Análisis de QUANTUM OF SOLACE

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Por NICOLÁS SUSZCZYK

Cuando Daniel Craig fue anunciado como James Bond en octubre de 2005, y, a principios del año siguiente la filmación de Casino Royale se llevaba a cabo, los fans de todo el mundo supieron inmediatamente que James Bond ya no sería el mismo de las décadas anteriores.

Casino Royale fue un éxito en todo el mundo, recaudó casi seicientos millones de dólares. Pero tuvo algo más que millones en su haber: el film fue halagado por los críticos y los fans de James Bond en todo el mundo. Es así que, como siempre, James Bond volvería en 2008, para recaudar más dinero para Sony/EON/MGM y para alegrar a todos los seguidores del agente.

Finalmente llegó Quantum of Solace, que toma el título de un relato de Ian Fleming que carece de todo tipo de acción. El film es la continuación de los eventos de Casino Royale, una novedad, dado que ninguna aventura de James Bond había sido secuela directa de su predecesora. Protagonizada por Daniel Craig, Olga Kurylenko, y Mathieu Amalric, bajo la dirección de Marc Forster, se estrenó el 31 de octubre de 2008 en Gran Bretaña y llega a Argentina ocho días antes que en Estados Unidos, el 6 de noviembre.

 

Izq. a Der.: Daniel Craig en su segunda participación como James Bond, Olga Kurylenko como Camille y
Mathieu Amalric como Dominic Greene.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título Original   QUANTUM OF SOLACE
Año de Producción   2008
Nacionalidad   GRAN BRETAÑA/EE.UU.
Producción   COLUMBIA PICTURES/MGM
Dirección   MARC FORSTER
Productores   MICHAEL G WILSON Y BARBARA BROCCOLI
Guión   PAUL HAGGIS, NEAL PURVIS Y ROBERT WADE
Fotografía   ROBERTO SCHAEFFER (ASC)
Música   DAVID ARNOLD
Diseño de Producción   DENNIS GASSNER
Edición   MATT CHESSÉ (ACE) Y ROBERT PEARSON (ACE)
Duración

 

 

106 MINUTOS

Reparto

  Daniel Craig ... James Bond
Olga Kurylenko ... Camille
Mathieu Amalric ... Dominic Greene
Judi Dench ... M
Giancarlo Giannini ... Mathis
Gemma Arterton ... Strawberry Fields
Jeffrey Wright ... Felix Leiter
David Harbour ... Gregg Beam
Jesper Christensen ... Sr. White
Anatole Taubman ... Elvis
Rory Kinnear ... Tanner
Tim Pigott-Smith ... Ministro del Interior
Joaquín Cosio ... General Medrano
Fernando Guillén Cuervo ... Jefe de la Policía

 

 

 

 

 

CRÍTICA (Alerta: puede revelar escenas importantes del film)

BOND TIENE CIEN AÑOS DE PERDÓN

 

El film abre con una persecución entre el Aston Martin de 007 y los Alfa Romeo de
la organización del Misterioso Sr. White, encerrado en el baúl del Aston Martin.

Tras el sonoro rugido del leon de la Metro Goldwyn Mayer, la música de David Arnold comienza a sonar, enmudeciendo el jingle de Columbia Pictures para ponernos en sintonía con la acción, que se desarrolla en una calma costa rodeada por un túnel, dentro del cual se encuentra James Bond (Daniel Craig) en su automóvil, presentado a través de fugaces planos detalle (que abundarán en este film). Ahora tenemos una idea más clara, todo se trata, de una persecución entre un Aston Martin y varios Alfa Romeo. ¿Por qué persiguen a Bond? Naturalmente, tiene que ver con los gajes de su oficio, tan agitados como su Martini. El tránsito, las barricadas policiales, y los Alfa Romeo no logran vencer a Bond, que pacíficamente ingresa en su guarida, tras una carrera contra reloj que duró (o parece haber durado, dado la excesiva aceleración de las escenas) casi tres minutos, con la acción tomada, valga la redundancia, en primeros planos que no logran dejarnos disfrutar demasiado de lo que vemos. ¿Es necesario que una escena que se podía haber filmado tan bien tenga que ser relegada a un par de pantallazos rápidos? Las secuencias iniciales de los films de Brosnan se excedían en tiempo, pero una persecución no puede ser demasiado corta tampoco, da la sensación de que "algo" falta. Pero lo que no falta es que se nos informe exactamente dónde estamos: en Siena, Italia, nos enteramos por los subtítulos de locación que están plasmados en el medio de la pantalla, algo quizá artístico, pero no "bondiano".

Finalmente, Bond abre el baúl de su Aston Martin DBS y (si vimos Casino Royale) entendemos todo: ahí se halla el Sr. White (Jesper Christensen), maniatado y con la pierna herida por Bond en el "capítulo anterior". "Es hora de salir", dirá Bond a su indefenso rehén. Es así que se oye el tema "Another Way to Die" con la secuencia de títulos iniciales realizados por MK12, una empresa de "conocidos" de Forster... Arena, Walther PPK, siluetas de Bond mezcladas con balas voladoras y chicas que bailan, todo un trabajo puramente artificial y digital. ¿Por qué no estaba Daniel Kleinman? ¿Tanta importancia tuvo Forster para poner su incompetente personal en esas escenas que los seguidores consideramos majestuosas por 46 años? Es evidente que quisieron hacer una mezcla entre los títiulos de Moonraker, Sólo se vive dos veces y Casino Royale... pero les salió mal. Maurice Binder llora desde el cielo.

El Sr. White es interrogado por Bond y M en Siena (izquierda, arriba), mientras se celebra
el evento hípico (der.).Sin embargo, es ayudado a escapar por un traidor al
MI6, al cual Bond no tardará en seguir (izquierda, abajo).

 

Volvemos a Siena, donde el Palio, el evento hípico nacional, se lleva a cabo. por debajo está el refugio subterráneo del MI6, donde M (Judi Dench) y su guardaespaldas Craig Mitchell (nombre familiar, ¿verdad?), interpretado por Glenn Foster, interrogan a White. Naturalmente, M va a tratar como un hijo a Bond, detectando su deseo de venganza y su falsa indiferencia ante la muerte de Vesper y el descubrimiento de el novio de Vesper, Yusef Kabira (Simon Kassanaides), dado por muerto, pero que en realidad está vivito y coleando. "No voy a perseguirlo. No es importante. Y tampoco lo era ella (Vesper)", niega Bond.

"Ustedes realmente no conocen nada sobre nosotros", dice sobrador el interrogado Sr. White. Jesper Christesen es excelente en el rol, y, realmente, se roba la película con su maravillosa actuación de un hombre con un as bajo su manga, como por ejemplo tener a alguien tan confiable para M como Mitchell de doble agente y ayudándolo a escapar. "Hace ocho años que Mitchell trabajaba para mí. Cinco como mi guardaespaldas", dirá M luego de la intensa persecución por los techos de la ciudad entre Bond y el traidor, que terminará muerto, para fastidio de M que esperaba interrogarlo.

El rastro de unos billetes del fallecido Le Chiffre conduce una pista a Puerto Príncipe, Haití, a un tal Edmund Slate (Neil Jackson). Allí viaja Bond, y Slate intenta atacarlo. Bond mata a Slate, tras un combate cuerpo a cuerpo que se filma tan rápido que uno sólo puede apreciar el inicio y el final del enfrentamiento sin tener la claridad de quién golpea a quién. Cuando cumple su tarea se lava las heridas y le quita un maletín, Es en este momento donde Bond conoce a Camille (Olga Kurylenko), una mujer que lo incita a entrar a su Ford Ka, sólo para intentar matarlo cuando descubre que Bond estaba suplantando la identidad del hombre que ella esperaba (Slate, al que confundió con un geólogo, que en realidad era un enviado para matarla).

Desde este momento observamos a los más importantes personajes del film y sus motivaciones: Camille, una mujer sedienta de vengar a su familia asesinada por el General Medrano (Joaquín Cosío), un dictador boliviano exiliado, que tiene un pacto con Dominic Greene (Mathieu Amalric), un ecologista con importantes contactos en la CIA y el gobierno británico. Greene le promete a Medrano impedir que la CIA frene su próximo golpe de estado en Bolivia a cambio de una tierra poseedora de un recurso natural valioso, el agua, que el ecologista planea controlar. Es por esto que Camille se acerca a Greene para llegar hasta Medrano.

El guión de Quantum of Solace es una obra maestra de Paul Haggis, Neal Purvis y Robert Wade, aunque su principal defecto es la omisión de escenas importantes: Uno tiene muchas dudas sobre por qué pasa tal o cual cosa y uno le termina pasando siempre lo que no quiere que le pase cuando ve una película - no entender detalles que importan. También falla, a diferencia de el film anterior, la profundidad emocional en las escenas. Lo dramático en Quantum of Solace no pega tan fuerte como en Casino Royale. En dicho film la gran mayoría de las cosas eran explicadas y comprensibles, a diferencia de lo que pasa con este film. Sin embargo, los dialogos son excelentes (algunos más cómicos que los del film anterior): Cabe destacar la escena en Bregenz, Austria, donde los agentes de Quantum (la organización) mantienen una reunión secreta mediante auriculares minúsculos durante una representación de la Tosca de Puccini, a orillas del Lago Constanza. Bond logra interferir la conversación y, jocoso, dirá: "¿Puedo ofrecer una opinión? Creo que deberían encontrar un lugar mejor para reunirse", logrando que los agentes abandonen sus lugares y puedan ser identificados con ayuda de la cámara de su celular Sony. También merece un aplauso (a cualquiera de los tres guionistas) que haya decidido incluír la célebre frase de la novela Casino Royale en boca de René Mathis: "Cuando se es jóven, es fácil distinguir entre el bien y el mal, pero al crecer uno, la dificultad se vuelve mayor", en referencia a la "traición" de Vesper Lynd. Otro buen detalle del guión es que, por primera vez en la saga, el gobierno de Gran Bretaña muestra sus transparencias. Inglaterra ya no es mostrada como "el país de la ética": a diferencia de las 21 películas anteriores, vemos un funcionario corrupto. El distinguido actor británico Tim Piggot Smith, que, además de interpretar a Pegasus en Johnny English narró un documental sobre la realización de GoldenEye, interpreta al Ministro del Interior Británico, uno de los tantos hombres poderosos dentro del bolsillo de Dominic Greene, que le ordena a M arrestar a Bond por investigar a Greene, sin importarle que pueda ser miembro de una poderosa organización terrorista.

 

En su afán por desmantelar Quantum, James Bond viaja desde Haití
(Der., arriba y abajo) hasta Bregenz, Austria (derecha).
Daniel Craig es un excelente James Bond, así como lo fue en Casino Royale. Lo vemos como un hombre deseoso de venganza y de paz, su paz interior, en otras palabras, su "quantum de consuelo". "Me motiva mi deber", le dice a su jefa cuando ella lo acusa de estar sediento de venganza por la muerte de Vesper. Y es aquí donde notamos que Bond realmente está motivado por "su deber": no soporta ver como Estados Unidos influencia las actitudes de Gran Bretaña y como gente como Greene puede ser tan influyente. Este James Bond es nuevo, muy alejado de sus cinco predecesores, como bebiendo una botella de cerveza en un bar boliviano de mala muerte. "Dicen que te has vuelto indígena", le comentará su amigo Felix Leiter. Sin embargo, conserva actitudes no de los Bond cinematográficos, sino del Bond literario: noches de insomnio, con seis Vodka Martini de por medio, mientras observa una foto de su fallecido amor y bebe el característico trago patentado con el nombre de la mujer que perdió. "¿Qué es lo que te mantiene despierto?", le preguntará Mathis. Sus actitudes hablan por si solas. También se muestra refinado por rechazar el precario hotel "Bolívar" por el lujoso "Gran Andino", dado que el y sus colegas son, dicho en casi perfecto castellano, "Maestros en año sabático" que han "ganado la lotería".

 

En Bolivia, con la ayuda de René Mathis y Fileds (izq., arriba), 007 logra infiltrarse en una fiesta de Dominic Greene (izq., abajo), y luego escapar con Camille en un avión DC3 (derecha).

Interpretando a Camille Montés está Olga Kurylenko, la actriz ucraniana que actuará en la adaptación del videojuego Max Payne. Como hemos dicho antes, Camille fue hija de un integrante de la Junta Militar Boliviana y de una bailarina rusa. Su padre, Ernesto Montés, fue asesinado cuando el General Medrano, de la fuerza opositora, irrumpió en su casa, y, además de matarlo, le "hizo cosas" (se ve que la palabra "violar" sonaba demasiado fuerte) a su esposa y sus dos hijas. Como Camille era demasiado chica, incendió la casa y la abandonó. Quizá su personaje nos ea memorable durante los años, pero Olga Kurylenko compone a Camille con toda su belleza y sensualidad, la que usará para atraer a Greene. Y la gran sorpresa es que entre ella y Bond la cosa no pasa más que de un simple beso: Evidentemente, Bond observó que ella es una mujer demasiado fuerte para usarla de objeto sexual y, asimismo, Camille notó que su colega aún tiene a Vesper en la cabeza: "Quisiera liberarte... pero tu prisión está ahí dentro", le dice poco antes de despedirse.

Cuando Bond sigue a Greene hasta Bolivia, M envía a Fields, una oficinista del Consulado, para "mandarlo en el primer avión que regrese a Londres". Aunque en un principio se muestra inmune a los encantos del agente, poco después el la logrará convencer, pero su asociación con Bond la llevará a repetir la historia de Jill Masterson de Goldfinger y ser bañada de pies a cabeza en petróleo. Pese a su breve participación en pantalla, la belleza de Gemma Arterton, que pronto trabajará en Rockanrolla, es arrolladora, y Fields resulta un personaje simpático y tierno. Su nombre de pila lo vemos en los créditos finales y resulta ser un doble juego de palabras. El nombre es Strawberry (frutilla)... ¿será en homenaje al tema de los Beatles o en honor a sus pelirrojos cabellos? Otra chica que no aparece, pero que sin duda alguna está presente en la mente y el corazón de Bond es Vesper Lynd (Eva Green), que es la motivación de todo lo que hace. Podemos decir que él realmente logra vengarla al final.

Tras una larga caminata en el desierto con Camille (der.), Bond se contacta con Felix Leiter en un bar (izq., arriba), mientras el General Medrano y el Jefe de la Policía hecen negocios con Greene (izq., abajo).

Más de una persona dirá que Dominic Greene no es villano digno para Bond, pero es un planteo equivocado. Greene tiene el arma más peligrosa que puede usar contra Bond: ponerle a sus aliados en su contra. Mathieu Amalric, actor de Munich, La escafandra y la mariposa, y Marie Antonniette, hace de Greene un villano quizá no peligroso, pero si enloquecido y maquiavélico. Ayudado por su olvidable guardaespaldas Elvis (Anatole Taubmann), hace buenas migas con Gregory Beam (David Harbour), jefe de la sección sudamericana de la CIA. A cambio de petróleo, Beam no intervendrá para evitar el pronunciamiento de Medrano. Aunque el mejor villano del film podría ser el Sr. White que Jesper Christensen interpreta por segunda vez, debido a su audacia y altanería.

Yusef Kabira es el francoargelino que fue novio de Vesper, secuestrado por Quantum para extorsionar a Vesper, corrompiéndola y llevándola al suicidio. Al parecer, todo se trató de un engaño, porque él se encuentra muy acaramelado con su nueva novia Corrine Veneau (Stania Katic), de la inteligencia canadiense, tembién poseedora de un nudo del amor igual al que adornaba el cuello de Vesper, y también engañada para traicionar a su agencia como Vesper. "Este hombre y yo tenemos asuntos pendientes", le dirá a Corrine antes de echarla e interrogar a su novio.

¿Quienes ayudan a 007 en esta aventura? M, directora del MI6, y Felix Leiter, en una magnífica segunda interpretación de Jeffrey Wright (el mejor Leiter desde David Hedison), se ven realmente imposibilitados de hacerlo, dado que por las influencias de Greene las órdenes de arriba le impiden ayudarlo. M duda de él, le recrimina matar a los contactos en vez de capturarlos e interrogarlos, y piensa en el "qué dirán" de los Estados Unidos: "A los americanos no les gustará esto", dirá cuando Bond trae malherido al Sr White al refugio de Siena. Sin embargo, aún lo valora: "Me importa una m... lo que la CIA piensa. (Bond) Es mi agente y confío en él", dice, dejándolo escapar cuando se suponía que debía arrestarlo. Felix Leiter, por su parte, está bajo las ordenes de Gregory Beam, que tiene intenciones de frenar a Bond. Sin embargo, lo ayuda intensamente con información sobre el pacto entre Greene y Medrano en el hotel Perla de las Dunas, en el desierto. La participación de Felix es escasa y Wright recuerda a Rik Van Nutter cuando hizo el mismo rol en Operación Trueno, observando discretamente a Bond. Bill Tanner es el asistente de M. Este personaje de los libros de Fleming, en los cuales era íntimo amigo de Bond, tiene esta vez una relación prácticamente nula. Es, sin embargo, muy bien interpretado por Rory Kinnear en su debut cinematográfico, reemplazando a Michael Kitchen (Goldeneye, El Mundo no Basta) y James Villiers (Sólo para sus ojos).

Hora de vengar: Bond se enfrenta a Greene (izq., arriba), mientras Camille se enfrenta a
Medrano (izq., abajo). Poco después, James Bond tiene asuntos pendientes con Yusef (derecha).
 

Mención aparte merece la actuación de Giancarlo Giannini como René Mathis. La última vez que lo habiamos visto, en Casino Royale, Mathis había sido arrestado por órdenes de Bond dada su asociación con Le Chiffre. Sin embargo, se descubrió su inocencia y en compensación le dieron una mansión en Talamone, Italia. Mientras se entretiene con su novia Gemma (Lucrezia Lante della Rovere), es visitado por Bond, a quien recibe de mal humor, cuando sus pasaportes son cancelados por M. "Este hombre hizo que me torturaran", le dice a su novia en referencia a Bond. "Si, pero cuando descubrieron que eras inocente te dieron esta casa, por eso estás en deuda con él". Mathis acompaña a Bond a Bolivia, siendo amigo de Carlos (Fernando Guillén Cuervo), el jefe de la Policía, sin saber que éste es otro hombre al servicio de Greene y Medrano. Una escena realmente conmovedora es el triste final de Mathis, que muere en los brazos de Bond a manos de dos policías. "¿Nos perdonamos?", le dirá, y sus últimas palabras serán una enseñanza para Bond: "Vesper dió todo por tí. Perdonala... y perdónate". Aunque veamos que Bond es un tipo frío que abandona su cadáver en un basurero (es raro para un espía tener un funeral digno), que no le salva la vida cuando tenía la opción de hacerlo, notamos que él realmente está desolado y furioso por la muerte de su amigo, que poco más tarde vengará disparandole en la cabeza al jefe de la Policía. "Tenemos un amigo en común nosotros dos", le dirá antes de matarlo.

Son muy divertidos ciertos gags, como el taxista boliviano que se queja de los problemas del país, y el hecho de que un taxista (no se sabe si es el mismo) le diga a Bond donde están las oficinas de la CIA. También, la fotografía de Roberto Scheaffer de las locaciones bolivianas (en realidad chilenas), son sobresalientes porque capturan la escencia y el sabor del país. Lo mismo ocurre con las otras locaciones: cuando estamos en Italia, la calidad de el trabajo de Scheaffer nos realmente hace sentir en Italia. Lo mismo sucede con el sabor latino de la música de David Arnold, y su apropiada repetición del tema de Vesper cuando es necesario.

Quantum of Solace tiene más escenas de acción que el Bond número 21: Persecuciones por tierra, mar y aire... el peor defecto es la forma en que estas fueron filmadas y esto es responsabilidad de la torpeza del director Marc Forster y el veterano de los films de Jason Bourne, Dan Bradley. La acción, en especial la persecución del inicio, transcurre de forma demasiado rápida, no podemos disfrutar demasiado de ella. La secuencia del gunbarrel también es demasiado rápida, el espectador debe tener ojos rápidos para poder detectar en esos veinte segundos el diseño y la pose que Bond adopta en el mismo. Matt Chessé y Robert Pearson cometen errores en la edición. Creyendo que lo moderno siempre es lo mejor, mezclan constantemente tomas de la representación de la Tosca con el tiroteo que Bond tiene con los hombres de Greene en el salón comedor de la ópera, quitándole el sonido. El mismo error, aunque no llega a ser de tanta gravedad como el anterior, es cuando sucede lo propio entre la persecución entre Bond y Mitchell en Siena y la carrera del Palio.

Es hora de hacer una conclusión sobre el film, y, aunque se supone que no queda bien, voy a hacer una excepción y usar la primera persona. Tengo una buena excusa, cumplí una década de ser fan de James Bond a principios de año. Hace diez años ví GoldenEye en la televisión, y tuve mi primer Bond en el cine con El Mañana nunca muere. Me fascinaron (y lo siguen haciendo) estas dos películas. Diez años después, con Quantum of Solace, me siento un poco raro. Como si este film se alejara un poco de la escencia de James Bond. Le falta el sabor Bond, el sabor que gente como Martin Campbell sabía poner. Para el fan de los tiempos de Pierce Brosnan, o antes, de los tiempos de Roger Moore o Sean Connery, nos va a parecer raro ver a Bond actuando como un matón... pero hay que entender que la unidad que forman Casino Royale y Quantum of Solace muestran un auténtico crecimiento de James Bond, desde sus primeros "trabajos sucios", pasando por su enamoramiento, la tragedia, la venganza y la pérdida de gente querida. Y hay que acostumbrarse. Seguramente vamos a tener, o mejor dicho, ya tenemos aquellos que dicen que "Bond se parece a la excelente saga de Jason Bourne", o que "James Bond roba ideas de Bourne"... y bueno, tenemos un viejo y conocido refrán para ello: "El que le roba a un ladrón, tiene cien años de perdón"... Y James Bond se los tiene bien merecidos.

Calificación: 8/10

 

QUANTUM DE OPINIONES.

Un film de James Bond no podía dejar de ser analizado por los diarios de todo el mundo. Siendo un fenómeno esperado cada dos, tres o incluso seis años, la prensa del mundo siempre está lista para dar su perspectiva sobre el film. A continuación ofrecemos las críticas de los diarios y revistas de Estados Unidos (Empire), Gran Bretaña (Daily Mail) y, obviamente, Argentina (Clarín y La Nación).

"Si bien no trata de ser tan grandiosa como Casino Royale, es una Buena jugada en el sentido que aún nos deja la sensación al final de que la misión de Bond tan solo comenzó (...) Sería bueno que en la próxima película dejen que el héroe disfrute un poco más". Kim Newman. 4/5. (EE.UU.)
"La vigesimosegunda película de Bond es, de momento, la más corta, pero parece ser la más larga. (...) El guión carece de sentido. Muy rara vez entendemos porqué Bond está haciendo lo que hace, o yendo donde va..." Christopher Tookey. 2/5. (R.U.)
"Craig se la pasa saltando (...), va de Italia a Londres, pasa por Haití y Bolivia a la par que Bond no duerme (...) Los mismos guionistas de Casino Royale no pudieron superarse y Marc Forster parece dirigir individualidades y no un todo". Pablo Scholz. 3/5. (Argentina)
"Más allá de que el film en su conjunto y el trabajo del director Marc Forster en particular se ubican bastante por debajo del gran nivel alcanzado por Casino Royale, Craig ratifica aquí que se trata de una excelente incorporación a la saga". Diego Battle. 3/5. (Argentina)

 

ORIGEN DEL TÍTULO

Ni bien EON Productions anunció que el título de Bond 22 era Quantum of Solace, cinéfilos y periodistas se cuestionaban el auténtico significado del título, que proviene de un relato de Ian Fleming, dentro del libro Sólo para sus ojos (1960). El relato se tradujo en ediciones latinoamericanas como "Cantidad de Consuelo" (el libro se tradujo como Confidencial), y en españa como "Una parte de cariño". Sin embargo, las distribuidoras optaron por dejar el título en su auténtica expresión anglosajona para el mundo, excepto en Alemania (Ein Quantum Trost) y México (007 Quantum).

La historia del relato situaba a James Bond en las Bermudas, en una fiesta ofrecida por el Gobernador. Interiormente despreciando la vanidad de los invitados, se entera, en boca del Gobernador, de la historia de Philip Masters, un amigo de dicho hombre, que se enamora y se casa con una azafata, que luego le es infiel y lo hace sentir constantemente inseguro. Masters se enfada terriblemente con ella, al punto de despojarla de su propiedad. El gobernadorcomentará luego que nada de esto hubiera pasado si la muejr le hubiera dado a Masters su "Quantum of Solace", es decir, una dosis de consuelo y seguridad necesaria para mantener la seguridad de la pareja. "Cuando la otra persona no solo te hace sentir inseguro, sino que parece desear destruirte, el fin es obvio. El "Quantum of Solace" está en cero", comentará el Gobernador.

 

QUANTUM DE SINFONÍAS.

David Arnold hace su quinto aporte a la serie con Quantum of Solace. Guitarras españolas, sintetizadores y sonidos latinos logran convertir a la banda sonora en un efectivo trabajo.

J Records - 886974051725
Música compuesta por David Arnold
Producido por David Arnold, Geoff Foster
y Rob Playford
 
"Another Way to Die" escrito y producido
por Jack White.

Precio (Pesos argentinos): $ 36,90.-

LISTADO DE TEMAS.

1. TIME TO GET OUT   Arnold abre el film con una frenétca melodía que recuerda a El Mundo no basta. Muy buen detalle incluir el "James Bond Theme" hacia el final.
2. THE PALIO   Ritmos que recuerdan al tema principal del film, con majestuosos compaces para la cerrera de caballos en Italia.
3. INSIDE MAN   El allanamiento del departamento de Mitchell tiene como cortina esta modernosa música bastante buena.
4. BOND IN HAITI   Como es natural, el sonido de David Arnold y el sabor latino que le imprime nos hace sentir tan en Haití como el propio Bond.
5. SOMEBODY WANTS TO KILL YOU   Un tema algo cómico que recuerda a la música de Nunca digas nunca jamás. No es muy bueno salvo después del minuto y un cuarto.
6. GREENE & CAMILLE   Dominic Greene es presentado con este siniestro tema, tan siniestro como su malvado pacto con Medrano y su extorsiva relación con Camille.
7. PURSUIT AT PORT AU PRINCE  

No muy buen tema para la persecución en botes, pero la lírica melodía de los segundos finales la vuelve muy acertada.

8. NO INTEREST IN DOMINIC GREENE   La desértica ciudad de Puerto Príncipe y el corrupto pacto entre Greene y la CIA son perfectamente adornadas por esta pieza musical.
9. NIGHT AT THE OPERA   La cortina musical para el encuentro de los agentes de Quantum inspira sigilo, así como la infiltración de Bond en la exhibición de la Tosca de Puccini. Muy buen tema.
10. RESTRICT BOND'S MOVEMENTS   Las primeras sospechas de M sobre Bond hacen repetir la sensación siniestra del tema anterior.
11. TALAMONE   El reencuentro entre Bond y Mathis se refleja con una melodía similar a "You Know My Name" (de Casino Royale). Corto, pero genial.
12. WHAT'S KEEPING YOU AWAKE   Con insomnio y dolido por recordar a Vesper, 007 observa su foto y su medallón. Arnold efectivamente repite el tema de Vesper del film anterior.
13. BOLIVIAN TAXI RIDE   Bond, Mathis y Fields toman un taxi en La Paz. Buen tema, en especial la reversión boliviana del "James Bond Theme".
14. FIELD TRIP   La chispa de atracción entre Bond y Fields es decorada por una ligera versión del clásico tema de 007.
15. FORGIVE YOURSELF   Para la despedida entre Bond y el moribundo Mathis, Arnold hace uso del tema de Vesper, entrando a los sentimentos del espectador a través de la música.
16. DC3   Breves sonidos de tensión y seriedad recrean el momento en el que Bond compra el avión DC3.
17. TARGET TERMINATED   La melodía es muy similar a "African Rundown" y "Miami international", del film anterior, y por eso es genial.
18. CAMILLE'S STORY   Los trágicos momentos de la infancia de Camille son subrayados por una melodía sudamericana, mientras el compositor halla otra nueva excusa para usar el tema de Vesper. Se oyen cuerdas y así se constituye un buen sonido.
19. OIL FIELDS   Si bien la muerte de Fields bañada en petróleo recuerda a Goldfinger, este tema no tiene el impacto que tenía la musica de John Barry. Aún así, es reconfortante el uso del "James Bond Theme".
20. HAVE YOU EVER KILLED SOMEONE?   El desolador pareje del desierto boliviano funciona bien con esta música, aumentando el tempo con la llegada de Greene y su gente al hotel.
21. PERLA DE LAS DUNAS   Tras un discreto inicio con compases del "tema de Greene", Bond estalla en acción al igual que este team musical. También se escuchan porciones que recuerdan a Otro día para morir y Casino Royale.
22. THE DEAD DON'T CARE ABOUT VENGEANCE   Inicia con tranquilidad y lirismo para intensificar la despedida entre Bond y Camille, para luego volver a las cuerdas y melodías de "Inside Man".
23. I NEVER LEFT   El encuentro final entre James Bond y M, el cual nos remite obviamente a Vesper Lynd, es, lógicamente subrayado por el tema de Vesper, de manera melancólica y efectiva. Una de las mejores pistas de la banda sonora.
24. ANOTHER WAY TO DIE (Jack White & Alicia Keys)   Este tema fue casi tan vapuleado por los fans de Bond como lo fue "Die Another Day", sin embargo, no resulta tan desastrozo y no queda mal para los títulos de crédito de este film. De todas maneras, "You Know My Name" fue mucho mejor.

En resumen, David Arnold no hace un mal trabajo con Quantum of Solace, pero comete siempre el mismo error: repetir compases de trabajos anteriores. Hay mucho más uso del "James Bond Theme" que en Casino Royale aunque, para agasajar a los fans de James Bond, sería bueno que el tema se repitiera de manera más completa para Bond 23.

Calificación: 7.5/10

QUANTUM ARTÍSTICO

Si bien la tradición de los films de James Bond (y otras sagas) es imprimir diferentes diseños artísticos para la promoción de las películas, Quantum of Solace se mantuvo sin demasiadas diferencias en los diseños. Pocas semanas después del anuncio del título del film, apareció un poster que mostraba un suelo arenoso con la silueta de Bond posando con su ametralladora H&K MP5. Alrededor de julio apareció la imagen de Bond con la ametralladora, esta vez caminando por el desierto. El diseño final, muy diferente de la abundancia de imágenes de las eras de Pierce Brosnan o Roger Moore, mostraba a Bond y Camille caminando por el desierto: la versión europea y americana mostraba un cielo anaranjado por la llegada del ocaso, mientras en la versión sudamericana se vio el cielo celeste de la versión internacional, y también se le agregó una frase: "La verdad será revelada a cualquier precio". Aún así, en Argentina el diseño con el cielo naranja pudo ser visto en la vía pública, junto con los posters de los personajes de Bond, Camille y Fields (en Francia, éste último fue reemplazado por una imagen de Greene). Tailandia mostró un diseño más similar al de los noventa, con la imágen de Bond con la H&K MP5 y un fondo anaranjado con escenas del film.

Agradecimientos especiales a Patricio Carbajal y Marcos Kontze por proveer imágenes de los afiches de Argentina y Brasil.

QUANTUM DE PROMOCIONES

Como es de acostumbrarse, el product placement de varias firmas de todo el mundo se repite en Quantum of Solace. Empresas como Sony (obviamente), Ford, Smirnoff, Coca Cola, Heineken, Omega, Swatch y Avon aprovecharon el tirón del film para promocionar sus productos. Gemma Arterton y su marvillosa figura fue la cara de la campaña 2008 de Avon, para promocionar el perfume Bond Girl 007. Olga Kurylenko tampoco se quedo atrás y posó con botellas de Heineken, además de conducir un automovil Ford Ka. La muñeca de James Bond fue nuevamente adornada con un Omega Planet Ocean, esta vez con malla de metal, y el villano Dominic Greene tampoco se molestó en lucir su Swatch. Smirnoff, una vez más desde 1997, se volvió el Vodka de preferencia del agente 007 y Coca Cola, además de donar botellas de Coca Cola Zero para el set de la fiesta de Greene, ofrecía a los consumidores un código para jugar a la demo del videojuego de la película. Una vez más, monitores, computadoras y celulares Sony fueron la preferencia del Servicio Secreto Británico.

QUANTUM DE ELEGANCIA

   

La Première Real de Quantum of Solace se realizó el 28 de octubre de 2008 en el ya habitual Odeon Leicester Square. Además de los protagonistas Daniel Craig, Olga Kurylenko, Mathieu Amalric y Giancarlo Giannini, asistieron estrellas de la era Bond de Pierce Brosnan, como Samantha Bond, Robbie Coltrane y Colin Salmon. El evento también contó con los jóvenes Príncipes Harry y William.

Imágenes cortesía de MI6, CommanderBond y Dedicated to Daniel.

 

QUANTUM DE REAPARICIONES

 

En una entrevista reciente, el Michael G WIlson declaró que Bond 23 se estrenará alrededor de 2011. "La vamos a estrenar dentro de dos años y medio o tres a partir de ahora. No puedo prometer nada hasta que comencemos a trabajar con el guión”. El productor también sostuvo que Judi Dench y Jeffrey Wright volverían a los roles de M y Felix Leiter (de ser así, Wright superaría el record de David Hedison, que interpretó dos veces al agente de la CIA). Además, dió a conocer que la organización Quantum regresará: "Son adversarios dignos para Bond, y quizá tengamos otro de sus agentes listos para desafiarlos", volvió a decir Wilson.

Es importante reflexionar sobre que rumbo va a tomar la serie a partir de ahora. Casino Royale y Quantum of Solace son films separados pero que forman una unidad. El primero suponía un cambio brusco a la serie, con ordenadas escenas de acción, nuevas perspectivas sobre la personalidad de James Bond. Se dejó bien en claro que el 007 de Daniel Craig no iba a ser el caballero que seduce a una docena de mujeres y usa aparatos tecnológicos para zafar de situaciones riesgosas. El nuevo Bond sería un verdadero agente secreto, un James Bond entrenado como un verdadero agente del MI6, conocedor de los sinsabores de su cruel profesión. El segundo film continúa con ese esquema, mostrando a Bond aún más diferente, excepto por una leve evolución: 007 usa trajes más seguido, dice one liners (es decir, frases cómicas dirigidas a ningún receptor), y se vuelve más fuerte, ocultando cierta frialdad y vulnerabilidad. La teoría más posible es que el personaje, de aquí en adelante, vuelva a sus orígenes, al Bond que todos conocemos, haciendo de Casino Royale y Quantum of Solace un reajuste a la serie de conceptos nuevos y clásicos entremezclados para luego evolucionar en lo clásico, como, por ejemplo, la posible reaparición de Q y Moneypenny,

El año 2008 fue, sin duda alguna, un año James Bond. El centenario de Ian Fleming, la publicación de La Esencia del Mal, y el estreno de Quantum of Solace, harán del año 2008 doce meses inolvidables para los fans de James Bond. Quantum of Solace, pese a no lograr tanto éxito en la taquilla como Casino Royale, es uno de los films más vistos en Inglaterra y Argentina. Con todas sus alteraciones a la formula, con el abandono del Bond clásico para entrar a un Bond más contemporáneo, Quantum of Solace anuncia en los títulos finales que James Bond volverá, como siempre lo hace. Diez años antes, luego de ver GoldenEye y El Mañana nunca muere, un chico de ocho años aplaudía a Pierce Brosnan como James Bond, esperando su regreso cada dos años y saltando de alegría y emoción con tan solo ver un poster. Ese chico, ahora, sabe que Bond va a volver, quizá redefinido, pero va a volver. James Bond siempre renace...

 

 

 

Nicolás Suszczyk.