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Es, por
votación unánime, el film más popular de James
Bond. No existe persona mayor de cuarenta años
que lo primero que dice cuando le mencionan
"Bond", es "Sean Connery... Goldfinger".
Esta aventura estrenada 45 años atrás, el 17 de
septiembre de 1964, es un pilar fundamental en la
serie de James Bond. Basado en Goldfinger,
el afamado crítico de cine Roger Ebert
stableció la "fórmula Bond", que se
repetiría casi como mandato en los films que
siguieron.
Los
ingredientes del film sirvieron para definir un
film "clásico" de Bond: un villano con
un maquiavélico plan (Auric Goldfinger y su
afán de contaminar Fort Knox), que posee un
ayudante que hace el trabajo sucio (Oddjob, el
mayordomo que lanza al aire su sombrero de ala
afilada); mujeres hermosas (la masajista Dink, la
buscapleitos Pussy Galore, la chica dorada Jill
Masterson y su vengativa hermana Tilly), tiros,
escenas de acción, las sofisticadas armas de Q
(como el poco convencional Aston Martin DB5), y
un agente secreto mujeriego, seguro de si mismo,
y triunfador.

| Diseño del
poster del film, basado en la imagen
de la mujer dorada. |
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El
film estaba protagonizado por Sean
Connery como Bond, Honor Blackman (de la
serie Los Vengadores) como Pussy
Galore, Shirley Eaton y Tania Mallet como
las hermanas Jill y Tilly Masterson, Gert
Fröbe (que más tarde participaría en Chitty
Chitty Bang Bang) como Auric
Goldfinger, Harold Sakata como Oddjob, y
los siempre vigentes Desmond Llewelyn,
Lois Maxwell y Bernard Lee como el equipo
del MI6 (Q, Moneypenny y M). |
Contó con
Richard Maibaum para adaptar el homónimo libro
de Ian Fleming publicado en 1959, y con el
parisino Guy Hamilton en la silla de director
(lugar que también habñia ocupado en la
adaptación fílmica del libro de Len Deighton, Funeral
en Berlín). Otra área muy famosa fue la
banda sonora, que compuso John Barry y cuyo tema
principal cantó Shirley Bassey.
Goldfinger
constituyó el primer gran éxito de Bond, por lo
que muchas aventuras siguientes adoptaron,
incluyeron o hasta plagiaron escenas de esta
radiante tercera aventura de James Bond.
| Probablemente la primera
aventura que ha tenido que recurrir a Goldfinger
como fuente para su realización fue Los
diamantes son eternos, de 1971, tras
una sola aventura en la que Connery se
ausentó, Al Servicio Secreto de Su
Majestad, que tenía un argumento
mucho más dramático y oscuro que los
films que lo precedieron. |

| En Goldfinger
comenzó la interacción
coloquial entre Bond y Q, el
armero del MI6. |
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Los
diamantes son eternos tiene claramente el
gen de Goldfinger. Un villano con
pretenciones maléficas (amenazar al mundo con un
satélite láser hecho con diamantes), muchas
escenas de acción, gadgets todo el
tiempo, un Bond que no sabe de metales ni piedras
preciosas (en Goldfinger decía que al
oro "lo reconozco cuando lo veo" y en
este film lo único que parece saber de diamantes
es que "cortan el vidrio y son el mejor
amigo de una mujer") y un tema musical
cantado por Shirley Bassey, una banda sonora con
ritmos marciales e instrumentos de viento.
El séptimo
film de la serie, además, cuenta con una mujer
que es asesinada por involucrarse con Bond
(Plenty, al igual que Jill Masterson en Goldfinger),
una contraparte femenina que comienza a ser ruda
y estricta, pero es "ablandada" por los
encantos de 007 (Tiffany Case, como ocurre con
Pussy Galore), y, en la escena final, una viaje
interrumpido por villanos (Goldfinger interrumpe
un viaje en avión que llevaba a James a verse
con el Presidente de los Estados Unidos, Wint y
Kidd irrumpen en un crucero el
"descanso" de Bond y Tiffany). Y ni
hablar del plan original de los guionistas
Richard Maibaum y Tom Mankiewicz, en el que el
villano del film era el hermano gemelo de Auric
Goldfinger, un marino mercante poseedor de un
láser letal.

| Jill
Masterson fue la primera mujer
que muere por acostarse con Bond.
Fue bañada en pintura dorada por
Auric Goldfinger. |
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Durante
la era de Roger Moore tenemos algunos
guiños a Goldfinger. El
hombre del revólver de oro, segunda
aventura de Moore como Bond, nos muestra
al villano original del libro, Francisco
Scaramanga, como un refinado matón que
pretende monopolizar la energía solar,
como Auric hacía con el oro. Y los
dialogos entre 007 y Scaramanga, con un
respeto por el adversario típicamente
inglés, evocan a la conversación que
Bond y Goldfinger tienen en Kentucky. |
En La
espía que me amó, el Lotus Espirit blanco
repleto de armas se asemeja al Aston Martin DB5,
y tenemos una situación similar al inicio del
tercer film de 007: una mujer distrayendo al
agente para que un sicario lo mate por la
espalda. En Octopussy tenemos un villano
tramposo en la figura de Kamal Khan, que trampea
en el backgammon como Auric lo hacía en el golf.
En dicha escena, 007 apuesta el huevo Fabergé
contra Kamal, mientras que en la aventura de
1964, el Bond de Connery ponía en juego un
invaluable lingote de oro nazi en su partido de
golf contra su némesis.
Pero el film
que sin duda alguna más plagia a Goldfinger
es la última aventura de Roger Moore como James
Bond, estrenada en 1985 y titulada En la mira
de los asesinos. El villano y su plan son
prácticamente un calco: Max Zorin, es un
industrial que pretende provocar un cataclismo en
Sillicon Valley (Valle del Silicón, la ciudad de
mayor producción de microchips), para crear un
monopolio. La misma idea que Auric Goldfinger
tenía con Fort Knox, radioactivizarlo para ser
el único proveedor de oro. El plan de Max Zorin
y Auric Goldfinger es similar hasta en el nombre:
Operación Grand Slam (Gran Golpe, el plan de
Auric) y Proyecto Main Strike (Golpe Principal,
el plan de Zorin). Los dos eliminan a los
"desertores" de sus campañas, y mueren
de formas muy similares: Auric es succionado por
la ventana de un jet al vacío, y Zorin cae al
vacío desde el Golden Gate en San Francisco. Por
otra parte, En la mira de los asesinos
presenta a una villana, May Day, que se redime
como Pussy Galore (con la diferencia que la
primera lo hace al ser traicionada por Zorin, y
la segunda tras ser seducida por Bond).
| La
primera película de Timothy Dalton como
James Bond fue en 1987, y se llamó Su
nombre es peligro. El argumento del
film tenía como ejes el tráfico de
droga, armas y diamantes, además de las
relaciones de Gran Bretaña y la URSS en
una ya agonizante Guerra Fría. No
obstante, el film guardaba lagunas
referencias a Goldfinger,
perticularmente en el Aston Martin V8 de
007, que, entre otras cosas, poseía
cristales blindados y las cuchillas
afiladas ocultas en las |

Auric
Goldfinger estafa a Simmons, un
millonario estadounidense,
jugando al Gin Rummy.
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| llantas
del DB5, que destrozaban los neumáticos
de los coches cercanos, fueron
reemplazadas en el V8 por un potente rayo
láser que cumple con el mismo propósito
(aunque James la haga creer a una
incrédula Kara Milovy que se trata de
"la corrosión salina"). |
Después de Licencia
para matar, de 1989, llegó Pierce Brosnan
como James Bond en GoldenEye, de 1995.
Bien se puede decir que GoldenEye fue el
Goldfinger de los '90, porque a través
de su excelencia atrajo una nueva ola de fans de
Bond. Estructuralmente, GoldenEye no se
asemeja al gran éxito de Bond por tener un
argumento más ligado al drama, un drama que no
deja de lado grandes cuotas de comedia y acción.
Sin embargo, podemos percibir el sabor del tercer
Bond durante las carreras entre 007 y Xenia
Onatopp en la Corniche de Montecarlo, muy
similar, pero no tan vívidas, a las que James
Bond y Tilly Masterson tenían en Andermatt,
Suiza. Esta escena no sería tan similar a Goldfinger
si Bond no volviera a usar el Aston Martin DB5
por tercera vez (la última ocasión fue Operación
Trueno). ¿Y de donde pensaron que Bond
sacó la pistola que dispara clavos con cuerdas
para trepar superficies? ¿No les recuerda a Goldfinger
acaso?
En 1997 se
estrenó la decimoctava aventura de 007, El
Mañana nunca muere, un film con muchos
contenidos reciclados de Goldfinger. La
música del film, a cargo por primera vez de
David Arnold, tiene compases que recuerdan a la
música que treinta y tres años atrás compuso
John Barry: ver especialmente la conexión entre
"Bond Back in Action Again" y
"Hamburg Break-in" (de Goldfinger
y El Mañana nunca muere,
respectivamente). El uso del "James Bond
Theme" es también muy repetitivo, y el tema
de los créditos finales, "Surrender",
cantado por k.d. Lang, evoca mucho a
"Goldfinger", de Shirley Bassey. La
claustrofóbica persecución entre el BMW 750il
de 007 y los Mercedes Benz de los sicarios del
villano Elliott Carver tiene alguna que otra
reminiscencia a cuando 007 escapa con el DB5 de
los Rolls Royce de los hombres de Goldfinger en
Auric Enterprises, especialmente porque en ambas
persecuciones se presenta un impresionante
despliegue de artilugios. Es más, algunas armas
que posee el BMW, como el eyector de clavos,
fueron originalmente pensadas en 1964 para el DB5
de Bond, que hace una breve reaparición en el
film.
Salteando El
mundo no basta, de 1999, las próximas
referencias a Goldfinger llegarían en
2002 cuando se estrenó Otro día para morir,
film que imitaba escenas no solo del tercer Bond,
sino que de toda la serie, hasta el punto de
sonar repetitivo.

| Bond y
Goldfinger se enfrentan en un
partido de golf, en Inglaterra.
Con este enfrentamiento nace la
tradición de que el agente se
enfrente al villano en un duelo
civilizado antes de la gran
batalla final. |
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Ni
bien empieza el film, James Bond accede a
territorio enemigo a través del mar, y
descubrimos que oculta un traje bajo su
ropa de buceo, como Sean Connery lo
había hecho en 1964 dejando lucir su
esmoquin blanco bajo el traje negro de
neopreno. Goldfinger está
incrustada en muchos pasajes de Otro
día para morir: se repite el
diálogo de Sean Connery y Desmond
Llewelyn en bocas de Pierce Brosnan y
John Cleese, cuando Q le recuerda a
James: "Nunca bromeo con mi
trabajo". |
Jinx, el
personaje de Halle Berry, es también a punto de
ser aniquilada por rayos láser, y varios
enemigos de Bond son succionados al vacío cuando
se despresuriza un avión Antonov.
Si bien la era
de Daniel Craig, iniciada en 2006 con Casino
Royale, intenta alejarse de la formula
patentada por Goldfinger, es la
decimosegunda aventura de James Bond, Quantum
of Solace, de 2008, la que nos la recuerda
cuando el agente descubre el cadáver de su
colega, la agente Fields, empetrolado descansando
en su cama (como había ocurrido con Jill
Masterson), y el constante rastreo de 007 por
parte del MI6 y la CIA.
Ya pasaron
cuarenta y cinco años de este clásico. El
patrón que Roger Ebert descubrió en la obra
maestra fílmica de 1964 fue fundamental para que
las próximas aventuras de Bond se volvieran tan
habituales hasta convertirse en tradición
mundana. El éxito de Goldfinger a nivel
taquilla, a nivel literario y a nivel técnico,
demuestran lo grandiosa que fue esta aventura, en
una época donde la historia de James Bond en el
cine aún se estaba escribiendo... con letras de
oro.
Nicolás
Suszczyk
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