieren destruir la humanidad para crear
un nuevo mundo, y el regreso de Jaws,
sumado con un extremo despliegue de
efectos especiales, todo para aprovechar
el éxito de La Guerra de las
Galaxias (1977). Bond, entonces,
viaja al espacio para impedir que Hugo
Drax (Michael Lonsdale) aniquile a la
humanidad y cree en la "cuna
inmaculada de los cielos", una nueva
raza perfecta. El film recaudó U$S 201
millones, resultando ser un gran éxito,
pese a no ser querida por algunos fans,
en especial los que añoran los tiempos
de Sean Connery.
Volviendo al
film, cabe destacar que Michael Lonsdale
tuvo una gran relación con el mundo Bond
después de su participación en Moonraker:
Trabajó con Sean Connery en El
Nombre de la Rosa (1981), y en Munich
(2005), junto a Daniel Craig y
Mathieu Amalric, estrellas de la pronta a
estrenarse Quantum of Solace.
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| 007 EN EL
ESPACIO. Poster de Moonraker,
el film que "comenzaba
cuando todos los Bonds
terminaban". |
007 EN BRASIL Y
ARGENTINA. James Bond
desafía las peligrosas cataratas
del Iguazú, ubicadas entre la
provincia de Misiones y Brasil. |
LOS PIES
EN LA TIERRA
James Bond, una
vez más caracterizado por Moore, ya con
54 años, ingresó a la década del '80
con Sólo para sus ojos, de
1981. El film fue dirigido por John
Glen,montador de los primeros films de
Bond que, luego de observar el delirio de
films como Moonraker y El
hombre del revólver de oro,
decidió que era hora de que Bond entre
en un mundo más realista. Por eso mismo,
el agente 007 visita Madrid, Cortina
d'Ampezzo y Corfú para recuperar el
ATAC, un transmisor que puede controlar
la artillería de los barcos. El agente
le sigue la pista a Emile Leopold Locque,
un psicópata con una gran cantidad de
asesinatos en su prontuario, que se cree
que trabaja para Milos Columbo (Topol) o
Aris Kristatos (Julian Glover). James
Bond debe descubrir la verdad mientras
frena los impulsos de Melina Havelock
(Carole Bouquet), que desea vengar la
muerte de su padre a manos de un sicario
de Locque.
El film no es
malo, pero resulta demasiado
"ochentoso": principalmente por
la banda sonora de Bill Conti. Aunque se
lo considere mejor que Moonraker,
no lorgó superarla en las taquillas
mundiales, recaudó seis millones menos
que su predecesora.
Llega 1983, y
Kevin McClory pone en marcha su proyecto
de reversionar Operación Trueno,
por lo que anuncia para ese año a Nunca
digas nunca jamás, protagonizada
por Sean Connery (por eso el título) y
Kim Bassinger como Domino. Naturalmente,
la serie oficial de James Bond a manos de
Broccoli no se queda atrás: como fue
anunciado al final de Sólo para sus
ojos, James Bond vuelve en Octopussy,
basada en los relatos
"Octopussy" y "The
Property of a Lady". El que no se
sabía si volvía era Roger Moore, que
comenzaba a dudar si volver o no al rol,
por lo que se hicieron pruebas de
cámaras a James Brolin para
reemplazarlo, pero, a último momento,
Moore aceptó volver.
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| TENSIÓN EN AL
AIRE. 007 intenta tomar
el control del helicóptero
maniobrado por Blofeld (John
Hollis) en Solo para sus
ojos. |
BOND Y EL MURO. Roger
Moore posa cerca del Muro de
Berlín, en locación para Octopussy. |
Otra vez dirigida
por John Glen, 007 debe frenar el complot
entre Kamal Kahn (Louis Jourdan), el
General Orlov (Steven Berkoff) y la
misteriosa Octopussy (Maud Adams), que en
un inicio se trata de un simple
contrabando de joyas, pero en realidad
oculta el desencadenamiento de una nueva
guerra mundial.
Octopussy
se estrenó el 6 de junio de 1983,
ganándole en la taquilla a Nunca
digas nunca jamás, con U$S 184
millones en todo el mundo. La película
es una de las mejores de Moore, pues
tiene un trasfondo brillante que una a
paranoicos generales sovieticos, con
príncipes afganos y acróbatas de circo
femeninas, esta última idea aportada por
el genial guionista George MacDonald
Fraser, coautor del guión con Richard
Maibaum y Michael G Wilson, guionista
desde Sólo para sus ojos.
ADIÓS A
BOND
El verano
anglosajón de 1985 fue decorado en los
cines con posters de En la mira de
los asesinos. Roger Moore ya tenía
56 años, por lo que creyó que la idea
de renunciar podía efectuarse, pero
decidió interpretar a Bond en dicho
film. "Cubby (Broccoli) no va a
encontrar un actor tan barato como
yo", había dicho, por eso enfrentó
a Max Zorin (Christopher Walken) y su
amante/guardaespaldas May Day (Grace
Jones), que planeaban destruir Sillicon
Valley para acaparar el mercado de
microchips.
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| TRABAJO EN LA
NIEVE. En En la mira
de los asesinos, Bond es
perseguido por un helicóptero
soviético, y huye con la ayuda
de esquís, snowboard y un
vehículo a motor. |
MINUTO RENAULT. 007
persigue a May Day (Grace Jones)
en un Renault 14 turbo, mientras
viola el cóligo napoleónico. |
Una gran
persecución en la nieve y una lucha en
la cima del Golden Gate parecen hablar de
un buen producto, más si decimos que la
música fue John Barry y el tema de
títulos de Duran Duran, pero
lamentablemente En la mira de los
asesinos no es una película
entretenida: las escenas de acción
están bien coordinadas, pero su
desarrollo es tedioso y denso, en
especial si le sumamos la idiotez del
personaje de Tanya Roberts, Stacey
Sutton.
Finalmente, Roger
Moore decidió que era hora de retirarse
de la serie. Si bien se cree que le
dijeron que renuncie, los participantes
del film y el propio Moore sostienen que
fue él mismo el que decidió irse.
EL RETIRO
DE UN SIMPÁTICO ESPÍA
Si bien Roger
Moore renunció al rol en 1985, dándole
el lugar a Timothy Dalton como James Bond
en 1987, no se alejó completamente del
personaje. Cuando la serie fílmica
cumplió 25 años coincidiendo con el
estreno de Su Nombre es Peligro (primer
film de Dalton como Bond), Moore condujo
el especial Feliz Aniversario 007,
y, entre 1999 y 2005, tuvo una activa
participación en la realización de los
DVDs de la serie, ya sea con entrevistas
o comentarios audibles.
Su carrera, sin
embargo, no logró tener un buen éxito
tras la saga. Tuvo mínimos roles en la
serie Alias, y en los films Spice
World, junto a las Spice Girls, y,
recientemente, en El crucero de las
locas, con Horatio Sanz y Cuba
Gooding Jr.

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| SIR ROGER. Moore
es nombrado caballero en marzo de
1999 |
UNA ESTRELLA
PARA UNA ESTRELLA. En
2007, mientras celebra sus
ochenta años, Moore recibe
la estrella en el Hall de la
Fama de Hollywood.
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En 1999, Moore
fue condecorado por la reina con un cargo
noble, como más tarde le sucedería a
sus colegas Sean Connery y Pierce
Brosnan.
Sir Roger Moore
también apoyó la caracterización de
Daniel Craig como James Bond, cuando un
grupo de fans lo criticaban. El 14 de
octubre de 2007, tras celebrar su 80º
cumpleaños, Moore tuvo su estrella en el
Hall de la Fama de Hollowood, en
compañía de su novia Cristina
Toolstroop y Richard Kiel.
LA
LEYENDA CONTINÚA
Algunos lo
criticamos por ser muy cómico. Otros,
crecimos con sus aventuras durante esa
docena de años. Están incluso los que
siempre dirán que él es Simon Templar o
Lord Brett Sinclair en vez de James Bond.
Y los que no lo consideran el mejor Bond,
pero que disfrutaron sus films en video.
Como sea, es seguro que, más allá de la
seriedad que la franquicia Bond pueda
tomar estos días, a cargo de Daniel
Craig, nosotros podemos disfrutar con
tecnologías como el DVD las fantásticas
aventuras de este distinguido James Bond,
que usaba su Walther PPK, pero su arma
favorita era su gran simpatía y sentido
del humor.
¡Un brindis por
Roger!
Nicolás
Suszczyk.
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