

por
Ma. Virginia
La
salida de Pierce Brosnan -el quinto actor y más exitoso James Bond de
toda la historia- marca un cambio de actor en la existencia de la
serie del agente secreto al servicio secreto de su majestad. Tal cual
ha sido anunciado por Brosnan en su web oficial, su ciclo como agente
007 está terminado, y crece la expectativa para saber quién tendrá el
privilegio de lucir el smoking de Bond, símbolo inconfundible de la
particularidad del espía inglés: elegancia y estilo para salvar al
mundo en misiones insólitas; misiones esperadas y amadas por varias
generaciones de fanáticos. Pues bien, digamos que Brosnan “se va”,
pero aún sigue haciendo publicidades para una exclusiva marca de
relojes usada por James Bond relacionándolo automáticamente con 007.
Así es que para muchos Brosnan sigue siendo Bond, y eso tal vez quiera
decir que será muy difícil encontrar un reemplazante.
Respecto a la continuidad de la serie muchos ya están impacientes
luego de tantas idas y vueltas acerca de la elección del director, de
la elección de los guionistas (quienes ya fueron elegidos, Martín
Campbell y Purvis & Wade, respectivamente) y ahora con los vaivenes
ante la elección del actor. Aceptémoslo, la espera se está dilatando
y muchos fans quieren saber ya mismo qué pasará con la serie. Aunque
ya lo dijo una vez Roger Moore, “uno se apresta a ver una película de
Bond y ya sabe lo que va a suceder, cómo pueden llegar a terminar las
escenas”. Pero el encanto y la atracción que generan los films de 007
son únicos, y el ritual de esperar la próxima película en la que “Bond
regresará” sólo es patrimonio de los seguidores de la serie que lleva
ya más de cuarenta años.
Alguien
ha dicho que el personaje tan particular de James Bond es una de las
últimas joyas que quedan en la corona británica, ya que, como producto
cultural inglés, es único: fue un autor británico el que tuvo la idea
de inventar un personaje de tan particulares características, provisto
de muchas singularidades de la cultura británica, y si el personaje
deja de existir en el cine, no hay algo que lo pueda suceder o
reemplazar.
Hagan sus apuestas
Lo
concreto es que se avecina un sexto actor para interpretar al agente
inglés. Al margen que la mayoría
de
los seguidores de Bond piensan que Brosnan tendría que haber seguido
protagonizándolo (se afirma que pidió 40 millones de dólares para
hacer otro film), también esperan ansiosos quién será el elegido para
transformarse en parte de una elite de actores que pudieron “ser James
Bond”. Las informaciones más recientes apuntan al actor inglés Clive
Owen a quien se lo puede ver en una película que está aún en cartel -“Closer”-
donde aparece, casualmente, junto a otro actor que fue también
señalado como posible candidato, Jude Law. De Clive Owen se puede
decir que es un actor que ha estado relacionado con Bond desde que
manejó un BMW en una serie de publicidades del año 2001 cuando
Brosnan era todavía el “Bond oficial”. ¿Tiene Owen cualidades para ser
James Bond? Puede ser, es un actor medianamente joven (nació en
1965), tiene un físico adecuado, y una buena apariencia, es apuesto.
Aunque tal vez no es tan histriónico o no es la expresividad su
fuerte, se lo ve algo sombrío en su expresión. Y Owen no está solo
pues hay tantos rumores de posibles actores que ya se ha perdido la
cuenta. En los últimos días se nombra a muchos, el escocés Gerard
Butler de 35 años, el inglés Daniel Craig de 36 años, y también se ha
mencionado a Julian
McMahon, un actor australiano
muy apuesto. Mas la lista extendida incluye también a Ewan McGregor,
James Purefoy y otros. Es decir, se puede ir apostando y hasta puede
pasar que nadie acierte, porque puede aparecer otro candidato oculto
que nadie tenía in mente
.    
El
cambio de actor supone un cambio drástico para toda una generación que
creció viendo a Pierce Brosnan como James Bond, y que seguramente
tiene muy arraigada la imagen de Bond en la caracterización del actor
irlandés. Es bueno recordar que muchos auguraban un futuro incierto a
la serie en los años noventa, ya que se parecía haberse terminado o
cambiado el escenario en el que se desenvolvía el agente, como la
guerra fría, o los archi-enemigos rusos, que muchas veces terminaban
siendo una caricatura o aún insignificantes al lado de lo que hoy
podemos ver en las noticias de la T.V. Aún así, la serie pudo seguir
con nuevos argumentos para sus guiones, tal vez no muy originales,
pero se abrió paso y mantuvo la esencia de la serie, lo cual no es
poco.
Cambios,
cambios, cambios
Estos
son los cambios de actores que tuvo la serie desde su inicio en 1962.
Habrá fans de larga data que vivieron todos los cambios. Otros que
vivieron ciertos cambios, y seguramente, debe haber quienes nunca
vieron cambiar de rostro al personaje.
Sean Connery
ingresa a la serie en 1962 con Dr. No, deja la serie en 1967 con Sólo
se vive dos veces, para dar lugar al australiano George Lazenby, y
vuelve en 1969 para hacer Diamantes para la eternidad y alejarse
definitivamente del personaje, luego de protagonizar 5 películas
oficiales (en 1984 se estrena Nunca digas nunca jamás, una remake de
Operación trueno, película no oficial que no pertenece a la serie).
Fue el Bond rudo, contundente en su accionar, señalado por muchos como
“el verdadero Bond”. Se afirma que Connery deja el rol porque se
estaba ajustando solamente a un personaje, o sea “encasillándose”, y
pretendía nuevos horizontes para su tarea actoral. Ciertas
particularidades de los films de Connery generaron discusiones en
aquella época, como la violencia algo despiadada o el trato algo
despectivo hacia las mujeres, según se quejaron movimientos
feministas de la época.
Sean
Connery parte y entra George Lazenby, por sólo una vez, en 1968:
realiza el film Al servicio secreto de su majestad. Esta película se
puede calificar como muy particular dentro la serie. El film tiene una
estructura típica para lo que nos tiene acostumbrados la serie en
cuanto al villano que quiere adueñarse del mundo por medio de un
proyecto siniestro. Pero en esta película Bond se casa, parece
enamorado y la singularidad de la actuación de Lazenby, con una
extraña tonada para nada británica, hacen del film una especie de
experimento, que termina resultando simpático para algunos y
abominable para otros.
Luego de Lazemby,
nuevamente Connery (quien había vuelto por una vez para hacer
Diamantes para la eternidad) deja el rol, y Roger Moore ingresa al
mundo 007 en 1973 con Vivir y dejar morir, y se aleja en 1984 con A
view to a kill (traducida en algunos países como “Una vista para
matar”, o “Panorama para matar”, y en otros “En la mira de los
asesinos”), habiendo protagonizado 6 películas. Moore le da una marca
singular al personaje dotándolo de un humor que exaspera a muchos que
creen que Bond tiene que ser sanguinario y frío. Moore no necesita
repartir golpes a diestra y siniestra para resolver las situaciones
únicas en las que se ve envuelto 007; muchas veces basta con una broma
o un absurdo, como cuando pasa corriendo por encima de una hilera de
cocodrilos como si estos fueran un camino de piedras, y ninguno de los
saurios lo puede tocar.
Luego
de Moore, entra Timothy Dalton, en 1987. Si muchos se quedaron en la
retina con la imagen de Moore haciéndole caritas a los sádicos
villanos, aquí habrá un contraste: Dalton es un actor que se muestra
como poco expresivo, taciturno, frío. El humor no es su fuerte,
definitivamente. La época de finales de los años ochenta marca un
nuevo planteo sobre la serie: se busca hacer un Bond más casto porque
se empieza a pensar seriamente en el SIDA (es bueno aclarar que esta
idea no tuvo continuidad). Lo cierto es que Dalton le da un matiz
propio al personaje, como cada uno de los actores que protagonizaron
al agente secreto, y tendrá sus adeptos y sus detractores, de la misma
forma.
Sale
Dalton e ingresa Pierce Brosnan en 1995. La serie había caído en
cierta apatía, en el sentido de que no tenía una gran repercusión
comercial, no había tanta expectativa para ver los films. El actor
elegido, un irlandés conocido por protagonizar la serie de T.V
Remington Steele, parece abrir un nuevo camino en la historia de la
serie Bond. Luego de un comienzo promisorio en Goldeneye le da al
personaje un toque muy personal, recuperando la impetuosidad de
Connery, algo de la ironía de Moore y un toque de elegancia muy
particular. Brosnan le dará a la serie una popularidad mayor logrando
que muchas personas se acerquen a la serie, y lo transformen en el
“Bond de un billón de dólares”, tal como lo señalan las recaudaciones
que producen las cuatro películas en su haber.
Se
va Brosnan...., ¿quién llega?
Bien,
ahora esperamos cómo se desenvolverán los hechos, quién es el próximo
actor en protagonizar al espía inglés más célebre. La decisión no es
para nada fácil. El tiempo que se han tomado los productores en tomar
una resolución así lo demuestran.
|