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-Rumores. La mejor manera
para comenzar. No se donde hubiera estado si no hubiera
sido por el apoyo del descartado film de James Bond.
-En este caso, todo
comenzó alrededor de 1988. Había oído que uno de los
coches submarinos Lotus Esprit del “La espía que me
amo” estaba aun en Bahamas. No sabia seguro el lugar.
Todo lo que conocía para continuar era que algunos
turistas se habían cruzado con el y que el chofer que
los conducía les había dicho que era uno de los coches
submarinos del film. Como después resultó, este era un
Lotus muy importante utilizado como “punta de lanza”.
- Después que finalizo la filmación en
TSWLM, Cubby Broccoli preguntó a
Mr. Roberts
de
Roberts Used Car Lot and Serap Metal Co. Ltd.
si él deseaba mantener este coche tan singular (Mr.
Roberts había provisto las grúas, usadas para subir y
bajar cada día los equipos de filmación dentro y fuera
del océano). Como es de suponer su respuesta fue
afirmativa.
-
Cuando finalmente confirmó que el Lotus aun estaba allí,
localicé a un hombre llamado Donald Griffin. Por
ese entonces él estaba trabajando para una compañía
llamada Perry Technologies así que decidí
llamarlo. Donald era el afortunado conductor del Lotus
que uno veía debajo del agua durante el film. Pensé, que
mejor persona para confirmar la autenticidad del rodado.
Conversamos y el decidió trasladarse siempre que yo
abonase el billete de avión, la estadía y las comidas.
Como asentí, viajamos a mediados de Julio de 1992.
- Ni bien llegamos a
Bahamas padecimos de uno de los días más calurosos que
recuerdo. Atravesamos el aeropuerto y tomamos un taxi
que nos llevaría hasta lo de Roberts, donde nos esperaba
su viuda.
- Mientras transitábamos
a través de serpenteados, fangosos y angostos senderos,
comencé a dudar e imaginar en como haría para sacar el
bendito objeto fuera del país, siempre y cuando
estuviese entero. No podía creer como el auto había
recorrido tal desértico paraje. Redujimos la marcha
debido a la sinuosidad del camino cuando ví un cartel
pequeño pintado a mano donde decía: “Roberts Used
Cars”. Seguimos la dirección señalada en el y
pasamos frente a una sencilla casa atravesando un
desmantelado portón. Cuando nos detuvimos y decidimos
que el chofer regresara, advertí que Don y yo éramos las
únicas personas que estábamos allí. Esto no marchaba;
comencé a preguntarme porque habíamos emprendido tal
asunto.
- Caminamos hacia una
edificación que con muy buena voluntad podía ser
considerada como una oficina. Entramos y nos encontramos
con un joven llamado Tony, quien amablemente, nos
ofreció algo para beber y nos pregunto si nos había
resultado fácil encontrar el lugar. Me contuve para no
maldecirlo y le comente que lo único que le habíamos
dicho al chofer era que buscábamos el coche 007.
Nos llevo de inmediato hacia el rodado el cual era
considerado uno de los trofeos nacionales de la isla,
causa que
motivaba la negativa de Rosie para venderlo. Pregunte
por ella de inmediato pero me informaron que regresaría
recién después de las 7 PM. Casi me morí cuando me
entere que debía pasar otro día porque ambos habíamos
acordado regresar a la mañana siguiente. No veía viable
ningún acuerdo telefónico. Tal como estaban las cosas
solicité ver el tan deseado objetivo de nuestro viaje.
Tony nos miro confundido, se dio vuelta y señalo un
remedo de hierbas secas y ramas de tres pies de altura.
“-Es justo allí, pueden verlo-“ Don y yo nos aproximamos
hacia el lugar señalado ¡No podíamos creer lo que
estábamos observando! Nuestro viaje había resultado una
perdida de tiempo y dinero. Habíamos fracasado. Debajo
de malezas, ramas secas, semillas, chinches y avispas
apareció un resinoso Chevy Camaro adornado con tres
lucecitas navideñas. Desee gritar hasta donde dieran mis
pulmones y despertar así de un mal sueño. Pero recupere
mi compostura y pregunte a Tony si ese era realmente el
“sub-auto 007” del film TSWLM. Él respondió
afirmativamente y comencé a rastrillar las malezas; de
inmediato vi la marca y el logo que identificaban el
coche como Lotus.
- Mientras esto
transcurría, Don aparentaba buscar en su memoria para
encontrar algo que me asegurara que ese era el rodado
indicado. Yo sabia que el se sentía igual que yo y que
era preferible no pronunciar palabra alguna. Cuando el
coche fue finalmente descubierto yo supe que debía de
ser el de la película. Nadie en su sano juicio crearía
un vehículo de tal magnitud solo para decoración
navideña de su jardín.

- Después que Tony se
retiro, Don y yo comenzamos a reunir las piezas. Ambos
coincidimos que era el coche tan mentado pero no el que
él había conducido.
- Llegado a ese punto
creo me sentí mejor; aspiraba saber como convencería a
Rosie de que deseábamos comprarle el coche. Terminamos
la inspección y regresamos a al oficina donde Tony sé
había resguardado del calor. Una vez allí giró Tony
sobre si y mirándome directamente a los ojos, dijo:
“-¿Quieren ver el otro?-“
- Mi primer pensamiento
fue que nosotros deseábamos mirar un hermoso Lotus
mantenido bien protegido con su gloria intacta. No podía
estar más equivocado. A medida que nos alejábamos y
dirigíamos hacia la parte de atrás del ruinoso deposito
tuve la corazonada de que vería otro hermoso tesoro
abandonado. Arriba de una carretilla para tarros de
leche ví algo blanco. No estaba seguro de lo que veía.
Salte para observarlo más de cerca. Seguro era otro
coche del film. En este uno veía como se retraían las
ruedas y se cerraban los escudos protectores los cuales
empujaban a los mandos de inmersión. Tenía una pequeña
participación en el film; era sin duda uno de los coches
originales. Pregunte entonces si podía tener algunas de
sus partes. Tony asintió y decidí borrarlo de mi mente.
Ya tenia bastante para preocuparse en como sacar al otro
móvil del país. Don y yo nos despedimos, llamamos un
taxi mientras le decía a Tony que llamaría a Rosie tarde
en la noche y que negociaría siempre y cuando ella
estuviese dispuesta a vender.
- Alrededor de las 10 de
la noche Don y yo estábamos en el casino cuando decidí
hacer la primer llamada a Rosie quien recién arribaba y
solicitaba la hiciera dentro de 10 minutos. Asentí y
regrese por un rato a la mesa de Black Jack. Diez
minutos después, repetí la llamada y encontré a Rosie.
Sin excitación ni entusiasmo ella acoto que debía
obtener un muy buen precio pues de lo contrario no
vendería. Charlamos unos instantes y le hice saber que
llamaría a Boston para ver que ofertaban. Llame a
Reed Exhibition y les comunique que yo calculaba que
todo lo que se podía ofrecer eran $2000. Ellos acordaron
y traslade la propuesta a Rosie.
- Cuando la llame por
tercera vez ella parecía muy cansada. Al ofrecerle los
$2000 ella suspiro como recordando la historia del coche
totalmente. Después de algunos minutos Rosie acepto
siempre y cuando yo me comprometiera a rearmarlo como
cuando ella lo había visto por primera vez. Lo prometí y
confirme llamando a Boston nuevamente.
- Al día siguiente cuando
yo y Don estábamos ya próximos a partir llame a Tony
para recordarle que no se olvidara de las partes del
Lotus de la carretilla lechera. Fue una sorpresa oír que
Rosie le había ordenado empacar también el segundo
vehículo. Habíamos adquirido 2 coches por $2000.
- Ya de regreso en mi
oficina, tuve presente los coches pero fue frustrante
cuando me entere que la Aduana de Usa no los remitiría a
nuestros restauradores debido a las malezas, abejorros y
¡Dios sabe que mas! Había aparecido sobre ellos y
permanecido. Les solicite entonces efectuaran la
limpieza para poder luego comenzar el trabajo de
restauración en Boston. ¡Que fallido debut!
- Fueron necesarios no
menos de seis semanas para completar el “acicalado” del
coche y su envío a la cuidad para ser mostrado. ¡La
noche de la inauguración era Halloween! ¡Que
apropiado!. Hice tratativas y arreglos con Mike
Staehle de Submersible System Technology
antes de regresar a Bahamas para cerrar la operación
finalmente. Necesitaríamos de sus equipo completo para
trabajar contra reloj y completar la tarea. Él me
informo que mis requerimientos coincidían con los suyos
y que de ese modo el podía realizar el trabajo. Mande
todos los diagramas pertenecientes al rodado que estaban
en mi poder. Le pedí que me telefoneara si surgía algún
problema pues estaba estresado y no quería saber mas del
coche hasta que estuviese totalmente restaurado.
- Semanas después volé a
Boston y días antes de la inauguración me asegure que
todo estaba listo. Presentábamos un total de cinco
unidades sin contar al Lotus. El día antes recibí un
llamado de Mike confirmándome que el coche en cualquier
momento arribaba al salón de exposición. Y Agregó algo
que nunca olvidaría, que debíamos usar ropas livianas
para acomodar el móvil pues la hermosa pintura blanca
que recubría el Lotus estaba aun fresca.
- Cuando el alta voz
anuncio que me requerían para que fuese el primero en
abrir las puertas mis rodillas temblaban y mis piernas
se debilitaban. Estaba nervioso, excitado, temeroso, sin
saber que esperar.
- Cuando las puertas se
abrieron y pude ver la parte trasera del coche, lagrimas
rodaron por mis mejillas. Allí estaba lo que esperaba
ver cuando había viajado a la isla. Ese increíble coche
que volaba y se sumergía. Un rodado para rivalizar con
el Aston-Martin de “Goldfinger”.
- Ya el publico podía
apreciarlo y estar cerca de el. Mike estaba fuera de sí.
El coche era la cosa más hermosa que había visto. Todo
había sido restaurado a su condición original y
autentica.
- Después de suspirar
como un pequeño me asegure que cada uno conociera lo
delicado que era el vehículo. Ya no encontraríamos más
lucecitas navideñas. El show fue un gran suceso.
Viajamos a ocho ciudades importantes de Usa durante un
periodo de cuatro meses; las exposiciones coincidían con
el show nacional de autos que tenia lugar cada año.
Reed Exhibition era responsable que estos dos
eventos fueran simultáneos. Rosie viajo a Miami cuando
el show llego a Florida. Estaba halagado de tenerla a mi
lado cuando ella vio el coche por primera vez luego de
Bahamas.
- Hoy el Lotus viaja a
través de Europa con algunos de nuestros vehículos.
Afortunadamente muy pronto podrá ser visto en toda Usa.
Por Doug Redenius
Traducción: Alicia
Brenla
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