| ALERTA SPOILER: EL
ARTÍCULO REVELA IMPORTANTE INFORMACIÓN
SOBRE EL DESARROLLO DEL FILM. |
Cada vez que uno ve El Mundo no
Basta, ya sea en la televisión, o en el
formato de video hogareño que sea, parece
olvidarse de aquel James Bond de Sean Connery que
abofeteaba a Tatiana Romanova, el personaje de
Daniela Bianchi, en De Rusia con Amor.
Ya pasaron diez años de su estreno, y uno sigue
teniendo la misma sensación.
Estrenada
en noviembre de 1999, la decimonovena aventura
fílmica de James Bond fue dirigida por el
aclamado director de drama Michael Apted (Agatha;
Gorilas en la Niebla), y protagonizada
por Pierce Brosnan en su tercera incursión en el
rol. El reparto se completó con las actuaciones
de la actriz francesa Sophie Marceau (Corazón
Valiente; La Hija de D'Artagnan),
la norteamericana Denise Richards (Criaturas
Salvajes; el reality show It's
Complicated), el actor escocés Robert
Carlyle (Full Monty: Todo o Nada; la
miniserie Hitler) y las reapariciones de
Judi Dench, Samantha Bond y Desmond Llewelyn (en
la última actuación de su vida).
Probablemente
el personaje más fascinante de la historia es
Elektra King, la única mujer que logró
manipular y tener en sus garras al agente
secreto. La primera vez que la vemos es en
Escocia, asistiendo al funeral de su padre, el
empresario petrolero Sir Robert King. El
potentado había fallecido en un atentado contra
su vida, con una bomba oculta en un maletín de
dinero, que se activaba con un dispositivo oculto
en su prendedor de solapa.
Sintiéndose
responsable por haberle entregado el maletín con
el dinero explosivo a King, 007 le insiste a M,
amiga del occiso y de su hija, que le asigne la
misión de proteger a Elektra, cuya vida puede
estar en riesgo por parte de Viktor Zokas, alias
Renard ("zorro" en francés), un
anarquista bosnio que la secuestró tiempo atrás
y sospechoso del asesinato de Sir Robert. Ante la
desesperación del acaudalado, M aconsejó a Sir
Robert que no pagara el rescate, y envió a 009 a
matar a Renard durante el secuestro de Elektra.
Utilizaron a la joven como señuelo para eliminar
a Renard. Un tiempo después de que ella se
escape, el doble cero localizó al terrorista y
lo baleó en la sien. No obstante, Renard
sobrevivió a la bala, que avanza lentamente en
su cerebro, eliminando su sensibilidad y
sentenciándolo a muerte.

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| PIERCE BROSNAN COMO
JAMES BOND |
SOPHIE MARCEAU COMO
ELEKTRA KING |
Es en Bakú, la capital de
Azerbaiján, donde James Bond conoce socialmente
a Elektra. La situación no es la apropiada:
manifestantes impiden la construcción del
oleoducto de Industrias King porque la ruta
planificada implica la demolición de una iglesia
musulmana. La joven soluciona el problema de una
manera fácil y a la vez complicada: que el ducto
rodee la iglesia. "Su padre aprobó esta
ruta" - le manifiesta un obrero. "Entonces
mi padre estaba equivocado", responde
ella.
Poco
después, 007 le advierte a Elektra que su vida
corre peligro. Luego de un poco de resistencia de
la muchacha, Bond la acompaña a esquiar a los
Montes del Cáucaso a revisar las futuras
terminales del oleoducto. Momento en el cual debe
usar sus dotes de esquiador y su ingenio,
mientras la señorita King descubre que,
realmente, su vida corre riesgo. Aún así, ella
se resiste a la protección de Bond: "No
voy a permitir que el miedo controle mi
vida".
Inteligente,
audaz, elegante, temeraria. Estas cualidades son
las que mejor definen a la hija de Sir Robert
King. Estas cualidades atrajeron al propio Bond,
y lo tuvieron prisionero de un engaño por un
largo tiempo: resulta que Elektra, en realidad,
fue víctima del Síndrome de Estocolmo y se
enamoró de Renard, su secuestrador. El
terrorista también cayó víctima de sus
encantos, antes que Bond. Ella lo sedujo para que
entre ambos planearan la muerte de Sir Robert
King, que se había negado a pagar el rescate de
tres millones de libras esterlinas. A lo largo de
la historia, podemos ver como Elektra fue una
especie de Cleopatra moderna: tuvo un Julio
César y un Marco Antonio en su poder, pero de
bandos contrarios. Ella misma le advierte a un
sometido 007: "Cuando mi padre se negó
a pagarme el rescate, tuve que formar una nueva
alianza". Bond, confinado en una
arcaica silla de tortura, le pregunta: "Tu
sedujiste a Renard". Elektra lo admite
con una sonrisa, diciendo: "Como hice
contigo. Solo que tú fuiste mas fácil".
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| INICIA LA RELACIÓN BOND
SE ENCUENTRA CON ELEKTRA KING EN LA
TURBULENTA CIUDAD DE BAKÚ, EN
AZERBAIJÁN. |
Otra característica de Elektra King
es el sentimiento de supremacía de su apellido
por sobre todas las cosas: con la ayuda de
Renard, piensa volar por los aires Estambul y
contaminar el Bósforo, para que su oleoducto sea
el único recurso existente para la población. "Nadie
puede resistirse a mí", comenta
sádicamente.
Su sed de poder la compara no con un hecho
histórico, sino con un personaje de William
Shakespeare: Lady Macbeth. Al igual que la mujer
del traicionero rey de escocia, a Elektra no le
importa a quien haya que avasallar con tal de
saciar su sed de conquista, aún si eso
signifique eliminar a ocho millones de personas
que habitan Estambul. En la novelización de
Raymond Benson puede verse el enfermizo
razonamiento de la señorita King:
"Millones de personas
iban a morir. Era algo terrible. Apretó los
puños y se repitió que a lo largo de los
siglos otros muchos millones de personas
habían muerto por los motivos más diversos.
Además, con la fortuna que iba a amasar en
los próximos diez años podría reconstruir
el país entero.
A lo mejor hasta se convertiría en su
presidenta..." (1)
La
heredera petrolera, además, puede considerarse
tan feminista como Cristina Fernández de
Kirchner: "¡Mi padre no era nada! Todo
el reino que tenía se lo robó a mi madre. El
reino que ahora recuperaré.", le dice
a una sorprendida M, secuestrada en un calabozo
en Kiz Kulesi, es decir la Torre de La
Doncella, una torre edificada durante el Imperio
Otomano en la ex Constantinopla. Ella se
considera la nueva doncella de la torre, y aspira
convertirse en la doncella del mundo. Sus
convicciones feministas se reflejan aún más
cuando le dice al agente secreto: "Siempre
he tenido poder sobre los hombres".
Raymond
Benson ofrece la visión que Elektra King tiene
de sus padres en el capítulo 13 de la
adaptación novelada:
"Miró las estrellas
del cielo y pensó en sus padres. ¿Qué te
parece, papá? ¿Qué piensas ahora de tu
princesita? (...) Lástima que no puedas
estar aquí para ver el nuevo orden mundial
tal como lo ha programado tu hijita. Elektra
King. Elektra... Reina del mundo.
(...) Es para tí, mamá, pensó. Todo esto
lo hago por tí ¿No estás orgullosa de mí?
Sonríe, mamá. Tu hijita te quiere." (2)
¿Cómo
ve James Bond a Elektra King?
Víctima
de un secuestro, huérfana desdichada, damisela
en peligro. Siente el deber y el placer de acudir
a su ayuda. El romance entre ambos puede decirse
que empieza la primera vez que ella se muestra
débil ante él: ambos son enterrados por un alud
después de una batalla entre Bond y los matones
parapentistas enviados por Renard. Sufriente del
pánico causado por su claustrofobia, el espía
la tranquiliza, mientras la ayuda a huir de
aquella improvisada tumba de nieve.
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| RECEPCIÓN FRÍA 007
Y ELEKTRA, POCO ANTES DE ESQUIAR EN LAS
MONTES DEL CÁUCASO, DONDE RENARD DARÁ
UN NUEVO GOLPE. |
Un tiempo después, Bond decide
buscar información sobre Renard recurriendo a la
ayuda de su antiguo aliado Valentin Zukovsky. M
le dió orden expresa a Bond de no decirle a
Elektra que era Renard quien la tenía en la
mira: "No necesita saber que el mismo
hombre está de vuelta tras ella. No la
asustes". Pero el agente se
encuentra sorprendido de verla aparecer en el
Casino L'Or Noir, propiedad del ex agente de la
KGB aliado de Bond. "La señorita King
no parece compartir tu preocupación",
nota Zukovsky, divertido.
Acto
seguido, Elektra apuesta un millón de dólares
en una mano de Blackjack contra Valentín, así
no más. Es en este momento donde la heredera
petrolera usa la frase que la delatará: "Vivir
no tiene sentido si no te sientes vivo".
Elektra King pierde la apuesta y Zukovsky, sin
inmutarse en lo más mínimo, se queda con el
cheque.
Es
en esa misma noche que Bond y Elektra tienen una
relación sexual. Ella le cuenta cómo
sobrevivió de su secuestro: sedujo a uno de los
hombres, le robó el arma, y mató a los dos
restantes. "Y tú, ¿Cómo haces para
sobrevivir?" -le pregunta a ella. Una
vez más, Bond recurre a su caballerosidad para
responder: "Me regocijo... con el placer
de la belleza"
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| APUESTA PELIGROSA BOND
DESCUBRE A ELEKTRA INGRESANDO EN EL
CASINO DE ZUKOVSKY, PARA "BUSCAR A
LA GENTE QUE INTENTA MATARLA". |
El miembro más sospechoso del clan
King es el sigiloso Sacha Davidov, jefe de
seguridad de la empresa. Es por eso que 007 se
escapa de la cálida cama matrimonial de Elektra
y decide seguir a Davidov. Resulta que el hombre
es un colaborador de Renard, que piensa hacerse
pasar por un tal Dr. Mikhail Arkov, del
Departamento de Energía Ruso, para infiltrar los
laboratorios nucleares de Kasajstán y robar una
bomba de plutonio.
007
mata a Davidov, y continúa con el plan. Ingresa
al avión donde debió estar el jefe de
seguridad, y finalmente llega a Kasajstán
haciéndose pasar por Arkov. Finalmente allí
tiene su primer encuentro con Renard. "No
puedes matarme. Ya estoy muerto", le
dice el terrorista a un furioso Bond que lo
apunta con su Walther P99. Bond soporta las
burlas de Renard respecto a Elektra: "Debiste
tenerla antes, cuando era inocente. ¿Qué se
siente saber que yo me la agarré primero?".
Cada provocación, un poco sobreactuada por parte
de Pierce Brosnan, hacen que Bond esté más
propenso a matar a Renard. Lo profesional se
volvía personal. "Vivir no tiene
sentido si no te sientes vivo"- dice el
terrorista, deteniendo con sorpresa los
pensamientos de Bond.
Habiendo
sobrevivido a un centenar de guardias y a una
explosión descomunal en las instalaciones de
Kasajstán, James Bond vuelve a Bakú y se
enfrenta a Elektra, no sin antes noquear a Gabor,
el guardaespaldas personal de la joven. "
'Vivir no tiene sentido si no te sientes vivo'.
¿No es ese tu lema? ¿O se lo robaste a tu amigo
Renard?". Bond sabe que las acusaciones
son graves. Elektra, sin embargo, intenta fingir
nuevamente: "¿Así que es Renard el que
estaba detrás de mi?". No obstante, el
parece seguro de su teoría: "¡Baja el
telón! La actuación terminó". El
agente acusa a su protegida de haberse enamorado
del terrorista durante el secuestro, lo que se
llama Síndrome de Estocolmo. "¡Como te
atreves! ¡Ese animal, ese mounstro!"-
le responde mientras le propina un sonoro
cachetazo.
La
escena anterior nos muestra una gran vacilación
del propio Bond: no sabe si creer en su
intuición o en sus afectos por Elektra. También
una debilidad del agente: pierde toda la
misoginia de los tiempos connerystas, donde era
Bond el que tenía un trato reacio hacia las
mujeres. Ahora son ellas las que le
contestan o lo abofetean a él. Pero en la
bofetada de Elektra no es el único momento donde
encontramos esta especie de vulnerabilidad de
Bond frente a esta mujer: sus reacciones
desmedidas frente a las provocaciones de Renard
demuestran que el asunto supera lo profesional
para James. No obstante, Bond comenzaba a
resbalarse de las manos de la señorita King.
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| PODER SOBRE LOS
HOMBRES ELEKTRA TORTURA A BOND,
PRISIONERO EN LA TORRE DE LA DONCELLA. |
Ocurren dos siguiente problemas:
Renard provocó un genocidio en en el centro de
controles de los oleodcutos King. Y un vehículo
que circula por el oleoducto de King es
aparentemente una bomba nuclear. Elektra le
había pedido a la propia M que asistiera en su
ayuda. Bond se encuentra con su jefa en el centro
de controles, donde le aclara sus dudas sobre la
personalidad afligida de Elektra. Bond colabora
con la Dra. Christmas Jones para desactivar la
bomba nuclear dentro del oleoducto, aunque en
realidad, tienen un plan oculto: descubrir si
este ataque al oleoducto es otra estratagema de
Elektra. 007 se da cuenta de ello cuando,
ingresando al interior del oleoducto con un
vehículo especializado: falta la mitad del
plutonio para que la explosión sea nuclear.
James Bond decide que el oleoducto vuele por los
aires, logrando que Elektra King los de por
muertos y secuestre a M, no sin que antes la
directora del MI6 le propine un cachetazo
(inconscientemente "vengando" a Bond)
cuando ella le dice que su agente era lo mejor
que "tenía".
Estambul,
Turquía. En la Torre de la Doncella, Elektra y
Renard terminan de hacer el amor. Ella se muestra
algo frígida. Él pregunta: "¿Por qué
estás así? ¿Porque Bond está muerto? ¿No era
lo que querías?". Elektra, algo
dubitativa, responde "Claro que era lo
que yo quería". El terrorista no puede
evitar compararse con su némesis: "¿Era
buen amante?". Ella, esta vez, no se
muestra tan transparente: "¿Qué
creíste? ¿Que yo no sentiría nada?".
La pregunta es un abofeteo síquico para Renard,
que destroza un mueble, se lastima la mano y no
muestra la más minima expresión de dolor. "Yo
no siento nada", contesta.
Durante su encuentro sexual con Bond, ella había
reconocido "que ninguno de sus amantes
anteriores la había satisfecho como lo había
hecho él" (3).
James
Bond y Christmas Jones son secuestrados después
de sobrevivir a los helicópteros con sierras
circulares empaladas y a un maletín explosivo.
El agente se entera de un par de cosas nuevas:
Elektra sobornó a Zukovsky con un millón de
dolares a cambio de un submarino nuclear,
propiedad del Capitán Nikolai, sobrino de
Zukovsky. Christmas es encerrada en el submarino,
custodiada por los guardias de Renard. Bond es
llevado ante Elektra, donde aparece una escena
memorable donde descubrimos el sadismo de esta
nueva Lady Macbeth.
"Pude
haberte dado el mundo" - le dice
Elektra a un cautivo Bond, que responde: "El
mundo no basta", el lema de su familia,
que para Elektra es un "sentimentalismo
tonto". Maniatado en una lustrada pero
antiquísima silla de tortura, Bond descubre la
frialdad y la perversión de la mente de su
captora. Ella gira lentamente una rueda por la
que se acciona un perno que presiona fuertemente
la nuca del agente secreto. "¡El
petroleo es mío! ¡Mío y de mi familia!" -sentencia
Elektra, vehemente- "Voy a rehacer el
mapa. Y cuando lo haga la gente sabra mi nombre,
el de mi abuelo, ¡la gloria de mi gente!".
Cabe señalar que no menciona a su padre, según
ella, el hombre que la mató al no pagar el
rescate.
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| NUNCA FALLA, NUNCA
EXTRAÑA BOND ELIMINA A ELEKTRA
CUANDO ESTA SE DISPONÍA A ALERTARLE A
RENARD SOBRE SU PRESENCIA. |
Pronto, Elektra comienza a seducir a
Bond a la vez que lo castiga comenzando a girar
las letales cinco vueltas de la rosca. "¿Sabes
lo que ocurre cuando un hombre es
estrangulado?" -comenta ella al iniciar
su juego sexual. La frase es una referencia a las
épocas en que los reos eran ajusticiados en la
horca, cuyos miembros se erectaban al morir.
Es
en esta parte donde ella hace su apuesta
financiada por su supuesta humanidad: "Debiste
haberme matado cuando tuviste tu oportunidad.
Pero no podías, no a una mujer que habías
amado", le dice a James mientras se
sienta encima de él y lo besa. Este razonamiento
sería el que más tarde la llevaría a su
trágico final. Bond miente: "No
significaste nada para mi".
Valentin
Zukovsky sobrevivió al maletín explosivo que
casi mata a Bond y Christmas y amenaza a Elektra:
"Busco un submarino negro y grande. El
conductor es un muy buen amigo mío".
Lo que Valentin ignora es que Renard envenenó a
la tripulación del submarino, incluyendo a su
sobrino, el Capitán Nikolai. "Es una
lástima, acaba de irse"- responde
Elektra mientras le dispara cuatro tiros al
abdómen de Zukovsky. Sin embargo el hombre, sin
ser visto por Elektra, dispara una bala oculta en
su bastón a una de las ataduras de Bond. Se
despide de su viejo amigo (y rival) con una
sonrisa y muere.
Cuando
Elektra King se dispone a darle la vuelta mortal
a la rosca, Bond se libera y la persigue hasta la
azotea de la torre. Mientras 007 la persigue y
elimina a Gabor de unos cuantos balazos, ella lo
sigue provocando con su errada tesis: "No
puedes matarme ¡No a sangre fría!".
Bond solo se detiene para liberar a M, pero un
poco después se encuentra apuntando a Elektra
con una Colt .45, entregándole un walkie
talkie Motrorola con su mano izquierda. El
agente, sintiéndose puramente profesional, le
ordena a la traidora que le diga a Renard que
detenga el plan. Ella se ríe: "No
podrías matarme. Me extrañarías".
Ella aún cree en tener poder sobre Bond, ese
"poder sobre los hombres" que acaba de
contar. Piensa que nadie, ni siquiera el as de
los espías, puede resistirse a ella. "¡Sumérgete!
Bond..."
La frase es interrumpida por un disparo en
el pecho.
Una
aterrorizada M ve toda la escena. Vio a su hombre
haciendo el trabajo. James Bond se acerca al
cuerpo sin vida de Elektra King. Quizá algo
arrepentido, pero seguro de su accionar, acaricia
levemente su cabello y dice: "I never
miss".
Perder, errar, extrañar. Son los tres
significados que el verbo "miss"
tiene en inglés. Elektra le había dicho a James
que él la extrañaría si la mataba. Con esta
frase, James sintetiza su personalidad
profesional ("Nunca pierdo",
"Nunca fallo", "Nunca
extraño" - cualquiera de los tres
significados), y se libera del hechizo con que
aquella Cleopatra moderna lo había embelesado.
Y
así tuvimos un caso más donde Bond fue humano
hasta el punto de ser víctima de sus
sentimientos. Un caso más de traición. Otro
momento de lo profesional ante lo personal. Es la
parte oscura y sufrida que se oculta tras el
smoking, los vodka martinis y la buena vida del
doble cero más popular del Servicio Secreto
Británico.
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