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La película Goldeneye fue pensada para que
él estuviera detrás del volante
del último DB7. Pero justo unos pocos días antes de comenzar el rodaje, el
pulido Aston Martin, fue sustituido por el BMW Z3. Así es que con el cambio,
Pierce Brosnan tendrá que utilizar sus armas desde el modelo alemán.
Pero si ha habido un coche a la medida, estilo Savile Row, para 007, ha sido
el DB5. De color plata abedul, ruedas con rayos cromados, cosecha del 63,
fue su flamante compañero en Goldfinger y Thunderball.
El coche original todavía existe. Es propiedad de un americano de Florida,
que pagó la friolera de 275.000 dólares por el Aston, en la subasta de
Sotheby´s en 1986. Ahora, el coche pasa la mayor parte de sus días siendo
admirado entre los Bizarrinis, y los custom Ghias, en el museo de Behring, a
las afueras de San Francisco.
No tiene rival en la exposición. Al menos no para cualquier amante
caprichoso de Bond, que alguna vez haya poseído una réplica Corgi, con su
asiento expulsable. Es sin dudas el coche más famoso.
Pero no fue siempre así. Después que Sean Connery destrozara el coche en
Thunderball, fue trasladado otra vez a la fabrica y fue reconstruido sobre
la base de un DB5 estándar. Fuera quedaron las ametralladoras Browning y el
esparcidor de aceite; y fuera también el escudo trasero antibalas y la
matricula giratoria.
La fábrica soldó una nueva sección del techo para eliminar todo signo de
aquella mortal trampilla, que se abría en el lado del asiento expulsable.
Después de toda la reconstrucción, olvidando las armas secretas de James
Bond, el Aston Martin fue vendido como coche de segunda mano; como un
vehículo usado por un propietario poco cuidadoso.
Naturalmente, el nuevo comprador pronto se puso al corriente del desconocido
pasado de su nueva adquisición, y queriendo sacar fruto de su inversión,
pidió a Aston Martin, que se volviera a transformar en coche Bond. Pero su
idea fue rechazada. Entonces, encontró su propia solución. Lejos de seguir
la pista a las que habían sido las piezas originales, el nuevo propietario
fue a un constructor local, que se encargo de juntar unas pobres copias de
aquellas piezas genuinas.

Más tarde, el coche fue comprado por un joyero y coleccionista de coches de
Utah, que a principios de 1971, embarcó el coche hacia Estados Unidos, donde
estuvo el Aston durante unos 15 años. En ese tiempo, se dedico a enseñarlo
en salones, e incluso llego a alquilarlo para rodar en 1981 la película "Los
locos de Cannonball".
Aparcado fuera del museo Behring, con la luz del atardecer de California, el
Aston Martin todavía conserva el atractivo. A parte de unas pocas
ondulaciones en el guardabarros delantero del lado del conductor, la
carrocería está en perfecto estado. Los cambios eran aquellas piezas,
imitaciones de las primeras utilizadas en el coche Bond: el parachoques
tenía que quitarse manualmente, sin la ayuda de mecanismos hidráulicos; las
mortales metralletas que se guardaban debajo de las luces frontales del
Aston, ahora estaban pegadas en posición de ataque; y lo mismo ocurría con
el escudo trasero antibalas, porque el mecanismo elevador, se había
estropeado tiempo atrás. Los neumáticos están todavía intactos, con los
tapacubos que salen de las ruedas. 
El interior, sin embargo, esta necesitado de mas cuidado. El Connolly que
cubre el asiento del conductor, esta empezando a desmenuzarse, mientras el
resto del brazo, que se abre para descubrir la palanca-interruptor del
arsenal y el blindaje secreto de Bond, parece que hubiera sido conseguido en
una feria local.
Sentado en los cómodos y blandos asientos del Aston, con los dedos sobre el
volante de madera barnizada, es fácil dejar volar la imaginación. De pronto
puedes sentirte como el mismísimo James Bond.
Un ligero giro a la llave de contacto, en medio del salpicadero, y la
transmisión del Aston, el doble árbol de levas a la cabeza, el motor de 4
litros y los 6 cilindros, cobran vida. El sonido parece el mismo que los
suaves golpes de una maquina de coser. Con 285 caballos de potencia y 38 kgr
de par, ha sido un respetable actor. De cero a 100 kilómetros por hora en
8.5 segundos, es una marca nada despreciable.
El coche Bond tiene pocos puntos débiles. El embrague es suave y ligero al
levantarlo; el cambio de 4 velocidades, es una caja manual, tan precisa como
dar un ligero golpecito en un interruptor. La dirección, suave y con el peso
justo.
Hay otros Aston del agente 007. De hecho hay 3 más. Uno fue llamado Road Car,
y fue usado como sustituto del original. Este modelo todavía está en manos
de un hombre de negocios de Filadelfia, que lo guarda bajo cubierto en el
"ala James Bond", de su propia casa. Las otras dos réplicas, han servido
para hacer giras promocionales, pero no han llegado a aparecer en la
pantalla grande. Una descansa en el Dutch Nacional Motor Museum, y la otra
es la estrella del Smoky Mountain Car museum de Pigeon Forge, Tennessee, en
Estados Unidos.

Una cosa es cierta. Dentro de 30 años, es posible que una mayoría recuerde
al BMW Z3 como el coche Bond. Pero ahora todavía es difícil que sea así,
porque han sido muchos años de pensar que el Aston Martin, era el que tenía
"licencia para matar".
Ultimamente,
el Aston Martin ha sido replicado en el juego "De Rusia con Amor",
al que Sean Connery le prestó la voz y el cuerpo al personaje de Bond.
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