VENGAR ES DE HUMANOS
"Quisiera poder
liberarte... pero tu prisión está ahí
dentro", le dice Camille (Olga
Kurylenko) al James Bond de Daniel Craig en los
momentos culminantes de Quantum of Solace. Poco
después, ambos se miran y él le da a ella un
beso. Un beso, eso es todo. Nada más.
Esta escena resultaba inusual en los
tiempos de Pierce Brosnan, allá por 1995, cuando
Bond terminaba cada aventura en la cama con su
chica o, por lo menos, en alguna situación
romántica. Pero ahora, con un Bond más serio y
frío, es usual. El mismo Bond quizá sintió que
no debía intimar con Camille, aún a sabiendas
de las oportunidades que tuvieron cuando ambos
quedan varados en una falla cuando su avión es
derribado por las tropas del Gral. Medrano
(Joaquín Cosío). De todas formas, el camino de
ambos previo a su encuentro fue turbulento. Él
ingresó a la sección doble cero del Servicio
Secreto Británico con el número 007, salvó su
vida de los peores destinos imaginables, se
enamoró, fue traicionado y se enfrentó al
suicidio de su gran amor. Ella fue hija de
Ernesto Montés, un dictador boliviano y una
bailarina rusa, hasta que Medrano irrumpió en su
casa cuando era niña, mató a Montés y a sus
hijas, después de abusar de ellas, e incendió
la casa con ella dentro.
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| Izquierda:
Daniel Craig como James Bond. Derecha:
Olga Kurylenko como Camille |
Como resultado de estos
acontecimientos, tanto 007 como Camille buscan
venganza. Bond quiere desmantelar la
organización Quantum, que llevó a Vesper Lynd
(Eva Green, en Casino Royale) al
suicidio, siguiendole la pista al misterioso Sr.
White (Jesper Christensen), Dominic Greene
(Mathieu Amalric) y Yusef Kabira (Simon
Kassianides): los dos primeros son miembros
importantes de la misma, mientras que el tercero
es un agente de la organización que enamoró a
Vesper y luego se autosecuestró para que la
organización la extorsione a cambio de lograr
que Bond fracase su misión. Bond hace oidos
sordos a la CIA y el MI6, enfrentando a uno por
uno de los agentes y eliminándolos, para
fastidio de su jefa M (Judi Dench). La
motivación de Camille es, simplemente, eliminar
a Medrano. Seduce y extorsiona a Greene, aliado
del General, para llegar hasta él.
El camino de ambos se cruza en
Puerto Príncipe, cuando Bond intercepta a Edmund
Slate (Neil Jackson) y lo elimina. Allí, Camille
lo ve y lo invita a subir a su auto. Ella cree
que Bond es un geólogo de Greene que ella
contactó para recibir información sobre las
actividades de Greene a cambio de dinero. Lo que
ella no sabe es que el miembro de Quantum
descubrió el engaño antes, mandó a matar al
geólogo original y envió a Slate para
suplantarlo y matar a Camille cuando ella lo
recibiera. Pero Bond, al llevarse el maletín de
Slate después del enfrentamiento, terminó, sin
saberlo, supliendo su identidad.
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| Izquierda:
Bond y Camille se
conocen en Puerto Príncipe. Derecha:
Más tarde, ella visita a Dominic Greene,
su amante. |
Más tarde, un asistente de
Slate los persigue en una motocicleta, con la
labor de asistir al asesino después de hacer su
trabajo. Camille y Bond escapan del matón y en
un callejón, Bond abre el maletín, descubriendo
una carpeta con hojas en blanco, un revólver y
una foto de Camille. "Creo que alguien
quiere matarte", dice él, mientras
ella, desesperada, intenta matar a Bond, que huye
del coche.
Mucho más tarde, cuando Camille es
secuestrada por Medrano, Bond le roba la moto al
asesino haitiano y, con una acrobacia, empuja a
Camille desde el bote de Medrano hacia otro bote,
dando inicio a una persecución en el puerto.
Ella está enfadada, jamás había estado tan
cerca de Medrano y ahora un extraño le impidió
lograr su objetivo.
| Pero
cuando Bond y Camille llegan a conocerse
con más intimidad es en el sumidero,
donde pasan la noche cuando su avión DC3
es derribado. "No estoy
persiguiendo a Greene, mi objetivo es
Medrano", le explica ella a
Bond mientras le cuenta su trágica
infancia. "Ambos usamos a Greene
para llegar a alguien", analiza
James, mientras mesuradamente le explica
que ha perdido a alguien. Cabe la pena
preguntarse si el aura de tristeza que
vió James en Camille, más el recuerdo
que él sintió por Vesper, es lo que le
impidió aproximarse demasiado a ella. O
tal vez ambos tengan la cabeza demasiado
pendiente en su plan de venganza que en
la mutua atracción corporal. |

| Cuando su
avión DC3 queda varado, Bond y
Camille quedan varados en un
sumidero en el desierto
boliviano. |
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El mutuo plan de venganza
da inicio en el Hotel Perla de las Dunas, donde
Greene, Medrano y Carlos, el Coronel de la
Policía (Fernando Guillén Cuervo), tienen su
pacto por el que Carlos recibirá muchos euros,
Medrano será el presidente de facto del país
que hasta entonces gobernaba Evo Morales, y
Greene tendrá acceso a las reservas aquíferas
del territorio. Camille está concentrada
revisando su revólver, mientras Bond le da
consejos sobre cómo eliminar a alguien. "En
el entrenamiento te dicen que compenses por la
adrenalina, pero tú ignorarás el entrenamiento
porque esto es personal. Tienes una sola
oportunidad. Respira profundo, y hazla
valer".
LA VENGANZA TIENE
TRAYECTORIA
Se supone que James Bond es un frío
operario del MI6, pero tiene sentimientos. Y su
sentimiento de venganza no nació en Quantum
of Solace. Data casi desde sus inicios. En
1964 se estrenó Goldfinger, donde Bond,
interpretado por Sean Connery en una de sus más
brillantes interpretaciones, se reportaba
lacónico ante M (Bernard Lee) cuando Jill
Masterson (Shirley Eaton) era asesinada por
traicionar al villano que le da el título al
film. "Esto no es una vendetta personal
007. Es una misión, como cualquier otra. Pero si
no lo puedes tomar de manera profesional y
objetiva, 008 te reemplazará", le dice
su jefe ante la expresión de deseo de Bond de
enfrentar a Auric Goldfinger. En este film, al
igual que en Quantum of Solace, a Bond
lo sigue una mujer que busca venganza, es la
hermana de Jill, Tilly (Tania Mallet). Poco
después, a un año de iniciarse la década del
'70, en Los diamantes son eternos, el
agente inicia su plan de venganza contra Ernst
Stavro Blofeld (Charles Gray). En La espía
que me amó, de 1977, es Anya Amasova
(Barbara Bach) la que quiere vengar la muerte de
Sergei (Michael Billington), su novio agente de
la KGB, eliminado por Bond en una misión. El
primer film de James Bond de la década de los
'80, Sólo para sus ojos, Mostraba a 007
que le aconsejaba a Melina Havelock (Carole
Bouquet), que "Antes de realizar una
venganza, se deben cavar dos tumbas",
pero sin embargo, un tiempo antes había matado a
Blofeld (John Holis) cuando éste, que
sobrevivió en Los diamantes son eternos,
quizo terminar con la su vida. Poco después, en
1989, Bond (ya interpretado por Timothy Dalton en
Licencia para matar) decide vengar a
Felix Leiter (David Hedison) y su esposa Della
(Priscilla Barnes) cuando Franz Sánchez (Robert
Davi) les hace pasar una horrorosa luna de miel.
La licencia de Bond fue renovada en 1995, con
Pierce Brosnan en el rol, uno de los Bonds más
vengativos: en todas sus películas hay escenas
de venganza. En GoldenEye, quiere vengar
la muerte de Alec Trevelyan (Sean Bean), agente
006, sin saber que él se hizo pasar por muerto
para dejar a Inglaterra en la bancarrota. En El
Mañana nunca muere, la muerte de Paris
Carver (Teri Hatcher), un viejo amor de Bond, a
manos del Dr Kaufman (Vincent Schiavelli) cuando
ésta dejó a su marido Elliott Carver (Johnatan
Pryce) por Bond, es vengada con un disparo en la
sien de Kaufman. El mundo no basta fue
el último film antes del nuevo milenio, y James
Bond venga a su colega, el agente 0012, ni bien
empieza el film. Luego, cuando un amigo de M
(Judi Dench), Sir Robert King (David Calder)
fallece producto de un maletín bomba, Bond se
siente obligado a vengar su muerte y proteger a
su hija Elektra (Sophie Marceau). Otro día
para morir, de 2002, representa una de las
pocas veces que Bond busca venganza por un tema
que lo afecta exclusivamente a él: habiendo sido
capturado en Corea del Norte por las tropas del
General Moon (Kenneth Tsang), es despedido por el
MI6 y considerado un riesgo por la CIA pensando
que reveló información secreta en los
interrogatorios. Es así que recorre Islandia,
Londres y Cuba para hallar a Gustav Graves (Toby
Stephens), cómplice del agente que delató su
identidad en Corea.
El caso de Quantum of Solace remite
un poco a Goldfinger (Bond conoce una
mujer deseosa de venganza), Los diamantes son
eternos (vengar a un ser amado), Licencia
para matar (el plan de venganza de Bond
supone un obstáculo para los servicios secretos)
y El mundo no basta (007 venga la muerte
de un colega). Pero el Bond de Daniel Craig es
exclusivo en transmitir su deseo de venganza en
la pantalla: pasándose noches enteras bebiendo
Vodka Martinis para combatir el insomio y
siguiendo firmemente sus objetivos sin que nada
lo detenga.
NO NOS UNE EL AMOR...
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La relación de
James Bond y Camille Montés es única en
su estilo. Representa una de las pocas
veces en las que Bond ve a una mujer como
una compañera y no como un objeto
sexual. Para divertirse, tuvo a la agente
Strawberry Fields (Gemma Arterton), sin
saber que la llevaría a un horroroso
final. |
| Bond
intenta huir con Camille del
Hotel Perla de las Dunas. |
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En
ese encuentro en el sumidero ambos
descubren que persiguen a los mismos
hombres por venganza. Y más tarde,
cuando ambos se enfrentan a sus objetivos
en el Perla de las Dunas, logran sus
objetivos. Antes de encontrarse con
Greene, James elimina al Coronel de la
Policía, que mando a matar a su aliado
René Mathis (Giancarlo Giannini). Ella
encuentra a Medrano, y tras un combate en
el cual se incendia el hotel, ambos se
miran cara a cara. "Ahora te
quemarás", provoca el General
cuando ella lo apunta con un revolver.
Camille no vacila y le dispara, acabando
su venganza, mientras ella se arrincona
temerosa, consciente que se cumplirá la
predicción de Medrano: el edificio se
incendia y no hay salida aparente. Más
tarde se encuentra con Bond, poco
después que él haya decidido no
eliminar a Greene. Él la abraza. "No
quiero morir así", le dice
ella entre lágrimas.
| Ese es el momento
en el que él empieza a ver en
ella una mujer indefensa detrás
de su coraza de animal vengativo.
Gentilmente, 007 se siente
obligado a ofrecerle a Camille un
final más rápido que el
sufrimiento de un incendo con su
revólver. Cuando está a punto
de apretar el gatillo, observa
una celda de combustible cerca de
la pared del hotel, la cual hace
explotar y les permite huir.
James descubre a Greene huyendo.
Lo intercepta, interroga y lo
abandona vivo en el desierto
boliviano. |

| La
venganza será terrible:
Camille ataca sin piedad
al General Medrano. |
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Todo
vuelve a la normalidad poco después, a
un punto de reflexión entre Bond y
Camille. Ya están solos, todo acabó.
Greene está perdido, Medrano muerto, el
plan desbaratado. "Me pregunto:
Está muerto... ¿y ahora... qué?",
dice ella, sabiendo que tal vez deba
despedirse de Bond en ese momento. "¿Crees
que ellos pueden descansar tranquilos
ahora?", le pregunta pensando
en sus padres. "No creo que a
los muertos les importe la venganza",
contesta Bond. Él aprendió que vengar a
alguien no lo resucita, como es el caso
de Vesper. Y allí, con un simple beso,
se termina todo.
Camille se baja del
automóvil de Bond y camina por sus
tierras, libre. Bond sabía que no era
una mujer como cualquiera, y la
recordará para su historia como la una
mujer que para él no fue ni una aventura
ni un gran amor, sino una gran aliada y,
tal vez, un águila con un ala herida.
Fueron una relación de personas que se
unieron con un propósito, unidos por las
injusticias que los rodean y por el deseo
de concretar sus objetivos. Una relacion
de personas que no los unió el amor,
sino la venganza.
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