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Sean Connery

La misión es hacer un viaje por la vida del que, para muchos,  "fue James Bond".

Quienes vieron por primera vez la historia literaria de James Bond  (Dr. No) llevada al cine juran y perjuran que él es el "único James Bond". Fue el Bond recio de la guerra fría, el que se enfrentó con los villanos míticos más recordados (Blofeld, Emilio Largo, Goldfinger) y que marcaron a fuego el imaginario de los millones y millones de fans de James Bond.

Fue quien abordó a las mujeres Bond que muchos señalan como las más memorables, las más paradigmáticas y representativas de la serie. Honey Ryder, Pussy Galore, Tatiana Romanova, Domino Derval. Fue el Bond que mostraba un mundo al borde de grandes conflictos internacionales, pero no tan convulsionado como el actual. Ese mundo ilusorio de problemas  insalvables entre países y aventuras entre enemigos y organizaciones siniestras (SPECTRE) alimentaron el mundo de incontables fans, que vieron en Connery el representante de todo aquello. Sería el héroe que los guiaría por esos caminos de historias  tan particulares, viendo y viviendo situaciones que para muchos son "inverosímiles" o "absurdas" (quienes no se atreven a entrar en el planeta 007) pero que terminaron creando un personaje inigualable. Así es, James Bond nació interpretado por Connery.

Hoy día Connery es reconocido como un gran actor, capaz de interpretar personajes totalmente disímiles entre sí. En los últimos decenios, puede ser el dogmático, recto y justiciero monje de "El nombre de la rosa" (basada en la gran novela de Umberto Eco) que se enfrenta al poder religioso, o puede ser un villano algo bizarro en una versión extraña de "Los vengadores". O puede ser un aventurero errante bastante entrado en años, que junto a Catherine Zeta Jones se nos presentan como bandidos románticos que tratarán de burlar a la justicia ("Emboscada"). O por qué no, puede ser un escritor perseguido por los servicios de inteligencia mientras vive un romance en tierras que tan bien caminaría James Bond en la época de la guerra fría: "La casa rusia", una película donde nos convence de que es un intelectual que mantiene diálogos existenciales con otros escritores en las tierras del General Gogol. Desde ya, Connery sigue en el candelero del mundo del espectáculo, siempre está en las agendas de los grandes directores. Y también en la mira de la prensa y el público, que lo vive rescatando como un brillante actor y como una personaje que es señalado como "seductor" y atractivo, a pesar de sus años, que no son pocos.

Signado por la modestia

Sean Connery nació en Edimburgo, un pueblo escocés, el 25 de agosto de 1930, siendo su verdadero nombre Thomas Connery. El barrio donde dio sus primeros pasos era un lugar modesto, igual que su casa, pequeña, con tan solo dos minúsculas habitaciones; allí se habían instalado, en 1928, sus padres, Joe Connery, un conductor de camiones de origen irlandés, y la madre, Euphemia, a la que todos llamaban con el nombre familiar de Effie. La economía doméstica se resintió con la llegada del nuevo niño -era el tercero-, y desde muy pequeño Thomas hubo que contribuir con su trabajo para el mantenimiento de la familia. Su primer empleo consistió en recoger bidones de leche en una carretera que unía varias granjas.
En 1939 estalla la Segunda Guerra Mundial. Joe Connery tiene que trabajar en la fábrica de Rolls Royce, que se dedica a montar motores de aviones. Thomas, por su parte, ha comenzado a estudiar en la escuela de Daroch, aunque el fútbol -jugaba como delantero centro en el equipo “Fetlor Amateurs” - y el boxeo le interesa más que los libros.
En 1946, poco después del final de la guerra, Thomas se enrola en la Marina Real; en principio, el contrato era por siete años, pero a los tres escasos volvería a la vida civil. Durante el período militar destacó como boxeador, aunque también tuvo que pasar por el hospital aquejado de úlcera, una de las varias razones por las que, finalmente, dejaría el ejército.
El futuro se presentaba complicado para aquel joven de diecinueve años, aunque recursos personales no le faltaban. Fue albañil, futbolista y empleado de pompas fúnebres, hasta que el azar le lleva al mundo del espectáculo. De la mano de su amigo Jimmy Laurie se presenta al concurso de “Mister Universo”, representando a Escocia, que se celebra en Londres, y actúa como figurante en las obras “The Glorious Year” y “South Pacific”; con esta última, una famosa comedia musical de Oscar Hammerstein, recorre triunfalmente toda Gran Bretaña.
Entusiasmado por que puede ser su nuevo camino pleno de posibilidades y futuro, Thomas Connery decide cambiar su nombre; la visión de Shane, la gran película de George Stevens, con Alan Ladd y Jean Arthur, en 1953, le sugiere la idea. A partir de entonces se llamará Sean, es decir, una pronunciación escocesa del original americano Shane.
El nuevo y rutilante Sean Connery obtiene pequeños papeles en varias obras de teatro: “Point of departure”, “A witch in Time”, “The Bacche” e incluso en la mítica Wittness for the Prosecution, de Agatha Christie

El cine iba a ser, sin embargo, el medio que proporcionaría la estabilidad profesional y artística a Sean Connery. Su debut, apenas como figurante, se produce en 1954 con la comedia Lilacs in the Spring, de Herbert Wilcox, olvidada película cuya cabecera de reparto la componían nada menos que Errol Fliynn y Anna Neagle. La meta final era el estrellato, pero no sería una meta fácil, si tenemos en cuenta su historia de lucha desde su origen humilde y todas las vicisitudes que debió atravesar el nuevo actor.

Llega  Bond a su vida

A finales de los cincuenta firma contrato con la MGM. En 1962 se convierte en el primer actor en interpretar el papel de James Bond. La película en cuestión es Dr. No, y es tal la recepción y el éxito que la gente lo identifica como el espía inglés, a pesar de que era Escocés. Así hace cuatro films Bond más: "De rusia con amor", 1963, "Goldfinger", 1964, "Operación Trueno", 1965, "Sólo se vive dos veces", 1967, hasta un parate en 1968, donde aparece el ignoto George Lazemby que protagoniza un Bond singular, más cercano a un vaquero o a una serie de TV de moda (por su tonada al hablar) o algo relacionado con su país de origen (Australia). En esa película particular ("Al servicio Secreto de su majestad"), 007 se casa, sufre por que su mujer es asesinada, y en la vida real, Lazemby es inevitablemente comparado con Connery, situación de la que no sale airoso.

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Sean Connery con el smoking de Bond... frío, calculador, metódico, que nunca se equivoca, que todo lo hace solo y bien, es desprejuiciado y con carisma, trabaja del lado de los buenos y elimina a los malos sin piedad; es irónico en sus diálogos, un duro que seduce a las mujeres casi por la fuerza... controversia de la época y del personaje porque se trataba de un nuevo tipo de héroe, en una época virginal de otros cambios (como, por ejemplo, las guerras de Corea y Vietnam) un espía asesino sólo era concebido como un villano.  Entonces, para contrarrestar esa crueldad del héroe debió presentarse a villanos aún peores: ambiciosos de dominar el mundo, y capaces de destruirlo si no pueden tenerlo.

Connery vuelve a la serie en 1971 con "Los diamantes son eternos". Se afirma que decide aceptar ese papel porque habría de donar sus ganancias para otorgar becas a estudiantes escoceses (lo que nos muestra una faceta particular de Sean) y luego decide despedirse definitivamente, aduciendo que no quería quedar encasillado en un papel tan particular. Fue una decisión muy valiente de su parte, porque sin lugar a dudas era el papel de su vida, era lo que lo había catapultado al reconocimiento y el que había alimentado el mito 007 en la pantalla grande. Como para no perder el gusto al personaje (o tal vez por una oferta muy jugosa) aparece como Bond nuevamente en 1983 en una película no oficial llamada "Nunca digas nunca jamás". Él cuenta que mientras se dirigía a un sitio de filmación  paradisíaco en Francia se cruzó con Roger Moore y ambos se saludaron con una extraña sensación. Moore estaba por rodar "En la mira de los asesinos", de la serie oficial, y él estaba por protagonizar otra película, no oficial (al margen de la productora que le había dado el privilegio de ser el primer Bond). Cuenta Connery que conversaron superficialmente y nada dijeron sobre sus tareas concretas a emprender filmando ambos sus respectivos films.

No más  Bond

Y  así fue,  Connery se alejó de James Bond, a pesar de que se encargue de aclarar, cuando se le presenta la ocasión, de que "no le disgusta James Bond", como diciendo que tal vez interpretaron mal cuando afirmó, de alguna manera, que se había cansado del personaje. Pero lo cierto es que se propone demostrar sus cualidades escénicas dando rienda suelta a sus apariciones den películas muy variadas. Consigue espléndidas interpretaciones en destacados films como "La ofensa" (1973) de Lumet, "Zardoz" (1974) de John Boorman, "Asesinato en el Oriente Express" (1974), de nuevo dirigido por Lumet, "El hombre que pudo reinar" (1975) de John Huston, "El viento y el león" (1975) de John Millius, "Robin y Marian" (1976) de Richard Lester, "El primer gran asalto al tren" (1979) de Michael Crichton o "Cuba" (1979), film realizado por Richard Lester. Se destacan de este período su participación en una  la película del célebre director John Huston, y "Cuba", una película ambientada en la antesala de la revolución cubana donde se enamorará de una mujer cubana.

Una vida muy diferente a Bond

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Hagamos un alto en el transcurrir de su carrera para referirnos a su vida personal. Un rasgo particular de la vida de Sean es su vida familiar. Se casó en Gibraltar con la pintora Micheline Roquebrune, tras conocerla en un torneo de golf organizado en la ciudad marroquí de Casablanca. Hace años que sigue con la misma mujer (¿lo ven a James Bond en ese trance?). Fuera de la vorágine fílmica, a Sean Connery le gusta disfrutar de su familia y del golf, pasión deportiva que practica a menudo en Marbella, ciudad malagueña en la cual reside durante largas temporadas. Ahí sí tal vez no pueda hacer recordar a 007 jugando al golf. Pero se afirma que guarda con su mujer una relación de mutua confianza, y que sus intereses pasan por su vida distendida y sus gustos particulares: Dicen que es de esos personajes que en las fiestas se arranca a cantar canciones típicas escocesas mientras bebe whisky escocés como un cosaco. Es más, durante el rodaje de Sol naciente, antes de cada escena, cuentan que cantaba canciones tradicionales irlandesas como si fuera un marinero. La verdad sobre Connery es que tiene fama de buscar bronca allá donde va.

Ciertos ideales de Sean Connery

Y podemos también señalar ciertas formas de pensar o expresarse de Connery. Tiene un gran apego por su tierra original,  y eso se nota: tiene dos tatuajes en la muñeca que rezan "Padre y Madre" y "Escocia para siempre". Sobre este último, cabe resaltar que Connery es un ferviente defensor de su Escocia natal y que pertenece al Partido Nacional Escocés, al que siempre que tiene ocasión defiende y del que se hace portavoz para lograr votos. Ya en 1998 se dudaba si darle el título de Sir por su apoyo férreo al NSP. Tampoco ayudaron sus declaraciones machistas (según él tergiversadas) a la revista Vanity Fair, en 1993, donde reconocía que dar un "sopapo" a tiempo a una mujer, nunca venía mal. Desde ya que tuvo que encargarse de desmentir sus declaraciones manifestándose luego "en contra de la violencia doméstica".

Y finalmente es reconocido como un gran actor

Su objetivo de ser reconocido como un gran actor multifacético llega a mediados de los ochenta, Oscar de por medio para su rol secundario en "Los intocables". Además, se encarga de protagonizar: "El nombre de la rosa" (1986) de Jean Jacques Annaud, "Highlander" (1986) de Russell Mulcahy, "Indiana Jones y la última cruzada" (1989) de Steven Spielberg, "La caza del octubre rojo" (1990) de John McTiernan, "La casa rusia" (1990) de Fred Schepisi, "Los últimos días del Edén" (1992) de McTiernan.

Más cercana a nuestros días podemos señalar una película muy particular sobre un escritor llamada "Conociendo a Forrester" (2001), donde pone en juego toda su sensibilidad actoral y una taquillera película llena de particularidades, fantasía desbordante y efectos especiales, "La liga extraordinaria".

Por si algo faltaba

¿Habíamos hablado de las cualidades de Connery que admiran las mujeres ? Pues parece ser un fenómeno muy particular. En 1989 la revista People ya lo había elegido como uno de los Hombres Más Sexys del Año. Él no duda en sostener que "le gustan sus arrugas" y piensa que "si de joven le adoraban por su masculinidad, ahora le respetan por su madurez". En 1999 más de 16.000 lectoras de la revista norteamericana New Woman votaron a los hombres más sexys del siglo. La edad entre ellas: de 25 a 45 años. Connery salió elegido como el Hombre Más Sexy del Siglo. Caramba, Sean las tiene todas consigo, también consiguió, sin proponérselo, tener ese título tan memorable.

Finalmente, Podemos decir que Sean Connery consiguió lo que se propuso. Tenía el talento suficiente y lo logró. Se adueñó del smoking de Bond (y de las preferencias de muchos fans Bond) por un tiempo respetable y cuando lo creyó conveniente decidió tomar otras sendas diferentes para poner en juego toda su calidad actoral.  No caben dudas de lo que lo consiguió, con creces, además de pasar a ser considerado un personaje especial por la deducción que transmite y la admiración que despierta.

Por Maria Virginia Sanchez y colaboración de Rafael Di Gangi

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