EDITORIAL

 

 

       Esta historia original de Neal Purvis y Robert Wade, protagonizada por James Bond, el espía creado por Ian Fleming, se estreno, en Gran Bretaña un día miércoles 20 de noviembre de 2002. Es la primer película de James Bond del tercer milenio, y, sin que en ese momento lo supieramos, es la película que marca el fin de una era en la historia de 007: la era del Bond del millón de dólares, Pierce Brosnan.

 

   James Bond (Pierce Brosnan, en su última aparición como 007)  es enviado por el MI6 a liquidar al Coronel Tan Sun Moon (Will Yun Lee), un militar norcoreano que trafica armas en una zona desmilitarizada, por lo que se hace pasar por Van Bierk, un traficante de diamantes sudafricano. La misión va bien hasta que Tan Ling Zao (Rick Yune, el mismo de Rápido y Furioso), esbirro de Moon, recibe una llamada delatando a Bond. Moon, entonces, destruye el helicóptero donde llegó Bond y lo captura, pero 007 escapa y, tras una persecución en hovercrafts, Bond logra matar a Moon, pero es apresado por el padre del coronel, el Gral. Moon (Kenneth Tsang) y sus tropas.

    Catorce meses, dos semanas y tres días despues de su captura, y, tras resistir horribles torturas, 007 es intercambiado por Zao, que fue arrestado por el gobierno norteamericano poco tiempo después de la captura de 007. Una vez que Bond se recupera de los daños ocasionados contra su persona, en un hospital de un buque de guerra de la Royal Navy, se encuentra con su jefa, M (Judi Dench). Ella cree que Bond pudo haber divulgado información durante su tortura y, siguiendo los consejos del gobierno norteamericano, le quita el prefijo 00 (la licencia para matar) y lo quiere  enviar a un centro de rehabilitación en las Islas Malvinas. Bond, fingiendo un paro cardíaco, se escapa del barco y nadando, se dirige hasta el Yatch Club de Hong Kong, donde es recibido por el Sr. Chang, el dueño del hotel, pero en realidad es un agente de la inteligencia china. Al enterarse  de esto, 007 se ofrece ante Chang para “encargarse” de Zao, que mató a tres hombres de Chang. Éste acepta y le dice a Bond que Zao está en la Habana.

  Bond viaja a la Habana y se contacta con Raúl (Emilio Echevarría, el actor mexicano de Amores Perros), un antiguo revolucionario cubano con conexiones importantes en las altas esferas de poder en el país comunista. Este hombre informa a 007 que Zao se encuentra haciendo un tratamiento en una isla llamada Los Organos, donde un tal Dr. Álvarez (Simon Andreu) hace tratamientos de reemplazo de médula ósea para darle una nueva apariencia física a la gente. Poco antes de dirigirse a Los Organos, en un parador de una playa cubana, James Bond saborea un mojito y conoce a Giacinta Johnson (Halle Berry, la primer Chica Bond ganadora de un Oscar por Monster’s Ball: Cambio de vida), mejor conocida como Jinx (Mala suerte).

  Luego de una apasionada noche junto a Jinx, 007 se dirige a la Clínica Álvarez en Los Organos, donde encuentra a Zao, que se está haciendo un tratamiento. Bond se lo interrumpe, dejándolo deforme, y ambos pelean, y finalmente, Zao logra escapar. En la clínica también estaba Jinx, que mató a sangra fría a Álvarez.

  De regreso en la casa de Raúl, ambos examinan unos diamantes que 007 encontro ocultos en un collar de Zao. Éstos parecen ser propiedad de Gustav Graves (Toby Stephens, que apareció en un capítulo de la miniserie Napoleón, junto a Christian Clavier y Gerárd Depardieu), un hombe que descubrió diamantes en una mina de Islandia.

   Mientras tanto, en Londres, M discute con el jefe de la NSA (National Security Agency) Demian Falco (Michael Madsen) por comunicación audiovisual. Falco le recrimina a M haber dejado escapar a Bond y le cuenta que estuvo en Cuba. “Ponga su casa en orden, o... lo haremos por usted” dice Falco mientras corta la comunicación.

 

 

    Bond llega a Londres, donde Gustav Graves será nombrado caballero en el Palacio de Buckingham. Ahí Bond observa que la atención de la prensa está enfocada en Graves. Bond asiste, tiempo desupés, al club de esgrima Blades, donde conoce a Verity (Madonna, que también cantó el tema principal de este film) y a Miranda Frost (Rosamund Pike, que años más tarde aparecería en películas como Doom y Orgullo y Prejuicio), ganadora de una medalla de oro en un torneo de esgrima en Sydney, y la secretaria de Graves. Bond se presenta ante el ahora Sir Gustav Graves y, ante la mirada de Miranda Frost, Bond apuesta en un partido de esgrima los diamantes que le arrebató a Zao.  Bond gana, y Graves, furioso,  decide que el partido sea a la vieja usanza: “Gana el primero que hace que el torso del otro sangre”. Tras una encanizada pelea, y, tras destrozar medio club, Bond vence a Graves, quién lo invita a Islandia a asistir a la demostración de su satélite Icarus. Mientras tanto, un portero del club le entrega a 007 un sobre con una llave de plomo adentro. Bond entiende el mensaje.

   007 va a una estación de subterráneos abandonada, donde se encuentra con M, con quien tienen una tensa discusión y, finalmente, M reincorpora a Bond. Próxima parada, el laboratorio de Q, donde 007 recibe un reloj láser Omega Seamaster, un anillo de alta frecuencia capaz de destruir vidrios de todo tipo, y su vehiculo: un Aston Martin Vanquish V12 plateado, con todos los “refinamientos habituales” (Ametralladoras, misiles, asiento eyector, etc.) y capaz de tornarse invisible.  Al mismo tiempo que Q equipa a Bond, M informa a Miranda Frost, que en realidad es agente del MI6, y le dice que en Islandia tendrá que cruzarse en el camino de Bond. Ella encuentra ridículo relacionarse con alguien de su trabajo, y en especial con James Bond.

   Islandia recibe la visita de un Aston Martin Vanquish conducido por 007, que, mientras cruza el glaciar Vatnajökull, asiste a la muestra de Graves en su palacio de hielo. Ese mismo día, a la noche, Graves organiza la fiesta con cientos de invitados especiales. Para sorpresa de Bond, Jinx también está en la fiesta. Gustav Graves demuestra el poder del Icarus: iluminar la faz de la Tierra durante la noche. Jinx, y, particularmente Bond, se muestran sorprendidos no por el poder del Icarus, sino por ver tres norcoreanos en la fiesta. Mientras tanto, un hombre vestido de negro visita la residencia de Graves... ese hombre es Zao, que se reúne con Gustav Graves, que no es quien dice ser, sino que es... el Coronel Moon. Mientras tanto, Bond decide infiltrarse en la residencia de Graves, pero un guarda lo detiene y suena una alarma. Bond se deshace del guardia y es interceptado por Miranda Frost, que se hace pasar por su amante.

 

 

   Mientras 007 y Miranda hacen el amor en las gélidas habitaciones del palacio de hielo, Jinx se infiltra en la oficina de Graves para matar a Zao, que se encuentra usando una máquina que le ayuda a conciliar el sueño, ya que uno de los efectos de la terapia de Álvarez es el insomnio permanente. Mientras Jinx apunta a la cabeza del durmiente Zao y se prepara a apretar el gatillo, Graves, con un guante eléctrico de 100.000 voltios, deja inconsciente a Jinx, que, tras negarse a darle información a Zao, es atada en una plataforma con un láser apunto de cortarle la cabeza.

 

 

 

    Bond se dirije a la residencia de Graves, donde encuentra a Jinx y la salva, mientras pelea y mata a Mr. Kil (Lawrence Makoare) , el corpulento esbirro de Graves. El mejor agente del MI6 se entera que Jinx es agente de la NSA y que está tras la pista de Zao y Graves. Bond le dice a Jinx que vaya a la habitación de Miranda, mientras él termina un “asunto pendiente” con Graves.

    “Ahora vives y te toca otro día para morir... coronel” dice 007 mientras encañona a Graves con su infalible Walther P99, mientras aparece Miranda y también hace lo mismo. Graves le pregunta a Bond si descubrió al que lo traicióno en Corea del Norte. “Cuestión de tiempo” es la respuesta dada por Bond. “¿No se te ocurrió buscar dentro de tu propia organización?” contesta Moon/Graves mientras Miranda deja de apuntar a Moon y apunta a Bond. Ella fue la que llamó a Zao e hizo que capturaran a 007. Bond, con la agilidad de un gato, apunta a Frost en la cabeza y dispara su revólver, pero siente el metálico sonido de la recámara vacía. “Fue tan bueno que llevaras el arma bajo la almohada” dice ella.

La respuesta de Bond: “Gajes del oficio”. Jinx, mentras tanto, ingresa a la habitación de Miranda, pero es encerrada sin escapatoria.  Volviendo a la oficina de Graves, 007 logra escapar usando un jet para pruevas de velocidad en el hielo de Graves. Zao llega con las malas noticias a su jefe. “No hay problema... el placer de la cacería está en la persecución” dice Moon mientras ordena a su hombre de confianza que traiga a los generales para que vea el “verdadero poder de Icarus”. Graves, manejando el Icarus, concentra la energía solar en un punto específico, creando un rayo que siguiera al jet de Bond. Éste llega a una cornisa, donde su vida fue salvada por el ancla del jet, quedando este colgado a una gran altitud. Graves entonces dirigió el rayo del Icarus para derretir el hielo del acantilado donde el jet con Bond adentro estaba colgado. “El calentamiento global es algo terrible” dice Graves a los generales Ling, Han y Dong. Lo que él y sus esbirros no saben es que 007, valiéndose de un parapente y una tabla de surf, logró sobrevivir.

 

 

 

    Mientras Moon/Graves, Miranda Frost, y sus esbirros se retiran en un avión Antonov, Moon derrite la habitación de Miranda, donde Jinx esta encerrada, con el Icarus. Bond localiza su Aston Martin Vanquish y se bate a duelo con el Jaguar XKR de Zao, también equipado con un gran arsenal como el de 007. Finalmente, Bond logra derrotar a Zao y, rescata a Jinx cuando ya estaba sin sentido al borde de la muerte. Moon y sus compinches escapan en el avión a Corea del Norte.

    El destacado agente del MI6 y su compañera de la NSA deben detener los planes de Moon para evitar que el mundo sea regido por Corea del Norte. 

 

        

 

        

 

Cuarenta años cumplía James Bond para cuando se estrenaba esta película en otoño (del hemisferio norte) de 2002. Otro día para morir (Die Another Day) marca el fin de una era: la era Brosnan, o quizá, el fin de dos eras: La era Brosnan (siete años) y una era mucho mayor: la primer era Bond, la que inició en 1962.  En la novela Cold, la última escrita por John Gardner sobre 007, el mismo Bond dice, al final del libro una frase de Winston Churchill: “Esto no es el fin. Tampoco el principio. Ni siquiera el principio del fin... pero tal vez sea, el fin del principio”... Esto es quizá lo que nos quisieron decir los productores Barbara Broccoli y Michael G Wilson. Ahora, en el 2006, estaríamos a punto de confirmar esto último, ya que la pronta a estrenarse película Casino Royale, basada en la primer novela de 007 con Daniel Craig como Bond, plantea un reinicio: Bond accediendo al estatus de 00, pero no en 1951 donde transcurre la novela de Fleming, sino hoy, en el 2006, con computadoras y tecnología bombardeando el film... no sería sorprendente que los films que sigan a Casino Royale sean considerados “la secuela de Casino Royale”, y así sucesivamente, eliminando veinte películas anteriores o, posiblemente,“remakeándolas”.

  Para mi pensar, Barbara y Michael tenían ya pensado despedir a Pierce Brosnan reiniciar a Bond en algun momento, por eso, Otro día para morir está plagada de referencias a films anteriores... esto parece decirnos “Aquí acaba una era... se viene la nueva generación de Bond”.

    Volviendo a este vigésimo film de Bond,  es un film poco brillante para la despedida de un 007 taquillero como Brosnan, quizá algo como lo que ya pasó con Sean Connery en Los diamantes son eternos (Diamonds Are Forever), allá por el año 1971.  No hay nada de malo en Pierce Brosnan, y, de hecho, su actuación mejora considerablemente en este film: está mucho mas confiados, sin los nervios de la “primera vez”... el ya sabe como se puede ser Bond.

 

    

 

    Chicas Bond... todo el mundo se hace esa pregunta antes de ver un film de 007: Entonces, ¿que nos prometieron el director Lee Tamahori y los guionistas Neal Purvis y Robert Wade? Una “James Bond Femenina”, la agente de la NSA Giacinta “Jinx” Johnson interpretada por la actriz de color Halle Berry. Muchísima publicidad se hizo sobre el hecho de que se trata de una James Bond femenina: A cada notero que preguntaba sobre Jinx, tanto Tamahori, como Brosnan y Berry, contestaban “Jinx no es como otras Chicas Bond, es una James Bond Femenina”. Yo, un seguidor de James Bond con casi diez años de servicio de “estudio Bond”, habiendo analizado a todas las mujeres de los films, voy a decir que Jinx NO, y repito, NO es una James Bond femenina: primero y principal, dentro de las 20 aventuras de la “primer temporada” (por llamarlo de algun modo), hay muchas otras compañeras de Bond que sí merecen el título de “Bond femenina”, como Wai Lin (Michelle Yeoh en El Mañana Nunca Muere (Tomorrow Never Dies,1997)), y, por supuesto, la Mayor Anya Amasova (Barbara Bach en La Espía que me Amó (The Spy Who Loved Me, 1977)). Incluso Xenia Onatopp (Famke Jansen) de GoldenEye podría ser una “Bond Femenina” si hubiera estado del lado del bien. En segundo lugar, una “Bond femenina” no se pasa gritando pidiendo ayuda todo el tiempo mientras el heroe se la pasa combatiendo a un musculoso asesino como Mr. Kil... eso lo puede hacer una chica que no es de armas tomar, como Stacey Sutton en En la mira de los asesinos (A View To a Kill, 1985) o Natalya Simonova en GoldenEye (1995). Tercera y última refutación a esta tesis: Jinx fracasa constantemente en sus objetivos y Bond vive salvandola: La envian a matar a Zao a Cuba y falla, la envian de vuelta a Islandia a matar a Zao y vuelve a fallar, Bond la salva de ser seccionada en dos por un láser, de morir ahogada y de calcinarse viva en un avión incendiado... ¡Y hasta se llego a decir que Purvis y Wade pensaban escribir una película de Jinx! ¡Estan locos! Por suerte el proyecto nunca salió a la luz. Ahora veremos el diálogo entre Bond y Jinx cuando ambos se conocen en un parador en una playa cubana:

 

(Bond observa a Jinx saliendo del agua en un biquini naranja con un puñal atado en su cintura)

 

Bond: “¡Magnífica vista!”

Jinx:  “Si, lastima que no sea bien aprovechada”

Bond: (Le muestra un vaso de Mojito) “¿Un Mojito? Tendrías que probarlo”

Jinx: Giacinta Johnson (Le extiede la mano a Bond), mis amigos me dicen Jinx”

Bond: (Estrechándole la mano a Jinx): “Mis amigos me dicen James Bond... ¿Te dicen Jinx? ¿Mala   Suerte?”

Jinx: “Nací un viernes 13”

Bond: ”¿Crees en la mala suerte?”

Jinx: “Digamos que mis relaciones no duran mucho.”

Bond: “Sé lo que se siente.”

 

(...)

 

(Jinx bebe el mojito de Bond)

 

Bond: “¿Muy fuerte para ti?”

Jinx: “Podría llegar a gustarme, si tuviera tiempo”

Bond: “¿Y de cuanto tiempo dispones?”

Jinx: “Hasta el amanecer ¿y tú?”

Bond: “Yo estoy aquí por los pájaros. Soy ornitólogo” (Le muestra unos binoculáres y un libros obre aves)

Jinx: “¿Ornitólogo? ¡Qué palabra!... supongo que esta noche estarás ocupado por los Búhos”

Bond: “No hay búhos en Los Organos. No hay nada que ver hasta la mañana, al menos en el exterior”

Jinx: “¿Y que hacen los depredadores cuando anochece?”

Bond: “Festejan... como si no hubiese un mañana”

 

    La otra chica Bond, Miranda Frost, interpretada por Rosamund Pike, es un cometido mucho más inetresante que el de Jinx... una mujer fría como su apellido, misteriosa y un poco tierna a la vez, aunque en realidad estuvo aliada con Moon desde que ambos participaron en el equipo de esgrima de Harvard. Es mucho más que la secretaria de Moon/Graves, es también su aliada incondicional y un arma que usa para seducir a Bond y engañar al MI6. Miranda es una chica hermosa, pero Moon no siente deseo alguno por ella, es simplemente su arma, un mero instrumento para lograr sus objetivos.

El personaje de Miranda Frost no es quizá la villana Bond conocida como mujer fatal, como Xenia Onatopp o Fiona Volpe (Luciana Paluzzi en Operación Trueno (Thunderball, 1965)), pero sin embargo es un personaje mejor pensado que Jinx.

    Rachel Grant cumple un cometido menor, el de Peaceful Fountains of Desire (Fuentes pacíficas del deseo), una agente al servicio de Chang, el hombre de la inteligencia china. También Madonna aparece interpretando un cameo, el de Verity, la instructora de esgrima del club Blades. Madonna no tiene fama de buena actriz, pero trabajó en películas como el musical Evita (1997, de Alan Parker, con Johnatan “Carver” Pryce y Antonio Banderas), en la cual encarnó a María Eva Duarte de Perón, primera dama argentina desde 1950 hasta 1955  e Insólito Destino (Step Away, 2002), dirigida por su marido Guy Ritchie.

 

   

 

    Los villanos esta vez no fueron actores conocidos. El villano central es Toby Stephens como Sir Gustav Graves, supuestamente un huerfano que trabajó de peon en una mina de diamantes en Argentina

(¿Hay minas de diamantes en Argentina? ¡¿Díganme Donde?!), y que luego se radicó en Islandia donde descubrió una mina de diamantes que ahora es propiedad suya. En realidad, Gustav Graves es el Coronel Moon (Will Yun Lee), un malvado militar norcoreano mandado a matar por Bond, que lo cree muerto después de caer hacia una catarata. Moon sobrevivió gracias a un chaleco salvavidas y se encontro con Miranda Frost, que trabajaba como agente en el MI6. Ella le informo de la clínica del Dr. Álvarez y Moon cambió su apariencia a la de Gustav Graves. Se invento una historia (plagada de errores, como los “diamantes en Argentina”) y viajó a Islandia donde contactó con un hombre llamado Jan Ericsson, poseedor de una mina diamantífera. Moon/Graves se amiga del hombre, y después de que éste lo nombra su heredeo, le mete un balazo en la cabeza. El personaje de Moon es realmente bueno, experto en Taekwondo, asesino despiadado y amenazador. Es una lástima que haya recibido más crédito su segunda faz: la de Graves, que, si bien es un hombre furioso y enfermizo, no llega a ser tan amenazador como cuando era Moon.

   La mano derecha de Moon es Zao, un norcoreano con diamantes incrustados en su rostro, debido a una bomba C4 oculta bajo un portafolio Samsonite con diamantes. Zao tampoco es un villano demasiado amenazador: Es un hombre peligroso, pero nada amenazador ni mortífero como otros villanos, nos da la impresión de un tipo letal, pero nunca lo vemos matar a alguien despiadadamente como otros esbirros en películas previas. Otros villanos son Michael Gorevoy como Vladimir Popov, el técnico aeronáutico de Graves, diseñador del Icarus; Lawrence Makoare como Mr. Kil, un islandés corpulento al servicio de Graves,  y  los tres generales invitados a la fiesta de Graves: Li, Han y Dong. Vlad, el diseñador del Icarus, es un villano cómico incapaz de matar una mosca, pero, sin embargo, es muy gracioso cuando Graves le recrimina que su jet no funciona, o cuando Vlad le dice “Jefe, superó su récord” cuando ve a 007 escapar del rayo del Icarus. Mr Kil aparece muy poco tiempo, y tan solo representa un desafío físico para 007. Los generales... da lo mismo que estuvieran o no.

 

   

 

   Los aliados de Bond en esta ocasión, dejan mucho que desear. Raúl aparece muy poco tiempo, y es un hombre bastante simpático y mayor que 007 para representar una “figura paterna”, pero, sin embargo, no es como Kerim Bey (Pedro Armendáriz en De Rusia con Amor (From Russia with Love,1963)) o Milos Columbo (Topol en Sólo para sus ojos (For your eyes only, 1981). Repiten su rol en este film Samantha Bond como Miss Moneypenny, Colin Salmon como Charles Robinson, Judi Dench como M y John Cleese como Q, que reemplazó al recordado Desmond Llewelyn. También aparece en esta cinta Michael Madsen como el desagradable Damien Falco, jefe de la NSA, que representa al típico estadounidense soberbio y agresivo, el que consideró a Bond un estorbo y un peligro. Recordemos el diálogo que tienen Bond, M, Falco y Jinx en la sala de control surcoreana:

 

Falco: “James Bond. ¡Justo a tiempo para los fuegos artificiales!”

Bond:  “Vayamos al trabajo”

(...)

Bond: “¿Dónde está Graves?”

M: “En medio de una base norcoreana”

Falco: “Justo donde no podemos tocarlo”

Bond: “Ustedes no... pero yo sí”

Falco: “Estamos aquí por si las cosas se ponen feas, no para asegurarnos de que así sea. Nada de infiltrarnos en el norte. Es una orden directa del presidente.”

Jinx: “¿Y eso cuándo te ha frenado?”

M: “Ud. Haga lo que quiera, Falco, pero yo enviaré a 007” 

Falco: “¿Cree voy a dejar esto en manos de los ingleses? (Mira a Jinx y señala a Bond) Ve con él”

 

Otro aliado de Bond es el padre del Coronel Moon, el general. En realidad, no se sabe si considerarlo un aliado, porque fue él quién mandó a torturar a Bond, pero lo cierto es que el general no comparte las ideas crueles de dominación mundial de su hijo. En una escena eliminada del corte final del film, 007 se encontraba con el General Moon, cautivo por un golpe de estado organizado por Graves, en una celda en el avión Antonov. El diálogo transcurría de la siguiente forma:

 

(Bond deja inconsciente al guardia que custodiaba al General Moon)

 

Bond: “No se parece nada a la prisión en la que estuve”

Gral. Moon: “¿Cómo entraste aquí? Mi hjo murió por tu culpa”

Bond: “No, general, sobrevivió. Ha cambiado de identidad, y de cara, pero sobrevivió”

Gral. Moon: “¡Estás loco!”

Bond:  “Ya veremos quién es el loco”

Gral. Moon: “Estuve sufriendo todo este tiempo. Mi hijo jamás hubiera permitido que sufra así”

 

(...)

 

Gral. Moon: “Mis tropas aún me son leales. Acabaré con todo esto”

 

(007 le entrega al Gral. Moon el revólver del guardia inconsciente)

 

Bond: “Será mejor que se lleve esto general”

 

Bien pordía decirse que el General Moon es más aliado de Bond que Falco.

 

 

 

 

    Otro día para morir  es un film muy flojo. El argumento no es malo, pero está muy relacionado con lo político (el hecho de que Corea del Norte sea el enemigo)... imaginen si se hubiera tratado de Rusia en vez de Corea del Norte: 007 capturado por el país rojo, con alguien tratando de volver a instaurar el comunismo en Rusia y en el mundo, hubiera sonado mejor. A los villanos les falta poder, las Chicas Bond tienen tanto o más poder que el propio Bond, muchos efectos especiales, dobles de riesgo hechos con efectos espeiales, y más. Los responsables de estos desastres son los guionistas Neal Purvis y Robert Wade, que, si bien realizaron un buen trabajo en la anterior El Mundo No Basta (The World is not Enough, 1999), con la colaboración de Bruce Feirstein, Este film es la prueba de que Purvis y Wade no pueden solos. Otro gran responsable es el director neozelandés Lee Tamahori, el peor director de la serie. La elección de Tamahori fue un fracaso, y esto reside en que decide usar efectos en cámara rápida y lenta al estilo Matrix  y horribles dobles de riesgo usando proyección en pantalla verde con la ayuda de computadoras. Ya al inició del film vemos que en el clásico gunbarrel Brosnan dispara una bala digital, lo que parece decirnos “este film va a estar plagado de efectos especiales por computadora”, y, otra cosa horrible, son los efectos de la electricidad cuando Graves usa su guante eléctrico.  Sinceramente, para tatarse del film que despedía a un excelente Bond como el de Brosnan, tendría que haber sido mucho mejor.

 

 

 

 

CALIFICACIONES:

 

 Bond:                                                    10/10

 Chicas Bond:                                         4 /10

 Villanos:                                                 4/10

 Aliados:                                                  2/10

 Escenas de acción:                                9/10

 Diálogos:                                              10 /10

 Argumento:                                             8/10

 

 CALIFICACIÓN TOTAL                 6.75 / 10   

 

 

 

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