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EDITORIAL
Esta historia
original de Neal Purvis y Robert Wade,
protagonizada por James Bond, el espía creado por
Ian Fleming, se estreno, en Gran Bretaña un día
miércoles 20 de noviembre de 2002. Es la primer
película de James Bond del tercer milenio, y, sin
que en ese momento lo supieramos, es la película
que marca el fin de una era en la historia de 007:
la era del Bond del millón de dólares, Pierce
Brosnan.
James Bond (Pierce
Brosnan, en su última aparición como 007) es
enviado por el MI6 a liquidar al Coronel Tan Sun
Moon (Will Yun Lee), un militar norcoreano que
trafica armas en una zona desmilitarizada, por lo
que se hace pasar por Van Bierk, un traficante de
diamantes sudafricano. La misión va bien hasta que
Tan Ling Zao (Rick Yune, el mismo de Rápido y
Furioso), esbirro de Moon, recibe una llamada
delatando a Bond. Moon, entonces, destruye el
helicóptero donde llegó Bond y lo captura, pero
007 escapa y, tras una persecución en hovercrafts,
Bond logra matar a Moon, pero es apresado por el
padre del coronel, el Gral. Moon (Kenneth Tsang) y
sus tropas.
Catorce meses,
dos semanas y tres días despues de su captura, y,
tras resistir horribles torturas, 007 es
intercambiado por Zao, que fue arrestado por el
gobierno norteamericano poco tiempo después de la
captura de 007. Una vez que Bond se recupera de
los daños ocasionados contra su persona, en un
hospital de un buque de guerra de la Royal Navy,
se encuentra con su jefa, M (Judi Dench). Ella
cree que Bond pudo haber divulgado información
durante su tortura y, siguiendo los consejos del
gobierno norteamericano, le quita el prefijo 00
(la licencia para matar) y lo quiere enviar a un
centro de rehabilitación en las Islas Malvinas.
Bond, fingiendo un paro cardíaco, se escapa del
barco y nadando, se dirige hasta el Yatch Club de
Hong Kong, donde es recibido por el Sr. Chang, el
dueño del hotel, pero en realidad es un agente de
la inteligencia china. Al enterarse de esto, 007
se ofrece ante Chang para “encargarse” de Zao, que
mató a tres hombres de Chang. Éste acepta y le
dice a Bond que Zao está en la Habana.
Bond viaja a la
Habana y se contacta con Raúl (Emilio Echevarría,
el actor mexicano de Amores Perros), un
antiguo revolucionario cubano con conexiones
importantes en las altas esferas de poder en el
país comunista. Este hombre informa a 007 que Zao
se encuentra haciendo un tratamiento en una isla
llamada Los Organos, donde un tal Dr. Álvarez (Simon
Andreu) hace tratamientos de reemplazo de médula
ósea para darle una nueva apariencia física a la
gente. Poco antes de dirigirse a Los Organos, en
un parador de una playa cubana, James Bond saborea
un mojito y conoce a Giacinta Johnson (Halle Berry,
la primer Chica Bond ganadora de un Oscar por
Monster’s Ball: Cambio de vida), mejor
conocida como Jinx (Mala suerte).
Luego de una
apasionada noche junto a Jinx, 007 se dirige a la
Clínica Álvarez en Los Organos, donde encuentra a
Zao, que se está haciendo un tratamiento. Bond se
lo interrumpe, dejándolo deforme, y ambos pelean,
y finalmente, Zao logra escapar. En la clínica
también estaba Jinx, que mató a sangra fría a
Álvarez.
De regreso en la
casa de Raúl, ambos examinan unos diamantes que
007 encontro ocultos en un collar de Zao. Éstos
parecen ser propiedad de Gustav Graves (Toby
Stephens, que apareció en un capítulo de la
miniserie Napoleón, junto a Christian
Clavier y Gerárd Depardieu), un hombe que
descubrió diamantes en una mina de Islandia.
Mientras tanto,
en Londres, M discute con el jefe de la NSA (National
Security Agency) Demian Falco (Michael Madsen) por
comunicación audiovisual. Falco le recrimina a M
haber dejado escapar a Bond y le cuenta que estuvo
en Cuba. “Ponga su casa en orden, o... lo haremos
por usted” dice Falco mientras corta la
comunicación.

Bond llega a
Londres, donde Gustav Graves será nombrado
caballero en el Palacio de Buckingham. Ahí Bond
observa que la atención de la prensa está enfocada
en Graves. Bond asiste, tiempo desupés, al club de
esgrima Blades, donde conoce a Verity (Madonna,
que también cantó el tema principal de este film)
y a Miranda Frost (Rosamund Pike, que años más
tarde aparecería en películas como Doom y
Orgullo y Prejuicio), ganadora de una
medalla de oro en un torneo de esgrima en Sydney,
y la secretaria de Graves. Bond se presenta ante
el ahora Sir Gustav Graves y, ante la mirada de
Miranda Frost, Bond apuesta en un partido de
esgrima los diamantes que le arrebató a Zao. Bond
gana, y Graves, furioso, decide que el partido
sea a la vieja usanza: “Gana el primero que hace
que el torso del otro sangre”. Tras una encanizada
pelea, y, tras destrozar medio club, Bond vence a
Graves, quién lo invita a Islandia a asistir a la
demostración de su satélite Icarus. Mientras
tanto, un portero del club le entrega a 007 un
sobre con una llave de plomo adentro. Bond
entiende el mensaje.
007 va a una
estación de subterráneos abandonada, donde se
encuentra con M, con quien tienen una tensa
discusión y, finalmente, M reincorpora a Bond.
Próxima parada, el laboratorio de Q, donde 007
recibe un reloj láser Omega Seamaster, un anillo
de alta frecuencia capaz de destruir vidrios de
todo tipo, y su vehiculo: un Aston Martin Vanquish
V12 plateado, con todos los “refinamientos
habituales” (Ametralladoras, misiles, asiento
eyector, etc.) y capaz de tornarse invisible. Al
mismo tiempo que Q equipa a Bond, M informa a
Miranda Frost, que en realidad es agente del MI6,
y le dice que en Islandia tendrá que cruzarse en
el camino de Bond. Ella encuentra ridículo
relacionarse con alguien de su trabajo, y en
especial con James Bond.
Islandia recibe
la visita de un Aston Martin Vanquish conducido
por 007, que, mientras cruza el glaciar
Vatnajökull, asiste a la muestra de Graves en su
palacio de hielo. Ese mismo día, a la noche,
Graves organiza la fiesta con cientos de invitados
especiales. Para sorpresa de Bond, Jinx también
está en la fiesta. Gustav Graves demuestra el
poder del Icarus: iluminar la faz de la Tierra
durante la noche. Jinx, y, particularmente Bond,
se muestran sorprendidos no por el poder del
Icarus, sino por ver tres norcoreanos en la
fiesta. Mientras tanto, un hombre vestido de negro
visita la residencia de Graves... ese hombre es
Zao, que se reúne con Gustav Graves, que no es
quien dice ser, sino que es... el Coronel Moon.
Mientras tanto, Bond decide infiltrarse en la
residencia de Graves, pero un guarda lo detiene y
suena una alarma. Bond se deshace del guardia y es
interceptado por Miranda Frost, que se hace pasar
por su amante.

Mientras 007 y
Miranda hacen el amor en las gélidas habitaciones
del palacio de hielo, Jinx se infiltra en la
oficina de Graves para matar a Zao, que se
encuentra usando una máquina que le ayuda a
conciliar el sueño, ya que uno de los efectos de
la terapia de Álvarez es el insomnio permanente.
Mientras Jinx apunta a la cabeza del durmiente Zao
y se prepara a apretar el gatillo, Graves, con un
guante eléctrico de 100.000 voltios, deja
inconsciente a Jinx, que, tras negarse a darle
información a Zao, es atada en una plataforma con
un láser apunto de cortarle la cabeza.
Bond se dirije
a la residencia de Graves, donde encuentra a Jinx
y la salva, mientras pelea y mata a Mr. Kil
(Lawrence Makoare) , el corpulento esbirro de
Graves. El mejor agente del MI6 se entera que Jinx
es agente de la NSA y que está tras la pista de
Zao y Graves. Bond le dice a Jinx que vaya a la
habitación de Miranda, mientras él termina un
“asunto pendiente” con Graves.
“Ahora vives y
te toca otro día para morir... coronel” dice 007
mientras encañona a Graves con su infalible
Walther P99, mientras aparece Miranda y también
hace lo mismo. Graves le pregunta a Bond si
descubrió al que lo traicióno en Corea del Norte.
“Cuestión de tiempo” es la respuesta dada por Bond.
“¿No se te ocurrió buscar dentro de tu propia
organización?” contesta Moon/Graves mientras
Miranda deja de apuntar a Moon y apunta a Bond.
Ella fue la que llamó a Zao e hizo que capturaran
a 007. Bond, con la agilidad de un gato, apunta a
Frost en la cabeza y dispara su revólver, pero
siente el metálico sonido de la recámara vacía.
“Fue tan bueno que llevaras el arma bajo la
almohada” dice ella.
La respuesta de
Bond: “Gajes del oficio”. Jinx, mentras tanto,
ingresa a la habitación de Miranda, pero es
encerrada sin escapatoria. Volviendo a la oficina
de Graves, 007 logra escapar usando un jet para
pruevas de velocidad en el hielo de Graves. Zao
llega con las malas noticias a su jefe. “No hay
problema... el placer de la cacería está en la
persecución” dice Moon mientras ordena a su hombre
de confianza que traiga a los generales para que
vea el “verdadero poder de Icarus”. Graves,
manejando el Icarus, concentra la energía solar en
un punto específico, creando un rayo que siguiera
al jet de Bond. Éste llega a una cornisa, donde su
vida fue salvada por el ancla del jet, quedando
este colgado a una gran altitud. Graves entonces
dirigió el rayo del Icarus para derretir el hielo
del acantilado donde el jet con Bond adentro
estaba colgado. “El calentamiento global es algo
terrible” dice Graves a los generales Ling, Han y
Dong. Lo que él y sus esbirros no saben es que
007, valiéndose de un parapente y una tabla de
surf, logró sobrevivir.

Mientras Moon/Graves,
Miranda Frost, y sus esbirros se retiran en un
avión Antonov, Moon derrite la habitación de
Miranda, donde Jinx esta encerrada, con el Icarus.
Bond localiza su Aston Martin Vanquish y se bate a
duelo con el Jaguar XKR de Zao, también equipado
con un gran arsenal como el de 007. Finalmente,
Bond logra derrotar a Zao y, rescata a Jinx cuando
ya estaba sin sentido al borde de la muerte. Moon
y sus compinches escapan en el avión a Corea del
Norte.
El destacado
agente del MI6 y su compañera de la NSA deben
detener los planes de Moon para evitar que el
mundo sea regido por Corea del Norte.
Cuarenta años
cumplía James Bond para cuando se estrenaba esta
película en otoño (del hemisferio norte) de 2002.
Otro día para morir (Die Another Day)
marca el fin de una era: la era Brosnan, o
quizá, el fin de dos eras: La era Brosnan
(siete años) y una era mucho mayor: la primer era
Bond, la que inició en 1962. En la novela Cold,
la última escrita por John Gardner sobre 007, el
mismo Bond dice, al final del libro una frase de
Winston Churchill: “Esto no es el fin. Tampoco el
principio. Ni siquiera el principio del fin...
pero tal vez sea, el fin del principio”... Esto es
quizá lo que nos quisieron decir los productores
Barbara Broccoli y Michael G Wilson. Ahora, en el
2006, estaríamos a punto de confirmar esto último,
ya que la pronta a estrenarse película Casino
Royale, basada en la primer novela de 007 con
Daniel Craig como Bond, plantea un reinicio: Bond
accediendo al estatus de 00, pero no en 1951 donde
transcurre la novela de Fleming, sino hoy, en el
2006, con computadoras y tecnología bombardeando
el film... no sería sorprendente que los films que
sigan a Casino Royale sean considerados “la
secuela de Casino Royale”, y así
sucesivamente, eliminando veinte películas
anteriores o, posiblemente,“remakeándolas”.
Para mi pensar,
Barbara y Michael tenían ya pensado despedir a
Pierce Brosnan reiniciar a Bond en algun momento,
por eso, Otro día para morir está plagada
de referencias a films anteriores... esto parece
decirnos “Aquí acaba una era... se viene la nueva
generación de Bond”.
Volviendo a
este vigésimo film de Bond, es un film poco
brillante para la despedida de un 007 taquillero
como Brosnan, quizá algo como lo que ya pasó con
Sean Connery en Los diamantes son eternos (Diamonds
Are Forever), allá por el año 1971. No hay
nada de malo en Pierce Brosnan, y, de hecho, su
actuación mejora considerablemente en este film:
está mucho mas confiados, sin los nervios de la
“primera vez”... el ya sabe como se puede ser Bond.
Chicas Bond...
todo el mundo se hace esa pregunta antes de ver un
film de 007: Entonces, ¿que nos prometieron el
director Lee Tamahori y los guionistas Neal Purvis
y Robert Wade? Una “James Bond Femenina”, la
agente de la NSA Giacinta “Jinx” Johnson
interpretada por la actriz de color Halle Berry.
Muchísima publicidad se hizo sobre el hecho de que
se trata de una James Bond femenina: A cada notero
que preguntaba sobre Jinx, tanto Tamahori, como
Brosnan y Berry, contestaban “Jinx no es como
otras Chicas Bond, es una James Bond Femenina”.
Yo, un seguidor de James Bond con casi diez años
de servicio de “estudio Bond”, habiendo analizado
a todas las mujeres de los films, voy a decir que
Jinx NO, y repito, NO es una James Bond femenina:
primero y principal, dentro de las 20 aventuras de
la “primer temporada” (por llamarlo de algun
modo), hay muchas otras compañeras de Bond que sí
merecen el título de “Bond femenina”, como Wai Lin
(Michelle Yeoh en El Mañana Nunca Muere (Tomorrow
Never Dies,1997)), y, por supuesto, la Mayor
Anya Amasova (Barbara Bach en La Espía que me
Amó (The Spy Who Loved Me, 1977)).
Incluso Xenia Onatopp (Famke Jansen) de
GoldenEye podría ser una “Bond Femenina” si
hubiera estado del lado del bien. En segundo
lugar, una “Bond femenina” no se pasa gritando
pidiendo ayuda todo el tiempo mientras el heroe se
la pasa combatiendo a un musculoso asesino como Mr.
Kil... eso lo puede hacer una chica que no es de
armas tomar, como Stacey Sutton en En la mira
de los asesinos (A View To a Kill,
1985) o Natalya Simonova en GoldenEye
(1995). Tercera y última refutación a esta tesis:
Jinx fracasa constantemente en sus objetivos y
Bond vive salvandola: La envian a matar a Zao a
Cuba y falla, la envian de vuelta a Islandia a
matar a Zao y vuelve a fallar, Bond la salva de
ser seccionada en dos por un láser, de morir
ahogada y de calcinarse viva en un avión
incendiado... ¡Y hasta se llego a decir que Purvis
y Wade pensaban escribir una película de Jinx! ¡Estan
locos! Por suerte el proyecto nunca salió a la
luz. Ahora veremos el diálogo entre Bond y Jinx
cuando ambos se conocen en un parador en una playa
cubana:
(Bond observa a
Jinx saliendo del agua en un biquini naranja con
un puñal atado en su cintura)
Bond: “¡Magnífica
vista!”
Jinx: “Si,
lastima que no sea bien aprovechada”
Bond: (Le
muestra un vaso de Mojito) “¿Un Mojito?
Tendrías que probarlo”
Jinx: Giacinta
Johnson (Le extiede la mano a Bond), mis
amigos me dicen Jinx”
Bond:
(Estrechándole la mano a Jinx): “Mis amigos me
dicen James Bond... ¿Te dicen Jinx? ¿Mala
Suerte?”
Jinx: “Nací un
viernes 13”
Bond: ”¿Crees en
la mala suerte?”
Jinx: “Digamos que
mis relaciones no duran mucho.”
Bond: “Sé lo que
se siente.”
(...)
(Jinx bebe el
mojito de Bond)
Bond: “¿Muy fuerte
para ti?”
Jinx: “Podría
llegar a gustarme, si tuviera tiempo”
Bond: “¿Y de
cuanto tiempo dispones?”
Jinx: “Hasta el
amanecer ¿y tú?”
Bond: “Yo estoy
aquí por los pájaros. Soy ornitólogo” (Le
muestra unos binoculáres y un libros obre aves)
Jinx:
“¿Ornitólogo? ¡Qué palabra!... supongo que esta
noche estarás ocupado por los Búhos”
Bond: “No hay
búhos en Los Organos. No hay nada que ver hasta la
mañana, al menos en el exterior”
Jinx: “¿Y que
hacen los depredadores cuando anochece?”
Bond: “Festejan...
como si no hubiese un mañana”
La otra chica
Bond, Miranda Frost, interpretada por Rosamund
Pike, es un cometido mucho más inetresante que el
de Jinx... una mujer fría como su apellido,
misteriosa y un poco tierna a la vez, aunque en
realidad estuvo aliada con Moon desde que ambos
participaron en el equipo de esgrima de Harvard.
Es mucho más que la secretaria de Moon/Graves, es
también su aliada incondicional y un arma que usa
para seducir a Bond y engañar al MI6. Miranda es
una chica hermosa, pero Moon no siente deseo
alguno por ella, es simplemente su arma, un mero
instrumento para lograr sus objetivos.
El personaje de
Miranda Frost no es quizá la villana Bond conocida
como mujer fatal, como Xenia Onatopp o Fiona Volpe
(Luciana Paluzzi en Operación Trueno (Thunderball,
1965)), pero sin embargo es un personaje mejor
pensado que Jinx.
Rachel Grant
cumple un cometido menor, el de Peaceful Fountains
of Desire (Fuentes pacíficas del deseo), una
agente al servicio de Chang, el hombre de la
inteligencia china. También Madonna aparece
interpretando un cameo, el de Verity, la
instructora de esgrima del club Blades. Madonna no
tiene fama de buena actriz, pero trabajó en
películas como el musical Evita (1997, de
Alan Parker, con Johnatan “Carver” Pryce y Antonio
Banderas), en la cual encarnó a María Eva Duarte
de Perón, primera dama argentina desde 1950 hasta
1955 e Insólito Destino (Step Away,
2002), dirigida por su marido Guy Ritchie.
Los villanos
esta vez no fueron actores conocidos. El villano
central es Toby Stephens como Sir Gustav Graves,
supuestamente un huerfano que trabajó de peon en
una mina de diamantes en Argentina
(¿Hay minas de
diamantes en Argentina? ¡¿Díganme Donde?!), y que
luego se radicó en Islandia donde descubrió una
mina de diamantes que ahora es propiedad suya. En
realidad, Gustav Graves es el Coronel Moon (Will
Yun Lee), un malvado militar norcoreano mandado a
matar por Bond, que lo cree muerto después de caer
hacia una catarata. Moon sobrevivió gracias a un
chaleco salvavidas y se encontro con Miranda Frost,
que trabajaba como agente en el MI6. Ella le
informo de la clínica del Dr. Álvarez y Moon
cambió su apariencia a la de Gustav Graves. Se
invento una historia (plagada de errores, como los
“diamantes en Argentina”) y viajó a Islandia donde
contactó con un hombre llamado Jan Ericsson,
poseedor de una mina diamantífera. Moon/Graves se
amiga del hombre, y después de que éste lo nombra
su heredeo, le mete un balazo en la cabeza. El
personaje de Moon es realmente bueno, experto en
Taekwondo, asesino despiadado y amenazador. Es una
lástima que haya recibido más crédito su segunda
faz: la de Graves, que, si bien es un hombre
furioso y enfermizo, no llega a ser tan amenazador
como cuando era Moon.
La mano derecha
de Moon es Zao, un norcoreano con diamantes
incrustados en su rostro, debido a una bomba C4
oculta bajo un portafolio Samsonite con diamantes.
Zao tampoco es un villano demasiado amenazador: Es
un hombre peligroso, pero nada amenazador ni
mortífero como otros villanos, nos da la impresión
de un tipo letal, pero nunca lo vemos matar a
alguien despiadadamente como otros esbirros en
películas previas. Otros villanos son Michael
Gorevoy como Vladimir Popov, el técnico
aeronáutico de Graves, diseñador del Icarus;
Lawrence Makoare como Mr. Kil, un islandés
corpulento al servicio de Graves, y los tres
generales invitados a la fiesta de Graves: Li, Han
y Dong. Vlad, el diseñador del Icarus, es un
villano cómico incapaz de matar una mosca, pero,
sin embargo, es muy gracioso cuando Graves le
recrimina que su jet no funciona, o cuando Vlad le
dice “Jefe, superó su récord” cuando ve a 007
escapar del rayo del Icarus. Mr Kil aparece muy
poco tiempo, y tan solo representa un desafío
físico para 007. Los generales... da lo mismo que
estuvieran o no.
Los aliados de
Bond en esta ocasión, dejan mucho que desear. Raúl
aparece muy poco tiempo, y es un hombre bastante
simpático y mayor que 007 para representar una
“figura paterna”, pero, sin embargo, no es como
Kerim Bey (Pedro Armendáriz en De Rusia con
Amor (From Russia with Love,1963)) o
Milos Columbo (Topol en Sólo para sus ojos
(For your eyes only, 1981). Repiten su rol
en este film Samantha Bond como Miss Moneypenny,
Colin Salmon como Charles Robinson, Judi Dench
como M y John Cleese como Q, que reemplazó al
recordado Desmond Llewelyn. También aparece en
esta cinta Michael Madsen como el desagradable
Damien Falco, jefe de la NSA, que representa al
típico estadounidense soberbio y agresivo, el que
consideró a Bond un estorbo y un peligro.
Recordemos el diálogo que tienen Bond, M, Falco y
Jinx en la sala de control surcoreana:
Falco: “James Bond.
¡Justo a tiempo
para los fuegos artificiales!”
Bond: “Vayamos al
trabajo”
(...)
Bond: “¿Dónde está
Graves?”
M: “En medio de
una base norcoreana”
Falco: “Justo
donde no podemos tocarlo”
Bond: “Ustedes
no... pero yo sí”
Falco: “Estamos
aquí por si las cosas se ponen feas, no para
asegurarnos de que así sea. Nada de infiltrarnos
en el norte. Es una orden directa del presidente.”
Jinx: “¿Y eso
cuándo te ha frenado?”
M:
“Ud. Haga
lo que quiera, Falco, pero yo enviaré a 007”
Falco: “¿Cree voy
a dejar esto en manos de los ingleses? (Mira a
Jinx y señala a Bond) Ve con él”
Otro aliado de
Bond es el padre del Coronel Moon, el general. En
realidad, no se sabe si considerarlo un aliado,
porque fue él quién mandó a torturar a Bond, pero
lo cierto es que el general no comparte las ideas
crueles de dominación mundial de su hijo. En una
escena eliminada del corte final del film, 007 se
encontraba con el General Moon, cautivo por un
golpe de estado organizado por Graves, en una
celda en el avión Antonov. El diálogo transcurría
de la siguiente forma:
(Bond deja
inconsciente al guardia que custodiaba al General
Moon)
Bond: “No se
parece nada a la prisión en la que estuve”
Gral. Moon: “¿Cómo
entraste aquí? Mi hjo murió por tu culpa”
Bond: “No,
general, sobrevivió. Ha cambiado de identidad, y
de cara, pero sobrevivió”
Gral. Moon:
“¡Estás loco!”
Bond: “Ya veremos
quién es el loco”
Gral. Moon:
“Estuve sufriendo todo este tiempo. Mi hijo jamás
hubiera permitido que sufra así”
(...)
Gral. Moon: “Mis
tropas aún me son leales. Acabaré con todo esto”
(007 le entrega al
Gral. Moon el revólver del guardia inconsciente)
Bond: “Será mejor
que se lleve esto general”
Bien pordía
decirse que el General Moon es más aliado de Bond
que Falco.

Otro día
para morir es un film muy flojo. El argumento
no es malo, pero está muy relacionado con lo
político (el hecho de que Corea del Norte sea el
enemigo)... imaginen si se hubiera tratado de
Rusia en vez de Corea del Norte: 007 capturado por
el país rojo, con alguien tratando de volver a
instaurar el comunismo en Rusia y en el mundo,
hubiera sonado mejor. A los villanos les falta
poder, las Chicas Bond tienen tanto o más poder
que el propio Bond, muchos efectos especiales,
dobles de riesgo hechos con efectos espeiales, y
más. Los responsables de estos desastres son los
guionistas Neal Purvis y Robert Wade, que, si bien
realizaron un buen trabajo en la anterior El
Mundo No Basta (The World is not Enough,
1999), con la colaboración de Bruce Feirstein,
Este film es la prueba de que Purvis y Wade no
pueden solos. Otro gran responsable es el director
neozelandés Lee Tamahori, el peor director de la
serie. La elección de Tamahori fue un fracaso, y
esto reside en que decide usar efectos en cámara
rápida y lenta al estilo Matrix y
horribles dobles de riesgo usando proyección en
pantalla verde con la ayuda de computadoras. Ya al
inició del film vemos que en el clásico
gunbarrel Brosnan dispara una bala digital, lo
que parece decirnos “este film va a estar plagado
de efectos especiales por computadora”, y, otra
cosa horrible, son los efectos de la electricidad
cuando Graves usa su guante eléctrico.
Sinceramente, para tatarse del film que despedía a
un excelente Bond como el de Brosnan, tendría que
haber sido mucho mejor.

CALIFICACIONES:
Bond:
10/10
Chicas
Bond: 4
/10
Villanos:
4/10
Aliados:
2/10
Escenas de acción:
9/10
Diálogos:
10 /10
Argumento:
8/10
CALIFICACIÓN
TOTAL 6.75
/ 10
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