James
Bond versión 2007: crueldad vs. vulnerabilidad
Mr. Bond está
sentado en la penumbra esperando paciente. Llega su colega del MI6
(traidor, revelador de secretos) y el agente más célebre de la
reina de Inglaterra le cuestiona
su accionar con sarcasmo. El traidor lo consulta acerca de la
muerte de su contacto y se ven imágenes de cómo muere el mismo,
de una forma para nada agradable, ahogado por Bond en un lavatorio
de mala muerte. “No murió bien” trata de hacerle ver 007 con
una frialdad pasmosa. Como corolario, cuando el traidor intenta
sacar su arma no la encuentra pues Bond se la había sustraído.
Desarmado, sin posibilidades de nada, sufre un disparo de 007,
quien con absoluta indiferencia y prestancia lo ultima. Fin para
quien no supo servir a la reina de Inglaterra, comienzo del espectáculo
que implica una película de James Bond.

Así comienza Casino Royale, el más reciente film del
agente secreto más famoso e imitado del mundo. Muchos afirman que
se han eliminado ciertos elementos de humor y glamour que las demás
películas poseían para llevarlo hacía un realismo más acorde a
los tiempos. Por otro lado, también se asevera que habría una
intención de direccionar la zaga hacia otros lares, teniendo en
cuenta las relativamente nuevas “La supremacía de Bourne” y
“Misión imposible”, que no son más que entregas inspiradas o
tomadas de la esencia de los films 007. Digamos, son imitaciones o
versiones norteamericanas de algo que sólo los ingleses saben
hacer o han creado.
Pero el
film también se viene con otras particularidades que muchos toman
como una ráfaga de aire fresco y otros fans ortodoxos no
aprueban. La acción vertiginosa nos muestra un Bond que muchos señalan
como más ajustado a las novelas de Ian Fleming, más humano en el
sentido de ser cuestionado o puesto a juicio continuamente, más
paradójico. En este sentido, lo que podríamos tomar como
relevante para señalar esto es el diálogo que tienen Bond y
Vesper en el tren que va hacia Montenegro en el que la mujer lo
pone en evidencia y le hace ver sus más profundas contradicciones
humanas. Esta le hace
ver que sus ironías agresivas tienen un trasfondo a pesar de su
coraza de hombre seguro e inconmovible capaz de matar a sangre fría.

Y lo más llamativo y “provocador” para el público es
que se exhibe más vulnerable con una mujer. Atrás quedaron la
soberbia y el avasallamiento de las féminas como meros objetos de
placer para dar lugar a un Bond que poco menos que se enamora de
su partenaire Vesper Lynd, quien para colmo de males no es más
que una traidora (007 la termina calificando de “perra” una
vez que esta ha muerto, pero no sabremos nunca qué
siente realmente en su acorazado corazón).

Lo cierto es que 007 se expone al declarar respecto de su
progresiva relación con Vesper cuando afirma que “si algo
quedaba de mi coraza, la has quitado”, toda una declaración que
trata de mostrarnos que el frío e imperturbable espía tiene
sentimientos y se atreve a mostrarse vulnerable a una mujer: llega
al punto de querer salvar y revivir a la traidora Vesper cuando
esta yace muerta luego de permanecer mucho tiempo debajo del agua
dentro del edificio que se ha hundido en Venecia.
Así,
vemos una nueva versión de 007: como vertiginosa y avasallante en
la acción, humano y conmovible en sus sentimientos; una suma que
termina resultando altamente positiva y le da al personaje un
cariz más cercano a la realidad.
M. Goodnight